Análisis: Star Wars Outlaws: A Pirate's Fortune es todo lo que está bien y mal de Ubisoft, el género... ¿y la industria?
Los glitches arruinan lo que es un gran contenido y podría haber sido el mejor cierre del mejor juego de Star Wars.
Cuando analicé el DLC Wild Card de Star Wars Outlaws a finales de noviembre, dije que suponía Una nueva esperanza para el primer juego de mundo abierto en una galaxia muy, muy lejana. El contenido en sí estaba bastante bien: variado, diferente, incluso glamuroso... Sin embargo, las distintas actualizaciones y parches hasta esas fechas, el gran esfuerzo del equipo de Massive (que me costa que fue arduo), aún no era suficiente para entregar una experiencia totalmente pulida y limpia de fallos.
Avanzamos hasta ahora, a finales de mayo, cuando ya ha salido el segundo y último DLC o pack de expansión de Star Wars Outlaws, titulado A Pirate's Fortune (La fortuna de un pirata, si queréis), y me encuentro con una situación parecida: un contenido similar al anterior y un juego que todavía no funciona bien. Y nueve meses después del lanzamiento, lo siento, pero es mucho menos admisible. Y me duele, y me fastidia, porque me encanta este juego, pero los errores que me he encontrado trascendían la categoría de las cosas bobas con las que te ríes y llegaban a estropear la partida, teniendo que cerrar el software y volver a cargar el punto de guardado anterior para seguir adelante. Varias veces.
Hay algún problema grave con la memoria, porque se nota que ciertos elementos no cargan del todo y el juego se queda limitado, como recortado de características. El par de casos más fuertes se dieron en momentos álgidos de la batalla, en plenas refriegas antes de terminar una sección clave para avanzar en la historia. Por si os pasa igual, el primero fue justo antes de huir de la zona de la prisión con Hondo Ohnaka en la Cazaestelas, en la zona de búsqueda "Desactiva el cerrojo gravitatorio", en la plataforma de aterrizaje de la Tumba Khepi. El segundo, de vuelta en este escenario ya disfrazada de Corsaria okana, cuando hay que abrir la barrera para colarse en los aposentos de Stinger. Como ya venía pasando en el juego de base, de repente es imposible interactuar con R3 en la consola pertinente, pero es que se rompe tanto que tampoco se puede cambiar de arma (aquí tu preferida será el Cortacircuitos TL-40), ni siquiera pausar el juego para cargar el punto anterior. Hay que cerrarlo por completo desde el menú Inicio de PS5...
(...) si bien mantenían contacto regular con la Alta República y la Orden Jedi, declinaron sus invitaciones a Coruscant en varias ocasiones. Tras una de ellas, la suma sacerdotisa O'lona escribió en sus diarios que "los Jedi han mostrado un gran interés por nuestra fe y organización. Su único error es pensar que el interés es mutuo". Jopeem, Molo. Crónicas de los Khepi, 7963.
Naturalmente, esto corta el punto y hay que denunciarlo. No se puede permitir que a estas alturas sigamos así, por mucho que me guste todo lo que ofrece esta aventura adicional. De hecho, los glitches menores siguen ahí, incluyendo los personajes que se quedan enganchados o hacen clipping o las reacciones absurdas de la IA enemiga. Incluso llegué a un campamento de un terminal imperial en Tatooine en el que, por algún motivo, se había quedado pillada en bucle la voz de un soldado imperial, como quejándose tras una herida. Sus alaridos se repitieron durante diez minutos en todos los altavoces, haciendo imposible encontrarle para acabar con su sufrimiento (y el nuestro). Una escena grotesca y muy molesta que no quise cerrar para no detener mi misión.
Si quieres seguir haciendo la vista gorda ante todo esto, A Pirate's Fortune es un paquete de actividades y contenidos de valor. Al igual que Wild Card, apuesta por una mezcolanza de secciones de dinámica variada, una especie de "gameplay greatest hits" de todo lo que se puede hacer en este juego, que es mucho. Por supuesto, en detrimento de las cartas de Sabacc, tan protagonistas en la nave-casino del DLC anterior, hay otras alternativas como secciones de plataformas, tiroteos, infiltración y sobre todo un renovado énfasis en las trifulcas espaciales.
Esto último aporta incluso la posibilidad de pilotar otra nave diferente a la Cazaestelas, en concreto la Refractor R93 de los Corsarios Rokana. Parecida a un Ala-B, su manejo y posibilidades distintas (por ejemplo resistir la ionización de forma espectacular dentro de las nebulosas e incluso aprovecharlas a tu favor), sumado a las nuevas misiones de contrabando ligadas a una nueva rama de afinidad y reputación con la Liga de Comercio Miyuki que a su vez implica nuevas mejoras de bodega para el cargamento para la propia Cazaestelas, hace que te pases unos buenos ratos... en fin, guerreando entre las estrellas. En mi caso, también ha servido de relleno considerable y excusa para seguir jugando incluso después de terminar el arco de Hondo Ohnaka.
"Es más, pocos son tan feroces e implacables como yo. Los capitanes de segunda se encogerían como derrandelles marchitos si se enfrentaran al temible campafauces de dos cabezas de Bogmadada, pero yo no, pues me armé de valor y le disparé entre los ojos. Ah, pero dejaré esa historia para otro capítulo"
El contenido también te lleva a un nuevo sistema, Khepi, que se limita a una estación espacial (La Fortaleza del Transportista) y al escenario de la trama entre cráteres, y por tanto no aporta un nuevo planeta. En todo caso, las historias que envuelven a su civilización son curiosas, y toda la escritura adicional, de calidad. Aunque la "villana", Stinger Tash, es floja, floja, Hondo Ohnaka mantiene su gran carisma al estilo Jack Sparrow. Hay mucho que aprender sobre la vida pirata y de los contrabandistas en general, y Star Wars Outlaws sigue siendo la mejor recreación de todo el universo de Lucas en videojuego, además con nuevas escenas realmente bellas.
Dicho todo esto, tampoco hay nada realmente rompedor en las aproximadamente cuatro horas que le he echado a A Pirate's Fortune. La nave Refractor está limitada al sistema Khepi porque no puede saltar al hiperespacio, y tras un rato buscando contrabando y quitándote de encima unas criaturas aladas preferirás volver a tu querida y mejorada Cazaestelas con ND-5, que tiene un papel un poco repetitivo en esta ocasión. No me arrepiento de haber jugado este DLC y me lo he pasado bastante bien, pero, ni me vuelve loco, ni podemos consentir que siga tan roto. Con Star Wars Outlaws recientemente adaptado a PS5 Pro y muy pronto a Nintendo Switch 2 sin terminar de pulir el original, vuelve a quedar de manifiesto uno de los grandes problemas de Ubisoft, de los juegos de mundo abierto, y de la industria en general: la ambición se va de las manos entre prisas y lo que podría ser grandioso se queda en grande durante demasiado tiempo.











