Tristemente, esta práctica es típica y natural en el sector cuando se trata de súper-producciones que requieren mano de obra adicional durante algún tiempo, y era algo totalmente esperado en el caso de Avalanche Studios tras terminar Mad Max y el inminente Just Cause 3. Según ha podido confirmar Game Informer, las dos oficinas de la compañía (Estocolmo y Nueva York respectivamente) están sufriendo una serie de recortes de personal. La cantidad de empleados despedidos en total queda alrededor de la veintena.
Esperando volver a contratar en 2016 y prometiendo tomar medidas para evitar esta situación en el futuro (aparte de asegurando que algunos desarrolladores se están volviendo a contratar en Suecia), Avalanche Studios explica que "al arrancar nuestros nuevos proyectos no fuimos capaces de alinear totalmente los tamaños de los equipos y las aptitudes como lo hicimos anteriormente, por lo que desgraciadamente hemos tenido que desprendernos de algunos talentosos desarrolladores".
Hay que subrayar aparte de esta explicación aun sin que sirva de excusa que es la primera vez que el estudio se ha visto envuelto en el desarrollo de dos grandes juegos de acción de mundo abierto de perfil alto que debían llegar al mercado en la misma ventana.