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análisis
Verdun

Verdun

Tras un larguísimo viaje, este shooter ambientado en la Primera Guerra Mundial ha abandonado por fin la fase de Acceso Anticipado.

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La primera vez que lo probamos, Verdun no era más que un título en Acceso Anticipado tosco y poco pulido, por lo que se podría decir que volver a jugar a este shooter ambientado en la Gran Guerra no nos hacía demasiada ilusión. Por esta razón, nos hemos llevado una agradable sorpresa al encontrarnos con un juego terminado, bien acabado y mucho mejor que el que habíamos visto la última vez. Se nota que los desarrolladores han aprovechado el tiempo que ha pasado en Acceso Anticipado, ya que no solo han llevado a cabo cambios superficiales, sino que han incorporado un gran número de mejoras en diferentes apartados del juego.

Verdun nos transporta a uno de los escenarios de guerra más desoladores de la historia, aunque sea un año después del sonado aniversario. En los campos de Francia, toda una generación de jóvenes cayó luchando en una contienda que introdujo un nuevo tipo de combate caracterizado por el uso de armamento industrial hasta entonces desconocido. La Gran Guerra supuso la transición hacia un mundo nuevo, un mundo en el que el progreso estaba impulsado por la necesidad de innovar, un mundo en el que los avances tecnológicos marcaban la diferencia entre la vida y la muerte. Fue un conflicto cruel, implacable e inútil, lo que lo convierte en un periodo histórico incómodo para ambientar un shooter.

Verdun cuenta con dos modos, y tenemos que decir que ambos nos gustan, aunque por motivos diferentes. El modo Combate a Muerte consiste en una batalla todos contra todos. Los enormes mapas, de los que ya os hablaremos más adelante, se dividen en pequeñas zonas y nuestra misión consiste en elegir un rifle y ponernos manos a la obra para ver quien consigue provocar más bajas. En algunos combates, los puntos de regeneración pueden llegar a ser tremendamente frustrantes, y la muerte instantánea está al orden del día. En cualquier caso, este modo es una buena forma de adaptarse al juego antes de pasarnos a las batallas por equipos, y, si bien a la larga acaba resultando tedioso, no se puede negar que también ofrece momentos bastante estimulantes.

Sin embargo, la verdadera esencia de Verdun reside en el modo por equipos, Frentes de Batalla. Con Frentes de Batalla, los desarrolladores han intentado crear un modo que capturase el alma del conflicto. En él, los soldados se desplazan por estrechos caminos mientras toman objetivos, corren por tierra de nadie, rechazan ofensivas y se enfrentan a una serie de tácticas enemigas.

Como en la guerra real, los escenarios se componen de largas y angostas trincheras con puntos de captura que nos proporcionan una cobertura más que necesaria. Los combates se dividen en fases de ataque y defensa y se desarrollan de la siguiente forma: un equipo debe atacar la posición defensiva del otro; si consigue tomarla, tendrá que defenderla mientras su rival prepara un contraataque. El secreto está en obtener el impulso necesario para detener el avance del enemigo cuando este tiene la iniciativa. Las partidas están cronometradas y cuando se acaba el tiempo, el equipo que haya tomado más puntos de captura se proclamará vencedor, a no ser que uno de los equipos consiga que el otro retroceda hasta su cuartel general. Otra posibilidad es que se produzca un empate, ya que en este juego, al igual que ocurrió en la guerra en la que está basado, no es extraño llegar a un punto muerto.

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Se podría decir que Frentes de Batalla es un modo muy prescriptivo en el que la cosa no es tan sencilla como salir y hacer lo que queramos. Por ejemplo, si nos encontramos en la fase defensiva y avanzamos demasiado, aparecerá una cuenta atrás. Si el contador llega a cero antes de que hayamos regresado a nuestra posición, nos ejecutarán por desertores. No hay duda de que tenemos que cumplir unas reglas muy estrictas, pero al tratarse de un modo bien pensado, esto no supone un problema. Cada equipo debe seguir un guion que, lejos de entorpecer la acción, nos permite disfrutar de alguna que otra escena dramática memorable. Sin embargo, también hace que el juego resulte un tanto predecible y da pie a que se produzcan treguas entre las fases.

Son varios los elementos que ayudan a recrear la atmósfera propia del conflicto, ligando aún más la acción con el marco histórico en el que tiene lugar. Las nubes de gas mostaza nos obligan a equiparnos con máscaras antigás y los morteros explotan a nuestro alrededor. Los biplanos vuelan sobre nuestras cabezas, la tierra tiembla y los colores se desvanecen cada vez que están a punto de alcanzarnos o recibimos un disparo no mortal. Los escenarios están sucios y llenos de cráteres. A pesar de no ser perfectos, los gráficos han mejorado considerablemente a lo largo del desarrollo. Es cierto que se aprecia algo de 'popping' cuando oteamos el horizonte y bordes un tanto irregulares, pero, en general, el juego tiene un aspecto bastante bueno.

En Combate a Muerte no nos vamos a encontrar con nada particularmente emocionante entre bambalinas. Básicamente, elegimos un arma y podemos ir desbloqueando mejoras con los puntos que obtenemos al subir de rango. No obstante, el modo principal presenta un componente de metajugabilidad muy interesante. Para comenzar, hemos de alistarnos en una unidad compuesta por un máximo de cuatro jugadores. Cada país cuenta con unidades diferentes que desempeñan distintos papeles en el campo de batalla. A su vez, cada uno de los jugadores realiza una función en su pequeño equipo, de los que puede haber varios en cada lado de la batalla. Cooperar con nuestro escuadrón es muy importante, ya que los jugadores que adopten una mentalidad de trabajo en equipo cuentan con una ventaja considerable con respecto a los lobos solitarios.

Los papeles que puede desempeñar cada miembro del equipo son bastante variados. Si somos fusileros, por ejemplo, nuestra experiencia será muy distinta que si optamos por convertirnos en suboficiales. Los suboficiales pueden hacer que sus compañeros de equipo consigan más puntos si se encuentran cerca (en el minimapa se indica la zona en la que hace efecto esta habilidad) y pueden ordenar que se realicen disparos de mortero o ataques con gas, mientras que los granaderos, como es lógico, se lanzan a la batalla con granadas. A media que vamos mejorando las clases, podremos desbloquear una serie de variaciones que, si bien no alteran demasiado la experiencia, aportan una mayor capacidad de expresión.

Por lo general, los tiroteos son bastante contundentes. Hubo alguna ocasión en la que nos pareció que la detección de impactos no funcionaba como debería, pero también puede ser que se debiese a un problema de puntería por nuestra parte. Hay que decir que el juego presenta algo de 'lag' que provocó que en más de una ocasión llevásemos la cuenta de las dianas para nada. La primera vez que probamos Verdun no había efecto de caída de bala, pero, si no nos equivocamos, los desarrolladores lo han añadido a esta nueva versión. Además, al introducir mecánicas de combate más trabajadas, han conseguido que la experiencia resulte mucho más interesante, y dado que la mayoría de las veces los enemigos nos matan de un solo tiro, asomar la cabeza se convierte en una situación bastante tensa, lo que provoca que luchar en las trincheras pueda ser algo claustrofóbico.

El arsenal de armas a nuestra disposición es un tanto limitado, principalmente porque se ha decidido incluir pequeñas variaciones en lugar de introducir opciones poco realistas. Como podéis ver, todo se ha hecho atendiendo a la autenticidad. Es verdad que los crujidos y estallidos de los disparos podrían haber sido un poco más potentes, pero no cabe duda de que el paisaje sonoro del campo de batalla es evocador y atmosférico. Incluso la música que nos da la bienvenida cuando arranca el juego ha sido elegida por su capacidad para recrear el ambiente de la Primera Guerra Mundial.

Uno de los aspectos más sorprendentes de Verdun y que, sin embargo, no podemos tener en cuenta en la puntuación, son los planes de los desarrolladores de producir contenidos gratuitos para el juego tras su lanzamiento.

Por el momento, ya tienen algunas ideas ambiciosas para añadir más sangre, crear nuevos mapas e introducir modos diferentes. En una época en la que la mayor parte de las compañías desarrolladoras nos hacen pagar una y otra vez por este tipo de contenidos, ver que un estudio se ha comprometido a servir a su comunidad de esta forma es un soplo de aire fresco.

Cuanto más jugamos a Verdun, más nos gusta, y a juzgar por la cantidad de novedades que se incluirán en los próximos meses, no nos cabe duda de que seguirá madurando. En lo que respecta a los shooters históricos, Verdun aspira a alcanzar el puesto más alto, que actualmente pertenece al increíble Rising Storm. En nuestra opinión, ese shooter ambientado en la Segunda Guerra Mundial sigue conservando su corona, pero eso no quita que Verdun sea un buen juego de disparos con muchísimo potencial. Es evidente que ha recorrido un largo camino desde que lo descubrimos, y por lo que parece, aún va a experimentar bastantes mejoras. En nuestra opinión, todavía puede crecer mucho más, y si se añaden a la mezcla unos cuantos modos y nuevos mapas, no hay razón para que no pueda seguir mejorando y evolucionando.

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07 Gamereactor España
7 / 10
+
Un modo de juego interesante que logra captar la esencia de la guerra de trincheras, ambientación muy auténtica.
-
Presenta algunos problemas técnicos, le falta variedad.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países