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Q1 2017: ¿el mejor primer trimestre de la historia?

El año ha arrancado con muchos juegos y muy buenos. Unos muy populares, otros tapados.

  • Texto: Ramón Méndez

Los usuarios de videojuegos son cada vez más exigentes con su propia industria. Como si estuviesen anclados eternamente al pasado, los foros y las redes sociales recuerdan constantemente los años dorados, con constantes menciones y recordatorios a aquel año 1998 en el que se juntaran varios de los títulos más importantes de toda la historia de los videojuegos: Baldur's Gate, Gran Turismo, Grim Fandango, Panzer Dragoon Saga, Unreal, Tekken 3, Xenogears, Soul Calbur, Fallout 2, Resident Evil 2, Starcraft, Half-Life, Metal Gear Solid, The Legend of Zelda: Ocarina of Time... La calidad era desbordante, tanto en títulos AAA muy esperados como en juegos nicho para públicos minoritarios. Parecía imposible llegar a igualar un año con tantísima calidad condensada como aquel.

De hecho, el criticismo estaba en su punto álgido en los últimos años. La actual generación de consolas, con Xbox One, PlayStation 4 y la ya difunta Wii U, no estaba dejando satisfechos a los usuarios. Las quejas con la potencia de las máquinas se potenciaban, sobre todo, por un catálogo exiguo de bombazos. Sin haber malos títulos, se acumulaban las decepciones de juegos que aspiraban al 10 y se quedaban en el 7, de títulos que no eran lo que prometían y de desarrolladoras que parecían acomodarse en la remasterización en vez de apostar por dar luz a nuevas ideas de calidad. Y todos los juegos que parecían tener alguna posibilidad de romper esa monotonía se iban retrasando una y otra vez, en ocasiones de forma indefinida. Esto no quiere decir que no hubiese juegos de calidad, porque los había... pero solo unos cuantos elegidos lograban despunta sobre manera y dejar satisfechos a todos.

Y entonces, sin previo aviso, llegó el año 2017. Todos los juegos retrasados vieron la luz, hubo grandes AAA, hubo grandes juegos nicho y, en general, todo el sector del videojuego se revitalizó. Durante los primeros meses del año, las habituales discusiones sobre el pasado fueron dando paso a lo que debería ser siempre Internet: debates sobre juegos de calidad, compartir experiencias y recomendarse unos a otros sus obras favoritas.

El año comenzó con acento español con el lanzamiento de Rise&Shine, un juego sencillo pero muy divertido, que supo medir muy bien los tiempos para salir al mercado antes de la marabunta de lanzamientos y dejar un excelente sabor de boca en los jugadores. Poco después, el 18 de enero, llegaría uno de los títulos más esperados: Gravity Rush 2. Kat regresaba a las consolas, en esta ocasión a PlayStation 4, y lo hacía por la puerta grande con una aventura sobresaliente que satisfizo todas las expectativas de los amantes del original y dejó un gran sabor de boca entre los neófitos de la franquicia.

Pero apenas hubo tiempo para disfrutarlo, ya que una semana después llegó un auténtico aluvión de títulos que no decepcionaron a nadie. El primero en llegar, el día 20 de enero, fue Dragon Quest VIII, un remake del juego original de PlayStation 2 para Nintendo 3DS con abundantes mejoras. No es que 3DS sea una consola a la que le falte calidad en el terreno del rol, pero Dragon Quest VIII se convertía en un añadido sobresaliente que revalorizaba por sí solo la consola portátil de Nintendo. El día 24, nuestras carteras temblaron, puesto que coincidieron en las tiendas Resident Evil 7: Biohazards, Kingdom Hearts 2.8 y Yakuza 0.

Con Resident Evil VII, Capcom decidió arriesgar como nunca y reconvirtió su franquicia estrella de survival horror en una aventura en primera persona sobresaliente y excelente a todos los niveles, con momentos de tensión y terror que se fusionan a la perfección con momentos de más acción. Yakuza 0, pese a ser la sexta entrega principal de la franquicia (la undécima con spin-offs), nos llevaba a un momento previo al primer capítulo y se convirtió en el juego ideal para que los neófitos descubriesen el distrito de Kamurocho y a sus particulares personajes. Todo ello con un juego excelente a todos los niveles, completo y con cientos de horas de juego en su interior. Su mayor lacra, el estar únicamente en inglés. Mientras tanto, Square Enix quiso saciar nuestras ansias de Kingdom Hearts 3 con un capítulo previo y aprovechando para ofrecernos un remaster de Dream Drop Distance, entrega exclusiva hasta el momento de Nintendo 3DS y que ahora se estrenaba en PlayStation 4.

Apenas dos días después, el cúmulo de juegos japoneses se completaba con Tales of Berseria para PlayStation 4. Una nueva entrega de esta franquicia, que nos presentaba uno de sus capítulos más completos y que no tardó nada en convertirse en una de las entregas favoritas por los aficionados a la franquicia. Mantener un nivel de calidad notable en tantas entregas consecutivas y hacerse un hueco en el mercado es un mérito del que muy pocos pueden presumir, más en una época en la que los juegos de rol de corte nipón no arrasan tanto como antes.

A diferencia de otros años, en 2017 los juegos no estaban decepcionando y estaban cubriendo las expectativas, e incluso juegos que solían pasar desapercibidos daban un subidón de calidad para hacerse notar en el mercado. Pero aquel mes de enero no era más que el comienzo. El 3 de febrero llegaría a Nintendo 3DS Poochy & Yoshi's Wooly World, un excelente juego de plataformas que ya había arrasado en Wii U y que se amoldaba a la perfección a la portátil de Nintendo. El 9 de febrero, Nioh nos ofreció al mejor Team Ninja con una aventura inspirada por la franquicia Souls en la que la habilidad y la destreza del jugador son fundamentales para salir airosos de las situaciones que se presentan. Nunca antes el Japón feudal nos lo había puesto tan complicado... y nunca antes lo habíamos disfrutado tanto.

El 14 de febrero, para celebrar San Valentín, tuvimos doble ración de acción: por un lado, Sniper Elite 4, que se convertía en la mejor entrega de la franquicia hasta la fecha gracias a una exquisita recreación de la Segunda Guerra Mundial en Italia; por otro, For Honor, un juego multijugador online de Ubisoft que llegó sin hacer mucho ruido y tiró la puerta abajo con su elevada calidad. Incluso Dragon Ball Fusions, en apariencia un título menor de la franquicia para Nintendo 3DS, nos sorprendió a todos el 17 de febrero al convertirse en un juego bastante notable y divertido.

El 21 de febrero, Xbox One recibía en exclusiva Halo Wars 2, un título de estrategia ambientado en el futurista universo de Halo que encandiló a los amantes de la franquicia y de la estrategia en general. La batalla era encarnizada en las tiendas y parecía que nadie quería ceder ante los rivales... aunque ante tanta calidad acumulada, empezó a haber víctimas. El 24 de febrero se lanzó para PlayStation 4 y PC Berserk and the Band of the Hawk, pero generó mucha polémica: para algunos, un juego notable y una digna recreación del manga de Kentaro Miura; para otros, un juego olvidable y genérico. ¿Tendría algo que ver la sobresaturación de títulos de calidad elevadísima en esta dicotomía? Es difícil de saber, pero lo que está claro es que los amantes de Gatsu (puesto que ellos son el público potencial de este título) tenían otro juego a tener en cuenta. Mientras, los amantes del rol tuvieron una cita el 28 de febrero con otro juego notable y de categoría, Torment: Tides of Numenera. Un juego que, seguramente, también se resintió por la saturación de lanzamientos y por eso pasó más desapercibido de lo que se merecía.