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análisis
Ashen

Análisis de Ashen

La lucha entre la luz y la oscuridad continúa en este juego de acción asfixiante que llega desde Nueva Zelanda.

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Por lo que ha pasado en este viaje nuestro héroe, esta alma sin rostro y sin personalidad definitiva. Atravesado por lanzas, aplastado, destrozado tras caer al vacío, comido, bañado en ácido, su vida ha sido un infierno. Ashen no es fácil, es un mundo lúgubre y mortal en el que parece que todo está en tu contra. Menos mal que todavía quedan algunas personas que no han sucumbido a la oscuridad, gente que te echa una mano en esta misión insoportable.

No se puede hablar de este juego sin mencionar a su inspiración clara, porque ahora no es por costumbre ni por capricho, sino que es clara y real. Ashen es de la escuela Souls, casi un clon, pero uno de los buenos. Como en los de FromSoftware, hay enemigos acechando en cada esquina, todos ellos con peligro real. Por eso es fácil entenderlo si has jugado a Dark Souls o Bloodborne; en caso contrario, el inicio es brutal. No hay una ruta fácil, el único camino es derramar sangre una y otra vez.

La historia es de lo más común, un cuenta clásico de lucha entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad, a causa de la muerte del Dios que alumbraba al mundo. De ahí que todo se va tan lúgubre. No importa mucho, pero sirve como excusa para instalar esta ambientación y para dar sentido a los personajes con los que te vas a ir cruzando. El tema está bien, pero la ejecución no tanto. Tras pasar mucha horas por sus escenarios solo podemos quejarnos por el diseño escogido, ya que es complicado reconocer a alguien sin cara, distinguir entre enemigos. Lo único que acabas haciendo es avanzar para matar a los malos, uno tras otros. Y el doblaje de voz de los compañeros, por bien actuado que esté, de poco sirve si se desconecta de sus personajes por la ausencia de expresividad física.

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Para compensar todo esto y más está su sistema de combate. No solo tienes que dominar tus capacidades, también debes estudiar a los enemigos y aprender su mecánicas y comportamientos, que con muchos y variados. Hay que saber adaptarse a ellos, de una forma u otra en función del arma escogida. Nosotros hemos optado generalmente por una configuración equilibrada, que sea suficientemente rápida como para llevar la iniciativa, pero efectiva. Para empezar, nos decantamos por un martillo enorme con pinchos que impide equipar un escudo en la otra mano. Funcionó al principio, pero a medida que el mundo se fue abriendo y llegaron enemigos nuevos, nos dimos cuenta de que había que cambiar. Es una muestra de la necesidad de adaptación al entorno, que además es un placer con la gran cantidad de equipamiento con la que nos vamos haciendo. Hay un tipo de arma y escudo para cada jugador, y también para cada situación.

La forma de controlar al personaje también es casi idéntica a la de Dark Souls. Una combinación de golpes fuertes y flojos a un botón cada uno que adquieren más sentido con los bloqueos y los contraataques en el momento adecuado. No faltan las pócimas para restaurar salud ni los ítems que coleccionar equivalentes a las almas, fragmentos de escoria volcánica. Tan parecido es todo que denunciar una falta de originalidad es quedarse un tanto corto, al menos en estos aspectos.

Porque en las misiones las cosas sí son un tanto distintas. Profundidad un poco más en la vertiente rolera gracias a la interacción de los PNJ, con los que hay que ir hablando para activar las tareas. Hay una línea principal y después están las secundarias, bastante suficientemente variadas. Las misiones auxiliares tienen como motivación extra la asignación de un compañero de batalla. También invita mucho a asumir estas secundarias la gran cantidad de secretos que ofrece Ashen, que recompensa mucho el juego pausado y meticuloso.

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Este mundo es demasiado peligroso para ir solo, así que esa compañía controlada por la IA puede ser sustituida también por la de un segundo jugador. El cooperativo le sienta muy bien y hasta hay algunas misiones en las que es imperativo que haya dos personajes, aunque uno esté dirigido por el sistema. La inteligencia artificial es bastante buena y ayuda mucho. Se puede decir que sin ella no hubiéramos sido capaces de llegar a algunos puntos del mapa. Literalmente, porque te puedes subir a sus hombros para alcanzar una plataforma elevada en la que hay un tesoro muy rico.

Si estáis pensando que queréis un reto más grande y sin ayudas, que esta decisión no os eche para atrás porque hay dificultades de sobra. De hecho, son muchas las ocasiones en las que te ves acorralado por más de un par de enemigos, así que sin pareja sería muy complicado salir del paso. Tampoco ayuda mucho al cooperativo con otra persona la ausencia de un sistema de comunicación integrado, así que o es un conocido al que tienes por otra línea, o todo quedará a la coordinación azarosa.

En las aproximadamente 20 horas que hemos estado jugando nos hemos topado también con unos jefes que nos han hecho sufrir. Una, otra y otra vez tratando de encontrar puntos débiles, afinar en los controles y sobrevivir por fin al duelo. Es duro, pero al final deja un buen sabor de boca cuando te lo consigues pasar. Liberar una zona implica también que llegue más gente al campamento, más personajes con los que empezar de nuevo el círculo: más misiones, más armas, más mejoras, etc. Esta estructura hace que frecuentemente tengas algo nuevo con lo que entretenerte en el mundo de Ashen.

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Hay poquitas sorpresas en este juego debut de los neozelandeses Aurora44 (o A44), por desgracia. Pero eso no implica que nos hayamos aburrido en todo este tiempo, al contrario, se nos ha pasado volando. Tiene bastante mérito lo que han logrado para ser unos novatos. El estilo artístico es lo que puede echar para atrás, pero si se piensa en cómo compensa con su jugabilidad, merece la pena probar. Al menos hay muchos sitios distintos que visitar, como cuevas, bosques o ciudades. Todos repletos de secretos.

Para los amantes de los juegos tipo Souls, Ashen es un buen pasatiempo en esta época de impás a que FromSoftware saque sus novedades. Y tampoco es una mala propuesta para quienes quieran estrenarse en el subgénero porque no es tan retorcido y se controla bien. Acostumbrada la vista a este diseño y pasando por alto que se les ha ido la mano copiando ideas, el resultado es bastante bueno.

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07 Gamereactor España
7 / 10
+
Combat feroz, mucho que explorar para encontrar secretos, enemigos variados y muchas armas entre las que escoger.
-
Diseño soso y vulgar. Sin chat de voz para el cooperativo. Carente de originalidad.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países