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análisis

The Witcher 3: Wild Hunt

El último viaje de Geralt es uno de los primeros títulos indispensables de la nueva generación, siempre que puedas perdonar algunos fallejos.


Riqueza. Esa es la palabra que repetimos sin cesar al experimentar The Witcher 3: Wild Hunt. La opulencia de los gráficos del mundo abierto, la impresionante diversidad que impregna cada una de las misiones, diversión y entretenimiento, interesantes diálogos, un doblaje de alta calidad (en inglés, no tiene voces en español), una compleja mitología, un maravilloso diseño de personajes y emocionantes combates. Todos los aspectos de este RPG de acción y fantasía dejan por los suelos a la superficialidad inherente a las misiones y el argumento de otros juegos de mundo abierto. Sin embargo, esta nueva entrega de la serie tampoco es perfecta.

En Wild Hunt, asumimos el papel de Geralt de Rivia, un cazador de bestias mutante que recorre el mundo con el objetivo de atender un asunto personal, un asunto que, en última instancia, se entrelaza con la historia y el destino de otros personajes no jugables con los que nos iremos encontrando mientras intentamos dar con el paradero de una antigua aprendiz que se encuentra en peligro. A partir de este arco narrativo principal, se desarrollan múltiples historias y misiones. Algunas son importantes, otras no tanto, pero todas ellas resultan fascinantes. En The Witcher 3: Wild Hunt no hay ni rastro de las típicas misiones tipo "busca esto, mata a X" de las que están infestados otros títulos. Sin duda, este debería ser el modelo a seguir en el género.

Cada una de las misiones constituye una oportunidad para ganar puntos de experiencia, recoger objetos y equipo y liquidar monstruos. Por otra parte, dominar los combates en tiempo real es fundamental si queremos sobrevivir en la naturaleza e incluso en la ciudad. Geralt cuenta con dos espadas, una para los humanos y otra para los monstruos, que desenfunda automáticamente cuando llega el momento del enfrentamiento. Nuestro personaje puede ejecutar golpes potentes o rápidos, bloquear y esquivar. Además, también podemos lanzar cinco hechizos (Signos) que consisten en una mezcla de habilidades ofensivas y defensivas pulsando los gatillos inferiores. Cada vez que utilicemos alguno de estos conjuros, nuestro nivel de adrenalina se reducirá, por lo que, para usar otro, tendremos que esperar a que se restablezca. A todo esto hay que sumarle la ballesta que conseguimos poco después de empezar el juego, que nos permite realizar ataques a larga distancia.

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A primera vista, puede parecer un número de opciones bastante limitado, pero como ocurre siempre en Wild Hunt, todo es una cuestión de matices... y conocimiento. Por ejemplo, si blandimos nuestra espada mientras cabalgamos podemos decapitar a un oponente, pero llevar a cabo esta acción a lomos del caballo nos lleva más tiempo que cuando estamos en tierra, así que para marcarnos un tanto tendremos que elegir el momento, el ángulo y la velocidad adecuados. Sin embargo, todo el esfuerzo habrá merecido la pena cuando veamos su cabeza volando por los aires y podamos levantar el puño en señal de victoria.

The Witcher 3: Wild Hunt
La belleza del mundo te pilla a veces desprevenido. Un ejemplo: cuando salimos al galope de un bosque y entramos en este maizal.

El juego presenta una gran riqueza de criaturas y personajes a los que enfrentarnos. Como es habitual, cada uno de ellos es vulnerable a determinados signos y ataques, así que, dependiendo de quién sea nuestro enemigo, tendremos que adoptar un enfoque diferente para derrotarlo. No es lo mismo enfrentarse a un solo oponente que a un grupo. Luchar contra un monstruo que realiza ataques de gran alcance es muy distinto a pelear contra un soldado bien blindado en un combate cuerpo a cuerpo. La estrategia para lidiar con un grupo de bandidos diferirá por completo de la que emplearemos en una refriega contra una manada de lobos. Debemos saber cuándo hemos de esquivar las embestidas de los enemigos con una voltereta y cuándo basta simplemente con dar un paso a un lado. Los combates son siempre estimulantes, tensos.

Lo ideal sería que fuésemos capaces de dar con soluciones sobre la marcha. Sí, es evidente que los habitantes de las aguas y las bestias peludas reaccionarán más a los hechizos de fuego, pero ¿si os atacase un bandido a lomos de un caballo mientras camináis, se os ocurría lanzar un hechizo para controlar la mente del corcel y hacer que este tirase a su jinete directo hacia vuestra espada?

A la diversidad de situaciones, se une otro hecho que dificulta aún más nuestra aventura: los enemigos no van subiendo de nivel al mismo ritmo que nosotros. Cuando aceptamos una misión, se nos indica cuántos puntos de experiencia deberíamos tener aproximadamente antes de comenzar, pero, por supuesto, no contaremos con este tipo de advertencias cuando nos topemos con uno de los muchos peligros que pueblan los campos de Wild Hunt. En una de nuestras caminatas por las laderas de las montañas, por ejemplo, nos encontramos con un grifo que nos mató de un solo golpe. En otra ocasión, luchamos durante diez minutos para derribar a un gigantesco Demonio al final de una las misiones principales. Nos sentíamos los amos del lugar, pero, apenas media hora después, un par de 'looters' (saqueadores) nos dieron una paliza impresionante. Tened por seguro que si os quedáis atrapados en medio de un grupo de estos merodeadores, que acechan a otros en búsqueda de botines, vuestra barra de salud puede estallar en mil pedazos en cuestión de segundos. Está claro que este juego nos mantiene con los pies en la tierra.

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Te encontrarás con un amplio plantel de personajes, ofreciendo un amplio abanico de personalidades. Generalmente, tanto el guión como las actuaciones son de primera.

Si bien los combates son, en teoría, uno de los puntos fuertes del juego, hay que decir que se ven perjudicados por un sistema de menús poco acertado y un tutorial que deja mucho que desear. Sin duda, la planificación es vital si pretendemos sobrevivir en Wild Hunt. Se supone que debemos preparar las batallas estudiando los menús del bestiario, que nos indican cuáles son las pociones y los aceites que resultan más efectivos contra cada uno de nuestros objetivos. Lo ideal sería que nos introdujesen en el trasfondo del juego, aunque, en realidad, sean simplemente 'buffs' (potenciadores) para el equipo que nos ayudan a acabar antes los combates.

Para poder usar las pociones, aceites y mejoras, antes tendremos que crearlos. Como en la mayoría de los juegos de rol, los materiales pueden extraerse de cofres y cadáveres, mientras que las hierbas tendremos de recogerlas en el campo. Gracias a la amplia variedad de situaciones que ofrece el mundo, nuestra búsqueda de, digamos, materiales para preparar un veneno para los monstruos puede conducirnos hacia una serie de divertidas misiones secundarias. Sumergirnos en los lagos para recolectar algas, explorar ruinas subterráneas para encontrar ingredientes, seguirle el rastro a un monstruo para matarlo y conseguir mutágenos... En Wild Hunt siempre hay algo que hacer.

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