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análisis
Risen 2: Dark Waters

Risen 2: Dark Waters

Una fuerza oscura revuelve las aguas y las almas del Caribe. Este no es un RPG nada típico, por lo que si estás harto de magos y aliens y te gustan los piratas deberías plantearte este botín...

Cuando hablamos de juegos de rol, casi siempre vienen a la cabeza dos ambientaciones típicas: la fantasía y la ciencia ficción. Ya sean elfos y orcos en un mundo medieval, o marines y aliens en el mundo del futuro, el género RPG sigue casi siempre las mismas reglas. Afortunadamente, estas reglas funcionan bastante bien y el paradigma es sólido como una roca.

Sin embargo, de vez en cuando aparece algo realmente original. Este es el caso de Risen 2: Dark Waters, un juego de rol ambientado en el universo de los piratas. Además, la particular ambientación con sabor a ron no es la única rareza de este juego. Como veremos, Risen 2 es, en general, uno de los RPG más extraños de la última década.

Risen 2: Dark Waters

Uno de los elementos principales de cualquier RPG es la historia, y en eso Risen 2 no es una excepción. Los terribles monstruos marinos han invadido el mundo, llevando a la humanidad al borde de la extinción. La verdad es que no se respira un aire post-apocalíptico, pero la amenaza está en boca de todos y el mundo vive una grave crisis. Nuestro héroe, fiel miembro de la Inquisición española, se ve obligado a disfrazarse para recuperar un arpón capaz de derrotar a Mara, el titán de los mares. Pero claro, esta poderosa arma se oculta en el escondite de un temible pirata...

Como es de esperar en un relato piratesco, la acción sucede en un escenario caribeño, formado por bastantes islas a explorar. Cada isla es una especie de micro-mundo: aunque la vegetación es más o menos la misma, cada lugar es diferente a los demás y en él se viven situaciones únicas. Existen islas en un intenso estado de militarización, otras repletas de misterios y hasta las que aún son el escenario de las batallas entre los indígenas, los piratas y los españoles. Cada vez que accedes a un nuevo lugar percibes una sensación de abandono, algo que se va colmando mediante una exploración que te llevará a menudo a destinos muy peligrosos.

A excepción de la transición de una isla a otra, el juego nunca se ve interrumpido por molestas pantallas de carga. Siempre puedes pasar de un lugar a otro simplemente caminando. El flujo del juego sólo se detiene con unas cuantas escenas de corte, además de las numerosas conversaciones con los personajes que van apareciendo durante la aventura.

Risen 2: Dark WatersRisen 2: Dark Waters

Respecto a esos diálogos, hay que hacer dos apuntes. Primero, las malas noticias: los que han programado la colocación de la cámara durante las escenas de parloteo, deberían sostener dos buenos manuales de reglas cinematográficas, de rodillas y con los brazos en cruz, durante un par de horas. No sólo fallan casi siempre a la hora de respetar la gramática del plano/contraplano, sino que las diferencias entre cada toma son tan arbitrarias que hacen que los jump-cut de Jean-Luc Godard parezcan películas de Disney.

En cambio, a los que redactaron esos diálogos, hay que perdonarles la vida. Los personajes dicen lo que se espera que digan unos piratas borrachos, mientras que la ironía que se respira da para ratos muy divertidos.

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