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análisis
Last Day of June

Last Day of June

Un videojuego sin miedo a los sentimientos.

Nos estamos acostumbrando a que los juegos sean emotivos. A liberar pasiones y sentimientos más allá de los de victoria y satisfacción, o rabia, que son los que más se han desarrollado en este sector durante décadas. Los creadores han encontrado en la tecnología su mejor aliada para conseguir expresar todo aquello que había permanecido a un lado hasta ahora. A veces mediante fidelidad y realismo, y otras gracias a la apertura a movimientos artísticos que apenas resquebrajan las formas clásicas. Son soportes necesarios para unos guiones cada vez más valientes, que se atreven a traspasar cualquier barrera que quiera plantear el jugador.

Massimo Guarini ha escogido para su último trabajo un tema común, la pérdida de un ser querido, pero se ha decidido a tratarlo desde la intimidad y la cercanía, con un toque mágico que circula de la esperanza a la desesperación y vuelve por caminos cruzados. Porque Last Day of June no es solo una aventura narrativa, aunque en muchas ocasiones lo parezca. Ovosonico ha construido en el interior de su trama un puzle gigante que juega con la vida y con la muerte y que te hace jugar, no solo leer mientras mueves el personaje en busca de un fragmento narrativo más.

Last Day of June

El principio, del que ya os hablamos en nuestras impresiones, es como un corto animado ligeramente participativo con el que engancharte a la sencilla vida de esta entrañable pareja de pueblo costero. Se gustan, se aman y se entienden. Se hacen felices y saben encontrar sus momentos. Aunque uno de ellos provocara el fatídico suceso con el que verdaderamente arranca el videojuego. Es un prólogo intenso, que te llena de ganas para seguir adelante con todo lo que queda del juego y te obliga a querer conocer el final, aunque en ese mismo instante aún sea impredecible.

Lo consigue sin emitir ni una sola palabra, con un guión casi mudo que recaba toda la expresividad del dibujo y del sonido. El trabajo artístico es demoledor. Ovosonico ha animado paisajes impresionistas de mar y montaña como algunos de los que nos dejó Sorolla. El azul del mar y el naranja del otoño parpadean en movimiento. Y ha introducido personajes deformes que parecen de plastilina, más modernos, para recordarnos que estamos todavía ante un videojuego. Los tonos cálidos y el trazo grueso son su característica principal, pero el rasgo más significativo es la ausencia de ojos, o más bien de globos oculares. Sin mirada y sin palabras, y aún consigue transmitir a través de los gestos con un puñado de animaciones entrañables que se repiten hasta la saciedad.

También de los sonidos, porque sus efectos sonoros, entre los que se incluyen las voces fingidas de los personajes, y su banda sonora ambientan a la perfección ese lugar y ese momento. De esta última hay que destacar que no se limita a piezas de corte clásico de tristeza con instrumentos como piano o violín. Los compositores se han dado cuenta de que Last Day of June necesita ritmo y modernidad, y la han encontrado en el uso de guitarras y batería.

Con la atención totalmente captada, el videojuego se va descubriendo poco a poco, sin un tutorial que te explique cómo avanzar, pero sí indicaciones de qué botón pulsar en cada momento en el que hay un elemento interactivo. No incluye mecánicas complejas, lo único que hacer es mover a la media docena de personajes que participan en este teatro, cada uno en su momento, para ir ajustando la escena a las necesidades. Es como ir resolviendo pequeños puzles que van configurando uno único y central. Cada vez va sumando más fichas y, por tanto, se vuelve un poco más complejo. Pero no es difícil y solo en una ocasión tuve la sensación de estar perdido y de deambular un poco más de la cuenta por las cuatro calles del pueblo.

Last Day of June

En esta fase intermedia del juego, que es la más larga, siguen aflorando instantes emotivos de alegría, tristeza, simpatía o nostalgia. Pero son muy intermitentes y se van diluyendo a medida que te enfrascas en la resolución del problema. Además, por necesidad unas veces y por diseño otra, hay escenas que se repiten varias veces y que pueden resultar pesadas. Junto a algunos problemas de rendimiento de esta versión PS4, es todo lo negativo que se puede decir. Puede que sean tiempos de carga disimulados, pero se corre el riesgo de desconexión y eso echaría a perder toda la experiencia. Sería una lástima porque los hilos están bien entretejidos, merece la pena conocerlos todos y no lleva ni cuatro horas de partida llegar hasta el final.

Una culminación tan antiépica como heroica. Para los personajes y para el propio jugador, porque Guarini y su equipo han decidido trasladar toda la responsabilidad de las decisiones más importantes a quien está al mando. Que se sienta partícipe, que empatice, que comparta su vivencia. Un cierre inesperado, que te zarandea y te despierta del letargo de las tres horas anteriores para impedir por todos los medios que Last Day of June se marche dejando tan solo indiferencia.

Last Day of JuneLast Day of June
08 Gamereactor España
8 / 10
+
Su exquisita sensibilidad. Un trabajo artístico sonoro y visual apetecible. Un final para ponerse en pie.
-
Sentirte a veces atrapado en escenas que se repiten. Pequeños errores de optimización.
overall score
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