Gamereactor International Español / Dansk / Svenska / Norsk / Suomi / English / Deutsch / Italiano / Português / Français / Nederlands
Acceder como usuario






¿Olvidaste tu contraseña?
No estoy registrado, me gustaría registrarme

Ingresar desde un sitio externo
Gamereactor España
análisis
Yooka-Laylee

Yooka-Laylee

No hay nada más difícil que satisfacer a la nostalgia, y Playnotic lo ha apostado todo a eso.

El hijo pródigo lo podríamos llamar. El túnel del tiempo a ese pasado que siempre fue mejor. La reconciliación entre la juventud que cada vez está más lejos y el presente que nunca se detiene. Todo eso, pero de los videojuegos. Ese es Yooka-Laylee, el título destinado a rescatar el género de los plataformas 3D totalmente idealizado, como el culmen entre la jugabilidad perfecta y los gráficos espectaculares que marcó la era del segundo gran cambio, el del salto a los mundos poligonales. Como si el género hubiera desaparecido desde entonces, como si no tuviera lagunas.

Playtonic Games enamoró a los veteranos solo con su concepto: la reunión de un grupo de renegados de Rare para recuperar la gloria de finales de los 90 y devolvérsela a los jugadores mejorada con la tecnología actual. Sus primeros días fueron de éxtasis, porque más y más nombres de la era de Donkey Kong 64, Banjo-Kazooie y Conker's Bud Fur Day se iban sumando al proyecto. Entre ellos algunos reconocidos, como Steve Mayles y Grant Kirkhope, para acabar conformando un pequeño equipo de unas 15 personas fijas y varios externos más. La ecuación es muy sencilla: si lo petaron hace 20 años, lo van a petar otra vez.

Yooka-Laylee

Basta de castillos en el aire. Yooka-Laylee se estrena el 11 de abril y, más allá de las 75.000 personas que lo han pagado por adelantado en Kickstarter y quienes lo hayan reservado en formato físico, el resto debe saber si el juego merece la pena por lo que es y no por lo que se le presupone. Sea o no la resurrección de los plataformas 3D de coleccionismo y mundo amplio, esa que hasta Nintendo va a recuperar con Super Mario Odyssey, lo importante es lo divertido y bien hecho que esté. Y para eso llevamos varios días recorriendo sus mundos una y otra vez de un lado a otro en busca de Pagies, de fantasmas, de plumas, de moléculas, de monedas y, sobre todo, de Trowzer.

Porque cuando vuelves a jugar a este subgénero, te acuerdas de que una de sus particularidades es que tienes que pasar una y mil veces por los mismos puntos para completar los retos variados de cada mapa (yo ya lo recordé con el escondido FreezeME de Steam y Wii U, al que le falta técnica). Por eso, aquí, el primer e indispensable factor de acierto o error es el diseño de niveles, que debe ser bueno por sí mismo y, además, encajar a la perfección con un control que responda muy bien para evitar la frustración y la repetición de secciones una y otra vez por errores que serían perfectamente evitables.

Reconozco que cuando empezamos no le cogimos el punto. Más allá de la toma de contacto y de los primeros pasos, la primera media hora de partida se nos hizo tediosa. Comenzamos a preguntarse si era cosa nuestra o si realmente el género se había quedado atrás porque ese ritmo cansino y ese planteamiento de vuelta y revuelta se fue porque ha dejado de encajar con los gustos actuales, en los que todo se ha vuelto más rápido y directo, y parece que siempre hay que ir al grano. Por eso los paseos y las conversaciones en la Colmena del Saber saben a tan poco. Playtonic Games ha metido una historia muy ligerita, de la que te olvidas en cuanto entras en faena, pero que presenta con pelos y señales y con unos diálogos largos para lo poco que tienen que contar. Ni el lenguaje tiene demasiada gracia ni los sonidos con los que tapan la ausencia de voces son del todo agradables (y no se pueden desactivar por sí solos, tienes que bajar todos los efectos y entonces te pierdes otras cosas buenas).

Yooka-Laylee

Para rescatar algo de su guión hay que centrarse en Laylee, un personaje que hereda realmente el tono socarrón de la vieja Rare y al que sí le han dado unas líneas más punzantes, aunque suficientemente camufladas como para que los niños que lo jueguen no se enteren de todo. También hay algunas Pagies que alegran la lectura porque están más chifladas que otras. Incluso hay una que clama libertad y no se deja coger, que nosotros aún seguimos persiguiendo. Se podría rascar algo de los toma y daca con Trowzer o con los enemigos, pero realmente Yooka-Laylee acaba por invitar a pasar rápido las conversaciones a pesar de la muy buena traducción al castellano. Se nota el esfuerzo por crear personajes que sean algo más relevantes que unos meros plantea-misiones, pero el título no da pie a más.

Por suerte la narrativa no estaba entre los elementos indispensables que citábamos al inicio. Como sí los cinco mundos en los que vamos a pasar la mayor parte del tiempo. Vayamos al grano: son geniales. La primera visita es a Trópico Tribalto, y no es por casualidad. Es un entorno circular bastante diáfano de base plana al que le crecen alturas en sus entornos y en el centro. En cuanto empiezas a caminar te encuentras con tantos caminos y estímulos visuales y sonoros que sin darte cuenta vas saltando de uno a otro hasta que te das acuerdas de que hay que centrarse, plantearse un objetivo y sacar Pagies concretas. Perseguir las 25 de cada mundo sin criterio es una pérdida de tiempo. La ordenación de los elementos es excelente para que no haya espacios muertos ni paseos aburridos, e incluso vas encontrando atajos cuando los necesitas. Todo un contraste con la gran libertad de movimientos que te da, nunca vista en un plataformas 3D; si tienes una habilidad para subirte por las rocas o por una cornisa para llegar al fin del escenario, hasta allá que puedes si quieres. Porque lo más probable es que no haya nada, o tal vez se esconda un fantasma o esa última pluma.

Yooka-Laylee
Yooka-LayleeYooka-LayleeYooka-Laylee
Yooka-LayleeYooka-Laylee
Yooka-Laylee
Yooka-Laylee