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análisis de hardware

Análisis del Asus ROG Strix Scar III

Este nuevo portátil de Asus es una máquina casi perfecta con un diseño de chasis algo desafortunado.

Parece que los portátiles gaming han vuelto tras unos años en los que el mercado de este tipo de ordenadores ha estado de capa caída. Hace poco analizamos el Titan de MSI, y poco antes de eso Razer trajo de vuelta su modelo Pro, una actualización que sus fans llevaban años pidiendo. ¿Qué ha hecho que el interés aflore de nuevo? Quizás sea el hecho de que los fabricantes sean capaces de hacer portátiles tan finos y ligeros que ya no hay que pedir cita con el fisioterapeuta tras llevar uno de 17 pulgadas en la mochila.

Este es sin duda el caso del Scar III, el último portátil de Asus. A pesar de marcar solamente 2,58 kg en la balanza, parece que Asus no ha escatimado en cuanto a la potencia y la calidad de sus componentes.

Empecemos por lo que se ve; el exterior. El Asus ROG Strix Scar III es una de esas opciones que están en boca de todos. Se trata de uno de los pocos portátiles que cuentan con una pantalla que soporte 240Hz, y sus componentes internos están a la altura de su nombre. Pero la duda es... ¿podrá el Asus ROG Strix Scar III superar el Titan de MSI o el Blade Pro de Razer?

Asus ROG Strix III

Los ideales ROG están presentes antes de abrir el equipo. El diseño industrial y el aluminio dominan la tapa superior, dándole un aspecto sólido. El problema es que no resulta muy agradable a la vista, y el enorme logo de ROG que se ilumina mientras se usa tampoco ayuda. La base del chasis cuenta con adornos que imitan la fibra de carbono mientras que el resto está hecho en plástico. Esto hace que el portátil no transmita tanta solidez como debería. No es que tenga un diseño malo, pero si lo comparamos con el Blade Pro parece que estamos ante un producto barato... cuando no lo es. En general, y al igual que la familia de portátiles ROG, el Scar III parece estar «sobrediseñado», ya sea por las extrañas aristas de la base como por la rendija en la que podremos insertar nuestra propia Keystone, una especie de llave de seguridad para esconder particiones del disco duro. Con todo esto queremos decir que el Scar III no es tan bonito como lo pintan. La calidad de su construcción es buena y es asombrosamente ligero, pero no pasará desapercibido en ningún sitio por su apariencia estridente. En cuanto a los puertos, los encontraremos todos en la parte de atrás, algo que se agradece mucho.

Vamos con el interior, y más concretamente por su batería de 66Wh. Tenemos opiniones divididas respecto a ella porque obtuvimos alrededor de una hora y media de uso con el Turbo activado y cerca de cuatro horas con un uso variado. ¿Esta duración de batería es aceptable? No, pero no es mucho peor que la de sus competidores.

Desafortunadamente nos toca volver a hablar de aspectos negativos, ya que la apariencia no es lo único que desentona; su teclado y su trackpad no son todo lo sensibles que deberían. Es cierto que el trackpad no se debería tener tan en cuenta, puesto que el comprador de este tipo de productos contará con un ratón adecuado para jugar, pero eso no quiere decir que un trackpad tan malo pueda tener lugar en un equipo tan caro.

Asus ROG Strix III

Llega el turno de la impresionante pantalla. El equipo que probamos contaba con una pantalla 1080p con una tasa de refresco de 240Hz catalogada por Asus como «IPS type». Básicamente se trata de un panel TN con mucha iluminación. Si no contamos el horroroso borde inferior, los bordes de la pantalla son de 5,26 mm por lo que la pantalla ocupará el 81,5% del portátil, una cifra nada desdeñable. Además, el tiempo de respuesta es de 3ms, posicionándose como uno de los paneles para portátiles más rápidos que hayamos probado. Hay que admitir que la pantalla no alcanza los 300nits de iluminación, pero aún así es uno de los monitores más fluidos y dinámicos que hemos probado en un equipo portátil. Los colores se representan de manera viva y con una calibración ligeramente fría. Obviamente la pantalla no está enfocada en una representación exacta de los colores, sino en la rapidez. Asus ha sabido balancearla de manera soberbia, pues la pantalla nos dejó asombrados durante las pruebas.

El equipo que probamos contaba con los siguientes componentes en su interior:


  • CPU: i7-9750H
  • GPU: Nvidia RTX 2070 // 8GB GDDR6 VRAM
  • RAM: 16GB DDR4 2666MHz SDRAM
  • Almacenamiento: 512 GB M.2 NVMe PCIE 3.0q

También se puede optar por una configuración con un i9-9880H y con 32GB de RAM. En cuanto a la ventilación encontraremos ajustes similares a otros equipos Asus ROG. Gracias al programa Armory Crate podremos escoger entre distintos perfiles de enfriamiento y overclock. Por ejemplo, el Modo Turbo no solo aumentará la velocidad de los ventiladores, sino que aumentará las frecuencias de la GPU en 100MHz. Las temperaturas no se vieron afectadas por este pequeño overclock, ya que nunca superamos los 89 grados en la CPU ni los 79 grados en la GPU bajo carga. Eso sí, en reposo ronda los 42 o 45 grados, una cifra que puede resultar algo alta para algunos.

Y ahora os dejaremos con los resultados de nuestros tests, que se realizaron con el Modo Turbo activado, lo que facilitó el overclock de la GPU:

Battlefield V


  • Ultra: 64fps
  • Alto: 66fps
  • Medio: 68fps

Shadow of the Tomb Raider


  • Alto: 87fps
  • Medio: 94fps
  • Bajo: 98fps

En nuestra opinión estos resultados son bastante buenos, pero este equipo brilla en los títulos de esports con su rápida pantalla de 240Hz:

Counter-Strike: Global Offensive


  • Alto: 201fps
  • Medio: 224fps
  • Bajo: 241fps

Rainbow Six: Siege


  • Ultra: 141fps
  • Alto: 167fps
  • Medio: 200fps

Dota 2:


  • Ultra: 135fps
  • Medio: 189fps
  • Bajo: 190fps

También hemos pasado los siguientes benchmarks:


  • Fire Strike: 18.710
  • TimeSpy: 7.257
  • Port Royal: 4.245

Asus ROG Strix III

El modelo que hemos probado ronda los 2000 euros, un precio razonable viendo todo lo que trae dentro esta máquina. La duración de la batería no cumple con las expectativas, y el diseño estridente no nos resulta atrayente. Aún así, el Asus ROG Strix Scar III saca músculo a la hora de rendir en los juegos y mostrarlos en su estupenda pantalla, por lo que se pueden perdonar esos problemas. Asus diseñó este equipo con un objetivo: jugar. Y lo ha conseguido, pero los problemas antes mencionados no nos permiten darle una mejor puntuación.

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