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Análisis de Xbox Series X

Microsoft inaugura la nueva generación con la consola más potente de la historia. Este es nuestro veredicto tras casi dos semanas de pruebas.

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La novena generación de consolas ya está aquí y tanto Microsoft como Sony han decidido probar con un enfoque ligeramente distinto. En lugar de presentar una única máquina que acapare toda la atención, como venían haciendo históricamente, ambos fabricantes han optado por ofrecer dos modelos que puedan cubrir los intereses de distintos grupos de la comunidad de jugadores. De las dos máquinas de Microsoft (Xbox Series S y X), Xbox Series X es su auténtico buque insignia, tanto que lleva meses presumiendo de convertirse en la consola más potente del mercado.

Desde el próximo día 10 de noviembre, Xbox Series X se podrá comprar en España a un precio recomendado de 499,99 euros. Por ahora, a diferencia de otros países, en España no se puede adquirir XSX mediante Xbox All-Access, un programa de financiación que permite pagar a plazos y que incluye una suscripción al servicio Xbox Game Pass. Es una vía más accesible para usuarios con presupuestos más ajustados que esperamos que llegue a España en los próximos meses, pero aunque sea pagando la consola de una, entendemos que la suscripción a Game Pass es hoy por hoy esencial para disfrutar al máximo de cualquier consola Xbox, dada la enorme cantidad de títulos de calidad que ofrece de forma inmediata, tanto exclusivos como de terceros.

Análisis de Xbox Series XAnálisis de Xbox Series X
Xbox Series X en vertical en un salón.

Diseño y dimensiones de Xbox Series X, especificaciones de hardware y mando

La máquina en sí es un dispositivo grandote y prominente, un monolito con unas dimensiones de 30,1 cm de alto y 15,1 cm de ancho y profundo. Las bromas sobre el parecido de Xbox Series X con un frigorífico o incluso con un filtro HEPA pueden ser graciosas y entendibles, pero lo cierto es que es un dispositivo elegante, discreto pero con personalidad, un carácter sobre todo marcado por esa llamativa parrilla de refrigeración principal que bien podría salir de un coche americano. Creemos que en Microsoft han tenido muy en cuenta en esos 15 cm el alto máximo habitual de los receptores de A/V, sin duda el rasero por el que se diseñan los muebles de televisión. Dicho esto, la mencionada rejilla invita a la ubicación vertical dejando aire hasta el techo y dando vía libre a la expulsión de calor. En horizontal es más fácil que esa bocanada se tope con una pared u otro dispositivo. En todo caso, sus líneas permiten una colocación más versátil de lo que esperábamos dadas las dimensiones.

La calidad del diseño, teniendo en cuenta el potente hardware que esconde, ya se veía venir en las fotos, pero es al coger, tocar, ubicar y usar Xbox Series X cuando también transmite una enorme calidad en la fabricación. MS ha seguido la línea con la que triunfó en Xbox One X y S para dar con su máquina mejor acabada hasta la fecha, con un cierre robusto, unos materiales ideales y un tacto y sensaciones generales de primera. Es una máquina premium que deja las consolas plasticosas de anteriores generaciones en una categoría aún de juguete.

Análisis de Xbox Series X
La parrilla de cantos verdes es la seña de identidad de Xbox Series X

Su lector de disco es tan silencioso como la máquina en sí, que además se calienta en niveles similares a su predecesora (pero siempre teniendo en cuenta la salida principal de calor). Aparte de la ranura para discos, el frontal, muy limpio, presenta el botón de sincronización con accesorios y un puerto USB 3.0 para el mismo cometido. Es en la trasera donde se ubican, muy accesibles y fáciles de palpar (nos acordamos de ti, PS4), la salida HDMI con algunas especificaciones 2.1 (refresco alto y variable, 8K en el futuro...), otros dos puertos USB 3.0 (no hay formato USB C), el puerto de expansión de almacenamiento y la conexión de red ethernet hasta categoría 5. Ya no hay salida de audio óptica, pues se está quedando obsoleta, y lo que tampoco hay es fuente de alimentación externa: solo un conector en 8 para enchufar el cable de alimentación.

En cuanto al mando, Microsoft ha asumido una filosofía de "si funciona, no lo toques" para el Xbox Series X|S Controller, incorporando algunas revisiones menores. Ahora lleva un botón de "Share" en el centro del controlador que permite capturar fotos y vídeos de forma instantánea sin tener que pasear por los menús como hasta ahora. Los que vengan de Nintendo Switch disfrutarán de la sensación de un clic, una captura guardada. Por contra, Microsoft debe ampliar el tiempo de captura de gameplay tanto en 1080p como en 4K, porque se queda muy corto considerando la potencia de la consola.

La cruceta es la principal novedad, y ahora viene incrustada en un círculo completo, inspirada por los mandos Xbox Elite Controller. Su tacto ha mejorado mucho, su clic parece mucho más preciso y su agarre no da esa sensación escurridiza de otras iteraciones. Le daremos mucha caña con juegos de lucha, pero por ahora, junto a la reducción de latencia en las pulsaciones gracias a una mejor conectividad inalámbrica, es la principal mejora del mando. También está muy bien equilibrado de pesos, es ligeramente más pequeño y los gatillos y cuernos vienen con una superficie granulada que mejora el agarre. Eso sí, viene con dos pilas AA que, si bien dan mucho juego, seguirán molestando a los que prefieran poner el mando a cargar y olvidarse de comprar pilas.

Análisis de Xbox Series X
Conexiones traseras de Xbox Series X.

Mirando ya a las tripas de la máquina, si Xbox One se quedaba un pelín por detrás de PlayStation 4 de salida la generación pasada, esta vez se han cambiado los papeles. Xbox Series X esconde una GPU capaz de calcular 12 teras de operaciones de coma flotante por segundo, un 'cerebrito' de CPU de 8 núcleos y 16 hilos a 3.8 GHz, 1 TB de memoria de almacenamiento en estado sólido y 16 GB de RAM GGDR6. Sobre el papel, son casi dos TFLOP de cómputo gráfico por encima de PS5 y un reloj más rápido, si bien la máquina de Sony apuesta por un almacenamiento superveloz. En realidad, todo consistirá en cómo vayan quedando los juegos que mejor expriman las consolas: ¿quién no se acuerda de esa PS3 tan potente pero complicadísima para los desarrolladores, o de lo que era capaz de mover aquella pequeña Gamecube? Solo los proyectos más optimizados dejarán patentes las diferencias.

Gráficos en Xbox Series X, acceso y almacenamiento

Entonces, con todo esto en mente, ¿cómo lucen los juegos de Xbox Series X en pantalla? Sobre todo para quien no haya disfrutado del avance a mitad de generación que supuso Xbox One X, el salto de una Xbox One original a Xbox Series X es ciertamente impresionante. Y lo mejor para hacer esta comparación es que todos los títulos de Xbox One, todo el catálogo completo (salvo el puñado exclusivo de Kinect) se ve mejorado al instante en Series X, aunque no estén optimizados para ella. Y los optimizados más aún, pues están retocados para aprovechar la potencia extra y las funciones gráficas modernas. Así, venimos disfrutando de un brutal Gears 5 como nunca se ha visto, del estreno de Gears Tactics en consola (contempladlo como un juegazo de lanzamiento), o de títulos de mundo abierto que antes sufrían lógicamente para subir resolución y framerate, como Forza Horizon 4 o Sea of Thieves, ahora todos a 4K60. Y sí, Gears 5 está optimizado para verse aún mejor, más fluido, con unos colores, texturas y sombras renovados, pero es que un candidato a juego del año como Doom Eternal no lo está y aun así merece la pena el cambio. Por desgracia, solo podemos imaginar cómo serán los títulos totalmente concebidos para este maquinón, pero las expectativas son excelentes.

El otro salto no es visual, es de uso. Gracias a la denominada Xbox Velocity Architecture y el uso del almacenamiento SSD de alta velocidad en comunión con los anchos de banda aumentados, los tiempos de carga se ven drásticamente reducidos. Al probar títulos como Dirt 5 (aún hablamos de la versión de Xbox One), el mencionado Doom Eternal, o el genial Yakuza: Like a Dragon, solo invertimos unos cinco segundos en entrar en juego tras una escena de corte o al cargar partida desde cero. Esto se nota no solo cuando pones el juego por vez primera, sino imaginad por ejemplo al recargar una carrera en Dirt 5 porque te has estampado o al poner un checkpoint anterior en otros géneros: lo que antes cortaba el punto, ahora te mantiene en la experiencia. Y, de nuevo, no solo los juegos de esta hornada aprovechan la arquitectura: todo el catálogo retrocompatible carga más rápido que nunca, incluyendo Xbox 360 y la Xbox original.

Quizá con tantas bondades se nos quede un poco corto el espacio de almacenamiento que deja ese terabyte de memoria sólida, sobre todo teniendo en cuenta los tamaños que alcanzan los grandes juegos de hoy. El sistema se 'come' casi 200 GB de espacio, lo que deja 'únicamente' 802 GB libres para descargar e instalar juegos. De nuevo, puede parecer un montón si no pasaste por Xbox One X o llevas un tiempo desconectado de las grandes producciones, pero al ver que títulos como Halo: The Master Chief Collection y Call of Duty: Warzone ya se llevan unos 100 GB por cabeza, va quedando patente por qué ese tera de almacenamiento no dará para mucho si eres de los que disfruta teniendo una docena de juegos instalados o 'activos'. Siempre podrás ampliar el almacenamiento con una memoria externa SSD de Seagate, pero estamos hablando de 240 euros en España, por lo que habríamos agradecido algo más de espacio de serie, valga la redundancia.

El efecto Quick Resume, los juegos de salida y la experiencia de usuario

Una función estelar (sí, mucho más destacada de lo que esperábamos) que llega con Xbox Series es Quick Resume. Como su propio nombre indica, con ella los jugadores pueden suspender y continuar hasta cinco juegos distintos sin tener que volver a arrancarlos desde cero. En nuestra experiencia, cambiar de juego lleva unos 10 segundos, y lo más sorprendente es que la consola guarda el estado incluso si la apagas por completo. Estamos hablando de un cambio de estilo de juego hasta tal punto que ahora entendemos de otra forma nuestras sesiones de gaming. Ya no preocupa tanto guardar partida o buscar un punto de control, ya no da tanta pereza arrancar algunos títulos (aunque ahora carguen más rápido). Esto tiene muchos usos, como mantener un par de partidas de juegos largos de mundo abierto a la vez que otros títulos para partidas rápidas multijugador o arcade como desahogo momentáneo. Superproducciones con indies, RPG con juegos de carreras... las posibilidades son muchas y muy personales, y es un gustazo. ¿Te matan mucho en Dark Souls o Crash Bandicoot 4? Una partidita relajante a The Witness o Abzû. ¿Te han adelantado injustamente en Dirt 5? Un combatito a Tekken 7. ¿A que esto también casa muy bien con Xbox Game Pass?

Análisis de Xbox Series XAnálisis de Xbox Series X
El mando de Xbox Series X y S incluye una nueva cruceta inspirada en el Elite Controller y un mejor agarre en cuernos y gatillos, aparte de responder más rápido.

No podemos dejar de hablar de los juegos en sí, porque son lo que da la vida a una consola. Y si bien destacábamos como una gran baza la posibilidad de 'tirar' de Xbox Game Pass para contar con un catálogo enorme de salida y de muchísima calidad por muy poco dinero, también hay que decir que la línea de lanzamiento de Xbox Series X|S se queda muy corta de novedades propias. Más si la comparas con la de Sony para PS5 que, si bien tampoco está repleta de juegos muy nuevos ni muy propios, parece venir más nutrida de sensaciones novedosas. Halo Infinite debía abanderar la experiencia de nueva generación, pero terminó tristemente retrasado a 2021, dejando un buen hueco en la estantería. Vale, están los mencionados Gears Tactics (estreno en consola), Yakuza: Like a Dragon (exclusiva Xbox hasta 2021) y The Falconeer (exclusiva Xbox), pero también se pueden jugar todos en Xbox One. Y si bien Sackboy: Una Aventura a lo Grande y Spider-Man: Miles Morales también salen en PS4, PS5 llega con novedades propias como Demon's Souls o el regalito de Astro's Playroom.

Lo que Xbox Series tiene a diferencia de PS5 es un enorme y completo catálogo de juegos retrocompatibles, como decíamos remontándose casi veinte años hasta la primera Xbox. Así, aparte de todo el catálogo de Xbox One quitando unos pocos títulos de Kinect, más de 500 juegos de Xbox y Xbox 360 son compatibles, e incluso mejoran con gráficos más definidos o tiempos de carga reducidos. Y no solo hablamos de descargas digitales: también puedes meter tus viejos discos (algo que no puedes hacer en Xbox Series S). Esta juegoteca incluye clásicos como Red Dead Redemption, Geometry Wars, la Mass Effect Trilogy o Beyond Good and Evil. Los que llevan años siendo jugadores de Xbox podrán llevarse toda su colección consigo en el salto generacional con solo acceder a su cuenta, y eso es una delicia y una comodidad.

Respecto a los menús, la experiencia de usuario y el sistema en general, parece un arma de doble filo, y es lo mismo que le pasa al mando. Se siente como estar en casa porque es exactamente el mismo software para Xbox Series X y S y el mismo que lleva funcionando en la familia de consolas Xbox One desde la última actualización. Algunos se decepcionarán por la falta de novedad o de cosas llamativas que den más ilusión de progreso, pero lo cierto es que es una interfaz que lleva años evolucionando, que los usuarios de Xbox han ido puliendo y entienden perfectamente, y que permite una fluidez entre todos los sistemas Xbox sin precedentes. Quizá debería ser un poco más limpia y ofrecer algunos accesos directos sin dar tantas vueltas, pero la navegación por los juegos es simple y veloz y sigue habiendo muchas opciones de personalización para colocar las actividades favoritas.

Análisis de Xbox Series XAnálisis de Xbox Series XAnálisis de Xbox Series X

Conclusión

Microsoft nos ha convencido y nos ha impresionado con Xbox Series X, desde que la presentó hasta que ha llegado a nuestras manos. Tiene la idea y el mensaje mucho más claros que en el último cambio de generación, con una máquina superpotente, centrada totalmente en jugar e ideada como la mejor forma de disfrutar de su enorme catálogo existente (mejor con Game Pass) y de la avalancha de exclusivas que tiene en el horno. Exhibe una fuerza bruta que estamos deseando ver en su máximo esplendor con juegos dedicados, pero desde ya ofrece una experiencia de juego ágil, natural y muy versátil con su arquitectura y opciones como Quick Resume. Ojalá ese almacenamiento fuera algo más amplio, porque nos está invitando a jugar mucho más. Ojalá viniera con un lanzamiento a su altura. Ambas cosas se corregirán con el tiempo, pero hoy por hoy Xbox Series X ya es una bestia, una máquina muy bien concebida y acabada, y deberías tenerla muy en cuenta si saltas de generación estas navidades.

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09 Gamereactor España
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Es la consola más potente que existe. El nuevo mando resulta familiar pero mejora varios aspectos. Quick Resume y el aprovechamiento de SSD cambian el juego. Gran diseño y acabado. Máxima retrocompatibilidad.
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El almacenamiento interno se quedará corto. El catálogo de lanzamiento echa en falta un juego imprescindible que marque la diferencia generacional. Sin sensor de movimiento en el mando.
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