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análisis

Horizon: Zero Dawn

Guerrilla Games ha decidido buscar un salto de calidad fuera de su género con un título que conquista por los ojos. ¿Lo hará también por el mando?

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La pequeña Aloy decidió entrenar para convertirse en una gran cazadora de la tribu Nora. En unos cuantos años ya se había transformado en una herramienta bien engrasada para combatir contra las máquinas metálicas. Pero tenía la necesidad de llegar a algo más, de alcanzar la excelencia para conseguir el reconocimiento de todos y, así, la aceptación entre la élite. Horizon: Zero Dawn no es Killzone. Guerrilla Games goza desde hace tiempo de cierta aprobación por sus shooters, pero estaba encajonada en el género sin lograr nada más que unas ventas decentes y cierta condescendencia. Muy lejos de brillar, de sorprender, de encantar. Como Naughty Dog con Uncharted: Drake's Fortune, su personaje abre un camino inexplorado para llegar más allá.

Guerrilla ha tenido que salir de su zona de confort para mejorar. Ha tenido que dejar de lado su veteranía en la acción en primera persona y aprender a hacer aventuras de mundo abierto, un tipo de juegos en el que no solo cambian las mecánicas, el ritmo o la estructura de los entornos, sino que plantea como gran reto construir un mundo capaz de satisfacer las muchas horas de juego con sorpresas que los usuarios van a demandar desde el primer momento. Tiene que ser atractivo, interesante, variado, completo, ágil y adictivo o se convertirá en un robatiempo a base de paseos agotadores. ¿Vas a ser un héroe o un recadero?

Horizon: Zero Dawn

Hemos visto nuestra civilización tecnológica destruida en multitud de ocasiones a lo largo de la literatura, el cine y los videojuegos, pero siempre caótica y decadente. La Tierra, sin embargo, es verde y pura en este título, y los humanos que viven en ella han encontrado cierta paz a partir de los restos de los antiguos, con un grado de desarrollo tecnológico y cultura que augura ese nuevo amanecer para los hombres. Sin embargo, no será tan libre y abierto como el de nuestro tiempo si no son capaces de deshacerse de un enemigo relativamente nuevo, las máquinas. El hombre estuvo a punto de extinguirse, pero hay animales robotizados controlando las tierras, capaces de acabar con la vida de quienes saldan de las zonas amuralladas.

La premisa inicial, que no se esconde en ningún momento, convence. ¿Qué ha pasado aquí para que estemos así? En lugar de pensar que es otro mundo postapocalíptico en el que sobrevivir a duras penas, lo que Horizon: Zero Dawn propone es salir a disfrutar de la naturaleza ahora que el hombre no está ahí para destruirla. La búsqueda de respuestas de Aloy va ligada indudablemente a la de su mundo a través de un trama doble en la que el papel del personaje queda eclipsado desde que decide salir a buscarse a sí mismo, a las pocas horas de empezar la partida. Aquí llega la primera sensación encontrada, porque hay que aplaudir que la trama sea capaz de enganchar por algún lado, pero queda la sensación de que hay un gran personaje infrautilizado.

Horizon: Zero Dawn

Aloy es una mujer luchadora por convicción y dura por necesidad. A pesar de su juventud, ha sufrido el desprecio y la marginación. Como todo lo que ha conseguido ha sido por sus méritos, tampoco está dispuesta a que nadie la pisotee, por lo que en ocasiones es arrogante. Sin hacer un juego político, Guerrilla no ha pasado de perfil por la lucha feminista que está llegando a los videojuegos y se aprecia un esfuerzo por construir a un personaje femenino referente, creíble más allá de sus habilidades extraordinarias. Es emocionante ver cómo se deshace de los 'mansplaining' y de los hombres que la ven incapaz de superar retos físicos por ser mujer con diálogos decididos. Es revolucionaria y transgresora respecto a una sociedad estratificada en la que las religiones sellan leyes estrictas e injustas, independientemente de si están dirigidas por hombres o por mujeres. Y no duda en revelarse contra todo con cada palabra, con cada acción y pensando siempre en el bien común.

Pero si la trama vacila entre lo bueno y lo regular, la forma de contarla tampoco consigue romper esa dinámica mixta. Son muchas las escenas de vídeo que demuestran el excelente trabajo técnico y de animación del equipo, pero está totalmente empañado por un problema de animaciones faciales (que promete ser solucionado con un parche de lanzamiento y actualizaremos este texto en cuanto lo hayamos instalado) y por una dirección cinematográfica mala, incapaz de encontrar las transiciones más adecuadas entre los planos. Por suerte, la cantidad de contenido que se narra por esta vía es la justa para seguir la trama, porque para conocerlo todo hay que encontrar las decenas de archivos del pasado esparcidos por el mundo o, a veces, prestar atención a lo que se cuentan los personajes no jugables entre sí. Fue maravilloso ver a una matriarca Nora contando a los niños la historia de su tierra y pararse unos minutos en su corrillo olvidando la misión del momento.

Horizon: Zero Dawn
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