Análisis de los auriculares open air JBL Sense Pro
Una alternativa a la tendencia del ANC que suena mucho mejor de lo que esperábamos.
Los que nos seguís desde hace años y leéis nuestras reseñas de hardware y gadgets conocéis de sobra la tendencia en el segmento de los auriculares hacia los modelos que te aíslan cada vez más. Desde que fabricantes como Bose y Sony hicieran del Active Noise Cancelling una tecnología más y más popular y demandada, se generó una gran competencia que solo beneficiaba al consumidor. JBL ofrece hoy por hoy algunos de los mejores cascos y earbuds con ANC, como son los JBL Tour One M3 entre los primeros o los JBL Tour Pro 3 entre los segundos. Pero, ¿y si no necesitas aislarte tanto?
En paralelo a esta tendencia pro-ANC ha surgido otra que busca todo lo contrario: ofrecer el máximo de calidad sonora pero con cierta permeabilidad ante el ruido (o los sonidos) del exterior. Naturalmente que puedes activar el "talk through" o dejar pasar el sonido ambiente a través de los micrófonos de los auriculares con ANC, pero ya sabemos que no es lo mismo. Y algunas marcas han probado experimentos que, al menos a mí, no han acabado de convencerme, como los Sony LinkBuds.
La respuesta de la firma de Harman se llama JBL Sense Pro, y en su primera iteración ya me ha sorprendido. Es el tope de gama de una línea nueva de diseño "Open Ear" y con tecnología OpenSound patentada que da lugar a otros modelos más económicos o con más tinte deportivo, pero que en su versión Pro alcanza su mejor expresión para escuchar música y realizar llamadas de manos libres.
El JBL Sense Pro es básicamente un auricular circumaural de tipo earbud. "Pero, ¿qué estás diciendo?" Sí, déjame explicarme. Naturalmente, no es una diadema con almohadillas que se posan o cubren las orejas, sino un par de auriculares pequeñitos que se llevan en un estuche y con un cuerpo alargado que rodea la oreja, pero que no se insertan en el canal auditivo. Como si fueran unos altavocitos muy direccionales que enfocan el sonido hacia el canal, colgando muy cerquita del mismo.
El diseño de "gancho" cumple una doble función en el modelo Pro de gama más alta. La original de agarrarse a la oreja ya que no se sujetan con la almohadilla insertada y una segunda exclusiva de esta versión: el "colgante" trasero no solo equilibra los pesos y esconde la batería, sino que también sirve de sensor para saber cuándo está hablando el usuario por las vibraciones óseas, y así mejorar con creces la cancelación de ruido, aquí sí, cuando toca llamar por teléfono. ¡Ingenioso!
"Un momento, ¿altavocitos? Eso debe sonar regular..." Aquí viene la sorpresa: cuando esperaba un sonido distante, enlatado y frío, me encontré un resultado sorprendentemente bueno. Los graves son especialmente impresionantes, pero es que hay claridad, cercanía, calidez... No es el resultado de audiófilo que consiguen los modelos arriba mencionados con su cancelación activa y pasiva de ruido y con su cometido tradicional, pero podéis entender los JBL Sense Pro como unos auriculares para mucho más que un podcast ocasional.
Ahora solo tienes que pensar si de verdad llevas un tiempo necesitando algo así, quizá como un uso alternativo si ya tienes auriculares con cancelación o como uso principal si necesitas algo que no te aisle tanto o que no sea tan intrusivo, literalmente, con tu oído. Yo le he encontrado usos ideales, como por ejemplo haciendo la comida o para escuchar música clásica en el trabajo, sin tener que gritar lo típico de "¡me pongo auriculares!" Con todo, el uso más bonito es cuando te das un paseo rodeado de la naturaleza. Porque los coches y los ruidos de las zonas más estresantes de la ciudad (por no mencionar un avión o un tren) son algo que todos queremos cancelar, pero si hablamos de pajaritos, el siseo de las hojas este otoño, o el correr del agua de un manantial, entonces es una experiencia fantástica acompañarlos de buena música. ¡Incluso el murmullo de la gente en una cafetería tranquila puede ser positivo!
Aunque es como decía la primera iteración y seguramente veamos evoluciones en el futuro, se trata de un estreno de categoría. El punto dulce para la mejor escucha requiere ajustar un poco la pinza flexible de cada unidad, y esto hay que repetirlo cada vez porque la postura por defecto se restablece al volver al estuche de carga. Es normal. También, en esos ajustes tocarás mil veces los controles táctiles, pero es lo que tiene el tamaño diminuto y ligero. Por otro lado, hemos experimentado que se apagaba el auricular al usar uno solo durante un rato, pero nos ha pasado desde una fuente Android y no con iOS. Y echo de menos el "zero lag" de los Tour Pro 3 con mi Nintendo Switch 2, pero sería pedirle peras al olmo.
Respecto a las llamadas, la verdad es que suponen un salto desde otros modelos que solo pueden optar por añadir más y más micrófonos. La voz del usuario de los JBL Sense Pro puede sonar un poco retocada "o como si hablara una IA", me decía un interlocutor, sobre todo en entornos muy ruidosos (imaginad una gran avenida con mucho tráfico y viento), pero esto se corrige en privado y también hablas mejor cuando tu propia voz viene del ambiente.
Por supuesto, el producto también incorpora todos los formatos y protocolos en sus últimas versiones, como Bluetooth 6.0, Auracast, IP54, carga inalámbrica, conexión multipunto, Hi-Res Audio y 8+30 horas de autonomía de la batería.
Es una sensación un poco mágica escuchar música en los JBL Sense Pro, como si la banda sonora de tu vida te acompañara. Los veo eso sí como unos compañeros en momentos puntuales, mientras sus primos con ANC me aíslan en los entornos más desagradables. Pero ahora que todos nos aislamos más y más, me gusta tener este nuevo concepto a mano cuando encuentro esos momentos de mayor paz y conexión.




