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análisis

Paper Mario: Color Splash

El fontanero de papel ha vuelto con ganas de pintarlo todo.

La relación entre Mario y el RPG viene de largo. Todo empezó con un idilio entre Nintendo y Squaresoft, del que nació Super Mario RPG, título de Super Nintendo. Esta divisoria entrega hizo las veces de motor para que la compañía del fontanero comenzase a indagar y experimentar mezclando el universo de las tuberías y los champiñones con la complejidad de los equipamientos, barras de salud, combates por turnos, etc.

Con los años aparecerían las ramas Paper Mario y Mario & Luigi. Ambas fusionaban el plataformeo con el rol en una aventura desenfadada, pero se diferenciaban tanto en las consolas que los recibían como en mecánicas y apariencia. Paper iba destinado a sobremesas y apostaba por sumergir al jugador en un mundo de papel; mientras que el segundo tenía como objetivo las portátiles, lucía una apariencia más 'cartoon' y optaba por la interacción entre los dos hermanos y el entorno.

El resto es historia, ambas sagas han evolucionado de forma independiente, e incluso coqueteado con 'crossovers', hasta llegar a una actualidad en la que Mario & Luigi se ha convertido en el total exponente del lado RPG del fontanero; mientras que la otra ha buscado una senda propia y cada vez más diferenciada de las bases del género.

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Paper Mario: Color Splash, que ahora se estrena en Wii U, es la nueva entrega de esa otra rama, y sigue en esa búsqueda que os contamos. Lo nuevo de Intelligent Systems trae una propuesta que nos ha tenido absortos durante un montón de horas gracias a un genial aspecto y a unas mecánicas, un humor y un carisma inconfundibles. Pero, como resumirlo así no le haría justicia, vamos a contaros con pelos y detalles.

La nueva aventura nos lleva a la desconocida Isla Prisma. Mario, Peach y compañía deciden ir tras recibir un Toad en blanco con un matasellos del lugar. Tras llegar, descubren que no sólo este Toad carece de color, sino que todo está palideciendo por un motivo desconocido. Poco tardan en conocer a Baldo, un cubo de pintura que acompañará al protagonista durante toda la aventura, y en proponerse devolver el color a este continente, aunque sea a martillazo limpio.

Puede que la trama no sea el culmen de la originalidad, pero la multitud de situaciones que se nos presentan, el humor marca de la casa y los matices de la historia acaban enganchando a cada nuevo diálogo. Cae irremediablemente en el tópico que siempre acompaña al trío Mario, Peach y Bowser; pero el trasfondo de esta cromática odisea no deja que quede como otra aventura más del mostachudo. Lo avisaba Risa Tabata, su coproductora, y lo reafirmamos, Paper Mario: Color Splash te hará llorar.

Paper Mario: Color SplashPaper Mario: Color SplashPaper Mario: Color Splash

El camino que construye esta historia se estructura de forma similar al Paper Mario: Sticker Star de 3DS. El mundo está dividido en niveles a los que podemos acceder directamente como si del mapeado de un Super Mario World se tratase, aunque el corazón de todo reside en Puerto Prisma -donde ves el correo, compras cartas y hasta montas un museo con desbloqueables-. Dentro de cada una de estas 'fases' se mantiene otro esquema similar al visto en las aventuras tridimensionales de Mario: escenarios, divididos en secciones, donde se encuentran los enemigos y cuya meta son unas estrellas que colorean nuevos escenarios.

Este planteamiento no implica linealidad, ya que hay niveles con más de una estrella y con personajes que sirven para avanzar por otros caminos necesarios para el progreso de la historia. Además, a nivel narrativo, muchos van ligados y desarrollan pequeñas historias paralelas al grueso de la trama. Más de una vez se hace obligatorio volver sobre tus pasos para hablar con alguien o conseguir una 'cosa' con la que proseguir tu aventura. Así recuerda más a un juego de rol, ¿no?

Lo de arreglar el mundo a martillazo limpio no es baladí. Paper Mario: Color Splash gira en torno a dos grandes elementos: el color y las cartas. El martillo es nuestra herramienta para pintar los huecos descoloridos del escenario o incluso descubrir zonas secretas; pero, a su vez, es un limitante para el combate. Cuenta con unos niveles de pintura de color (rojo, azul y amarillo) y, tanto para colorear como para las batallas, es muy importante que este nunca caiga a cero. Aunque el juego se encarga de ofrecernos multitud de formas de evitar esta situación. De las cartas, el segundo elemento, os vamos a hablar ahora.

Las batallas son el lugar donde estos dos componentes se unen por completo. Intelligent Systems ha querido simplificar aún más las cosas, y para ello ha eliminado el indicador de vida del enemigo, optando por algo más acorde al juego: su color. Una vez nuestro objetivo quede completamente en blanco, caerá abatido. Y las cartas son nuestra vía para conseguirlo, ya que representan todas las habilidades y ataques de nuestro fontanero.

Por su parte, el sistema de combate es una clara evolución del mostrado en los orígenes de la saga, pero sobre todo, de la entrega de 3DS. Seguimos actuando por turnos, seguimos pulsando botones a la hora de atacar y defendernos y seguimos necesitando un objeto que represente nuestro ataque, pero esta vez podemos colorearlo para que sea más efectivo -aunque hay variantes ya coloreadas que ahorran ese paso- y las batallas ahora sí ofrecen una recompensa; además de monedas y cartas, otorgan mejoras para el nivel máximo de pintura del martillo.

Puede ser una mecánica extraña al principio, puede dar pie a pensar que podemos quedarnos sin cartas en un santiamén e incluso parecer tedioso por el procedimiento de selección, coloreo y lanzamiento a través del GamePad; sin embargo, es un planteamiento que convence tras las primeras peleas, y casa muy bien con la idea de un mundo en el que el color es vital. Por cierto, destacar que los mejores momentos del juego los ofrecen las cartas de 'cosas' (únicos objetos tridimensionales del juego) y los encuentros con los jefes. Gracias a ambos, podemos toparnos con situaciones hilarantes en batallas a priori serias.

Algo que no se le puede negar a este título es que entra por los ojos. El papel, el cartón, la cartulina, la tela y hasta el papel de aluminio construyen todo un mundo que podríamos fabricar en casa. Y no se contenta sólo con eso, invita al jugador a experimentar con él haciendo recortes en zonas concretas a golpe de stylus; aunque a veces pueda resultar desquiciante encontrar la posición adecuada para que aparezca la línea de puntos.

Volviendo al plano de lo visual, cabe decir que Paper Mario: Color Splash muestra sin tapujos las consecuencias de esa naturaleza de manualidad que envuelve a su mundo. Los personajes se arrugan, quedan pintados por nuestro martillo, se emborronan por culpa del agua, las nubes enseñan los hilos que las mantienen... Desde luego, chapó por la dirección artística y por el despliegue de la sobremesa de Nintendo en el ámbito visual. Recrean un mundo de papel y le dan vida de una forma impecable.

Al principio hablábamos de la búsqueda de un estilo propio de esta saga. Es cierto que estamos ante otro paso más en la senda que abrió Sticker Star. Hay mecánicas muy similares, como lo relacionado con las 'cosas' y la 'papelización' del juego de 3DS, pero el conjunto está más pulido, todo está más atado, mejor construido y hasta las bromas hilan más fino (con sitio para guiños a Metal Gear o a memes). Más que la repetición de conceptos, se podría decir que es el pulido de una fórmula que cada vez afina más y mejor.

Puede que no sea plato de buen gusto para quienes esperan que la franquicia vuelva a sus orígenes, pero podemos asegurar sin miedo alguno que Paper Mario: Color Splash es brillante. Mantiene la frescura y el humor en sus diálogos, presenta un sistema de combate que cumple y, sobre todo, muestra el mundo del fontanero de papel con un acabado perfecto. Puede que se aleje del marco en el que nació, pero con entregas como esta, el futuro de esta saga pinta fenomenal.

Paper Mario: Color SplashPaper Mario: Color Splash
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08 Gamereactor España
8 / 10
+
Humor aderezado por una muy buena localización, excelente a nivel visual y sonoro, una duración más que aceptable.
-
La historia es algo floja, buscar cartas en combate puede hacerse tedioso, pequeñas caídas de framerate en zonas con muchos elementos.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países
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