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análisis
Divinity: Original Sin II

Divinity: Original Sin II

Posiblemente la mejor interpretación de los juegos de rol de papel y lápiz en formato RPG.

  • Texto: Marko Mäkipelto

Los aficionados a los juegos de rol han tenido muchos motivos para sonreír en los últimos años. Es cierto que han llovido algunas decepciones, pero el género ha crecido de forma espectacular. El juego de culto que se forjó en Kickstarter Divinity: Original Sin, del estudio belga Larian, ha vuelto con una secuela que también nació gracias al apoyo popular. Divinity: Original Sin II mezcla combates por turnos tradicional con elementos de juegos de mesa y los pone a funcionar en el mundo de Rivellon.

Es normal que arranque con la creación de un personaje a partir de una de las cuatro razas disponibles: humanos, elfos, enanos y hombres lagarto. O, en su defecto, de la versión no-muerto de cada uno de estos. Cada uno con su particularidad, como por ejemplo la capacidad de escupir fuego de los reptilianos, o la de recibir daño con curaciones y curaciones con veneno de su versión no-muerto. También hay puertas, caminos y cofres exclusivos. Hay que conocer y experimentar, y la que más nos ha gustado es la raza élfica, capaces de ver flashes de su propia vida. Esta maravilla funciona como elemento narrativo, como mecánica jugable y también para resolver puzles.

Divinity: Original Sin II

La personalización visual está bastante limitada, pero ofrece opciones para que des un toque a tu personaje. Los arquetipos iniciales son más bien sugerencias sobre cómo creártelo. Más allá, no hay clases para cada uno de ellos, sino una serie de puntos de habilidad que ir gastando para mejorar las estadísticas deseadas. Pero eso no significa que puedas hacer el tonto y no hay nada que te avise de que estás creando un personaje "con fallos" que tendrás que arrastrar toda la partida.

Lo más recomendable la primera vez es coger uno de los personajes predefinidos. Cada uno tiene una buena historia detrás en el modo campaña. Cuando el sarcástico Undead Fane se despierta de su ligero sueño se da cuenta de que es el último de su especie con vida. Lohse, que es como la Taylor Swift de Rivellon, lleva un demonio dentro. El arrogante Red Prince intenta desesperadamente alcanzar el trono de los hombres lagarto desde el exilio... Cada uno vive por y para sus objetivos, que chocan contra los de los demás. Cada uno de estos personajes, llamados Origin (el juego no está traducido) se puede retocar excepto por la voz de doblaje, el nombre y algunos rasgos visuales, como que el príncipe rojo no puede dejar de ser rojo.

Divinity: Original Sin II

La nueva campaña tiene lugar varios siglos después del primer juego. La fuerzas mágica Source ahora es ilegal. Esto hace que no sea necesario haber jugado al primero, pero los veteranos sí van a encontrar una conexión constante y multitud de referencias a su predecesor y a otros contenidos de la franquicia Divinity. El único fragmento totalmente dirigido del título es el tutorial, el viaje en bote hasta Fort Joy. Una vez que llegas allí se abre con la primera misión, encontrar alguna de las muchas vías de escape.

Las deidades son el tema central de Divinity: Original Sin 2, como dice su nombre, pero la naturaleza del juego está en continua discusión y se reevalúa por momentos desde el punto de vista de la fantasía extrema. Larian ha creado un mundo original repleto de sorpresas, así que es complicado saber qué va a ser lo siguiente. Todos y cada uno de los personajes tienen un pasado y algo que decir, una opinión que no es simplemente un blanco o negro, que en muchas ocasiones tiene matices.

Los dilemas morales surgen por todos lados para forzarte a tomar decisiones complicadas, a mojarte, con las consecuencias que ello tenga sobre la partida y sobre tu opinión de ti mismo. Pero nunca con severidad gracias a su ambigüedad moral, que hace que sirva para ser un antihéroe o un noble. Siempre habrá alguien que se enfade, pero no te machaca haciéndote sentir que te has equivocado ni mucho menos te castiga, digamos, perdiendo puntos de experiencia.

Divinity: Original Sin II
Divinity: Original Sin II
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