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Army of Two: The Devil's Cartel

Army of Two: The Devil's Cartel - impresiones

¿Hay hueco estos días para un juego que simplemente quiere ser divertido?

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La serie Army of Two se metió solita en un berenjenal después de que el reciente Army of Two: The 40th Day recibiera a comienzos de 2010 críticas templadas por parte de la prensa. Después de la recepción relativamente positiva del primer juego, parecía que la serie había perdido gas y que los jugadores ya no estaban interesados en Salem y Rios y sus shenanigans de Shanghai. Los juegos tenían un toque bastante casual: la perspectiva militar privada, las máscaras, la jugabilidad de estilo arcade y los movimientos co-op un poco chapuceros.

Mucho ha llovido desde entonces. EA Montreal se incluyó en la familia de estudios de Visceral Games, los protagonistas Salem y Rios fueron sustituidos, se introdujo un nuevo motor (tecnología Frostbite 2) y los movimientos en equipo que eran como la seña de identidad de las dos primeras entregas han sido eliminados en su mayoría.

Army of Two: The Devil's Cartel

Se trata de un nuevo amanecer para Army of Two, pero uno que llega con una grave crisis de identidad. ¿Qué es ahora Army of Two en su esencia y por qué debería interesarnos en marzo de 2013, con juegos como Bioshock Infinite, Crysis 3, Gears of War: Judgment, Aliens: Colonial Marines o Metro: Last Light en ese período? Si atendemos a lo que dice el estudio encargado, la mayor baza es que quieren crear una experiencia divertida, accesible, de coger y jugar a dobles, palomitera y hasta cervecera. Como un juego con el que echas unas partidas en media hora con un colega, te ríes, tomas unas birras y dices tonterías. Por supuesto que no es la propuesta más ambiciosa que haya oído, pero al menos suena sincera. Army of Two: The Devil's Cartel no es un juego que pretenda reinventar el sector como lo conocemos, ni iluminarnos de ninguna manera. Simplemente quiere ser divertido.

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Después de sentarme con una demo de 10 minutos del juego, puedo ver por dónde van los tiros para conseguir esta meta, pero lo cierto es que no puedo decir que me lo pasara genial. En lugar de los muchos movimientos en pareja sensibles al contexto que tenían Salem y Rios, ahora tenemos lo que podría denominarse un shooter en tercera persona frenético y basado en coberturas en el que la cooperación sirve para sumar puntos y liberal el "modo overkill", una fase en la que los jugadores son invencibles, hacen más daño y tienen munición infinita durante unos segundos. Me muevo entre cobertura y cobertura con tocar un botón, algo que provocó algunos cambios de posición imprudentes al principio, es fluido y rebaja el factor estratégico de las propias coberturas. Los enemigos también las aprovechan, aunque parecen ajenos a los efectos del plomo sobre las barreras destructibles que les amparan.

Army of Two: The Devil's Cartel

Los Mercenarios es una película que me viene a la mente cuando estoy jugando a Army of Two: The Devil's Cartel, y también la que más mencionan los desarrolladores cuando te hablan del juego. Es una comparación muy buena en varios aspectos. Primero, es una peli que pide al público que apague el cerebro durante un rato y se limite a disfrutar del viaje, de forma similar a The Devil's Cartel, pero también es un cine que suena a las pelis de acción de los 90 de la misma forma que este Army of Two suena a los fundamentos de las recreativas de antaño. Pero a la vez, ambos también intentan alcanzar esos momentos exageradísimos que hacen que te partas la caja por lo ridículo o desproporcionado. Sin embargo, donde no puedes comparar los juegos es en los personajes, pues como poco los dos nuevos protas parecen versiones descafeinadas de los algo repugnantes Salem y Rios.

Algunos elementos de los dos primeros juegos siguen ahí, al fondo. "Aggro" entra en juego, si bien en segundo plano. Es algo que permite a tu socio flanquear y ejecutar desde atrás para sumar aún más puntos en el contador de "overkill", mientras que algunos movimientos co-op como "step up" ("date vida") se quedan como simples pulsaciones contextuales del botón.

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Aparte de esto, Army of Two: The Devil's Cartel se juega como el típico clon de Gears of War. Los enemigos son duraderos y tú también, y mientras te quedes pegado a la cobertura no tendrás problemas.

Army of Two: The Devil's Cartel

Aun así, lo que evitó que me lo pasara realmente bien con Army of Two: The Devil's Cartel por el momento fue el estado del código. Rara vez se permite a los periodistas de videojuegos probar una demo que enseña numerosos 'bugs' y 'glitches' en tan pocos minutos de juego. No es que estos problemas (atascarse en una cobertura, por ejemplo) no se puedan solucionar, pero levanta la cuestión sobre el estado del resto de juego si esta es la mejor sección que podían enseñar. Consiguió que me preocupara por el juego final a cinco meses del lanzamiento (siendo realistas, cuatro hasta la entrega).

El juego aprovecha el motor Frostbite 2, lo que permite una buena ración de destrucción. Pero para tratarse de esa tecnología, es un resultado visual que no llama la atención lo que debería. La temática sudamericana ofrece buenas vistas e ideas para los decorados, pero también parece algo exprimida a estas alturas. Esperamos que este juego tenga más cosas que polvorientos patios traseros y asquerosas bodegas.

Esta breve sesión de impresiones con Army of Two: The Devil's Cartel me dejó completamente indiferente. No había demasiado que captara mi atención o interés. Vale, la acción cooperativa siempre es divertida y la locura de "overkill" sacará algunas risas, pero sigue pareciendo que el juego es algo plano y falto de identidad.

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