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análisis
Northgard

Análisis de Northgard

De la estrategia más fina que jugarás este año.

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Con Northgard, Shiro Games intenta dar nueva vida al género de la estrategia en tiempo real. No es solo un tributo a Warcraft 3 y Age of Empires al estilo vikingo, sino que también es una combinación novedosa de RTS, construcción de ciudades similar a Settlers y los juegos de mesa clásicos de estrategia en los que poco a poco vas colonizando el mapa. Tras Evoland, ha estado trabajando en Northgard en acceso anticipado más o menos un año hasta que por fin lo ha lanzado este 2018.

Por fin terminado. Llegar a versión final significó añadir una breve campaña para presentar a todos esos clanes que están disponibles en el modo de un jugador o en multijugador. Obviamente, el lanzamiento completo también nos trae muchos cambios menores que vamos a ir repasando a lo largo del texto.

Este juego transcurre en Northgard, un continente salvaje e inhóspito que han descubierto los vikingos, en el que los inviernos son duros y mandan unas criaturas míticas. Muchas partes del mapa están habitadas, cómo no, por estas bestias, como son los gigantes llamados jötunn, kobolds y valkirias. A pesar de que es posible comerciar tanto con jötunn como con kobolds, la mayoría del resto de las especies no humanas son hostiles.

El jugador puede escoger entre un número de clanes que va en aumento y cada uno tiene sus propias ventajas, como el clan de las cabras, Heidrun, que puede construir un redil que hace que las ovejas sean una fuente continua de carne (normalmente las ovejas deben ser sacrificadas para producir carne, pero este no es el caso). Esto crea un contraste directo con el clan del cuervo, llamado Huginn y Muninn, que puede ordenar a los mercenarios que ataquen las cosas enemigas y gasten dinero (Kröwns) en lugar de alimentos cuando colonicen una zona. Es muy divertido jugar con los seis clanes porque ofrecen puntos de vista muy diferentes. Parecen estar equilibrados de manera razonable, excepto el clan de lobo, algo débil.

Northgard

Al empezar una nueva partida de Northgard posees un área acotada, un Ayuntamiento y algunos aldeanos. Son ciudadanos básicos que se irán reproduciendo si tienes suficientes casas y tu gente está contenta. Son necesarios para construir y reparar edificios , pero también recogen alimentos si no se les dice que hagan lo contrario. También pueden ser granjeros, pescadores, guerreros o cualquier otra cosa sobre la marcha.

Para empezar, el juego consiste en poner la base a punto, con los primeros exploradores que permitan conocer el mapa y una cabaña de leñadores para recoger madera con la que construir más cosas. Como es habitual en el género RTS, los recursos necesarios más adelantes son más complejos, y además no puedes dejar de lado la salud de la población porque los vikingos son un pueblo exigente. La economía requiere una fuente de ingresos, así que también necesitarás comerciantes. Naturalmente, necesitas expandirte y colonizar y para eso necesitarás guerreros. De repente tienes que tener mil ojos.

Podría seguir con la lista de edificios y unidades de las que tendrás que ocuparte. Jugar a Northgard tiene mucho que ver con encontrar el equilibrio de tu ciudad para conseguir el tipo de economía que necesita. Al mismo tiempo, debes hacerte cargo de que las reservas de alimentos y madera no estén vacías durante el invierno, que es cuando tus trabajadores son mucho menos productivos.

Northgard

Para los jugadores que están acostumbrados a los clásicos de estrategia en tiempo real como Age of Empires, Northgard puede parecer un poco automático. Por ejemplo, una vez que construyes una cabaña de pescadores y le asignas los trabajadores, ya no hay mucho más que hacer allí. La ausencia de microgestión podría haber resultado aburrida si no fuese porque el resto del juego requiere una visión general constante de lo que ocurre en todo tu imperio. Desde las ratas que infestan tus alimentos hasta el invierno, que siempre está demasiado cerca, los desastres siempre están al caer y exigen que permanezcas alerta. Esta exigencia impide que el jugador forme un enorme ejército y se apodere del resto del mapa con facilidad, un cambio de enfoque excelente en lo que respecta a otros RTS.

Este aspecto nos lleva a lo que quizás sea lo más interesante de Northgard: hay formas más inteligentes de vencer aparte de simplemente aplastar a tus enemigos en la batalla. Al igual que en los juegos de mesa como el Catán, el comercio y la exploración juegan un papel importante. Quizás el camino más rápido hacia la victoria sea, para algunos, convertirse en la mayor potencia comercial. Esto se consigue, por ejemplo, enviando Kröwns a tu país de origen para sanear sus finanzas. Las otras opciones que no tienen que ver con la violencia son la sabiduría y la fama, pero también puedes eliminar a tu oponente a la antigua usanza. El problema es que los guerreros son caros y no producen ni alimentos ni dinero a cambio, por lo que la guerra es, a menudo, muy contraproducente. También existen los llamados "especiales del mapa", que son opciones de victoria adicionales, como cerrar una puerta a Helheim.

La fama puede obtenerse con ciertos edificios o a través de las incursiones o de la expansión. Al lograr más fama, también recibirás ciertas recompensas, como recursos o guerreros únicos. La sabiduría funciona igual que los puntos de experiencia y te da acceso a ciertos bonus a medida que te haces más y más sabio. Se obtiene al descubrir nuevo lore a través de incursiones, pero también al mandar a los loremasters a puntos específicos, como círculos de piedras.

Este enfoque relajado de la estrategia en tiempo real es muy entretenido, nos ha entretenido más que muchos de los últimos estrenos parecidos. Hace una gran pareja con los jugadores que están buscando algo que no sea tanta guerra, que en lo que acaban siempre estos juegos. En nuestro caso, el género ha supuesto a menudo una dolorosa derrota, ya que nos hemos centrado en construir una buena base y no tanto en apresurarnos a formar un ejército eficaz. Si tienes la misma visión lenta de los juegos de estrategia, te gustará saber que Northgard recompensa precisamente a este tipo de jugadores y lo hace sin hacer el juego tan lento.

Eso sí, la sensación de victoria puede ser algo "anticlimax", ya que la partida puede terminarse de repente al cumplir ciertos objetivos. Para remediarlo, el estudio te permite continuar incluso si has ganado. En eso se asemeja al Catán, que también se acaba de golpe. Sin embargo, el camino hacia la victoria sigue siendo divertido y poder seguir después hasta completar tu imperio es una gozada. Otro punto positivo de estas condiciones de victoria múltiple es que las partidas no se eternizan ni se vuelven monótonas. Aún así, puede poner a prueba tu paciencia y esto se ve aún más durante el invierno, cuando no puedes permitirte nada y, en su lugar, solo estás esperando a que tu genere los recursos suficientes para expandirte o contratar nuevos guerreros. Esos momentos en los que no pasa casi nada.

Northgard
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En cuanto a la campaña, la Saga de Rig, aunque cuenta una historia decente y presenta el juego desde perspectivas diferentes, las partidas como tal no son tan buenas. Como legítimo heredero al trono, Rig, te dispones a vengar a tu padre y recuperar su cuerno, forjando alianzas con otros clanes por el camino para conseguirlo (e incluso controlándolos). No es una gran novela, pero entretiene si quieres saber algo más de su trama.

La campaña tiene un problema de gameplay: los criterios de victoria que establece no son muy acertados. El peor de los casos es al final del juego, en el que necesitas sobrevivir cuatro inviernos antes que te invada un ejército de no-muertos. Estos cuatro inviernos fueron bastante fáciles de aguantar, pero duraron unos 45 minutos y solo tienes un oponente, que encima llega al final. Como podéis imaginar, fue un aburrimiento mayúsculo.

Es la cara opuesta de un juego que, por norma, no te lo pone fácil. Te castiga si no tienes recursos para sobrevivir al invierno y, aunque la mayoría de las mecánicas están explicadas, tienes que averiguar por qué la gente es infeliz y por qué no tienes suficiente comida. Esto puede ser agobiante al principio y, por ello, los jugadores nuevos no deberían tener miedo de elegir una dificultad más baja.

Northgard

La ambientación del juego es genial y tiene un estilo a lo "dibujos animados" maravilloso, retro e impresionante a la vez. Si pasaste algunas horas con Warcraft 3 en tu juventud, probablemente esta propuesta te mande a épocas pasadas. El tema vikingo lo abarca todo y contribuye a darle coherencia. Bosques, lagos y agricultores que trabajan sin descanso se presentan con gran detalle y disfrutarás de lo lindo de la construcción de tu ciudad. Desde el lanzamiento oficial, tuvimos incluso la oportunidad de elegir entre siete tipos de mapa, como la tundra y la estepa, lo que aumenta aún más la inmersión.

El sonido también es excelente. La música puede ser algo repetitiva, pero es perfecta para el juego y para esa idea épica de los vikingos. Las voces, especialmente en la campaña, también son fieles al estilo e incluso poseen dialecto nórdico. Los sonidos aparecen con astucia a la hora de indicar la necesidad de construir casas o cuando estás siendo atacado, lo que ayuda a concentrarte en los problemas.

El juego corre bien incluso en ordenadores menos potentes y es bastante estable, al igual que el modo multijugador, con el que no tuvimos problemas. En general Northgard es una gran experiencia. Es nostálgico pero al mismo tiempo mezcla los géneros de una manera muy necesaria. Para aquellos que buscan un juego de estrategia en tiempo real menos cargado de violencia esta es una gran opción. A nosotros nos ha reabierto el apetito por los RTS y esas partidas en una burbuja de desarrollo. Gracias a los clanes y sus habilidades únicas, evita ser tan repetitivo y, aunque la campaña no es tan buena como podría, tampoco es lo principal.

NorthgardNorthgardNorthgard
09 Gamereactor España
9 / 10
+
Buen juego, muchos clanes divertidos, entorno maravilloso, tiene buena pinta y suena bien.
-
Los inviernos requieren paciencia, la campaña podría ser mejor.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países