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Sea of Thieves

Sea of Thieves - impresiones avanzadas

Nos adentramos en los mares acompañados de unos cuantos piratas de Rare.

  • Texto: Sam Bishop

Es cierto que hemos tenido la ocasión de probar Sea of Thieves en las ferias de este verano, pero Rare nos ha brindado la ocasión de jugarlo después de Gamescom junto a parte del equipo. Ser parte de una tripulación experimentada, que sabe lo que se hace, te hace afrontar el reto de echarte a la mar con un poco de pánico, con cierta intimidación, porque este juego te obliga a ser una parte activa del grupo. Especialmente cuando te das cuenta de que no eres más que un grumete que aún tiene que pensar que al escuchar órdenes como "usa el mapa", "eleva el ancla" o "toca el acordeón". Porque la primera vez que abres ese inventario circular te quedas un poco abrumado.

Así se resumen tus primeros minutos en el juego de Microsoft, porque por mucho que sea un sandbox aventurero con muchas cosas que hacer, todo se resume en dividir esas tareas en objetivos individuales más sencillos e ir cumpliéndolos uno a uno. En cuanto nos controlamos un poco y enderezamos el rumbo (literalmente, que para eso está la brújula), nos dijeron que había un mapa de una isla con un tesoro, así que nos pusimos manos a la obra. Mientros otros se encargaban de gestionar el ancla, las velas y cosas así, a nosotros nos tocó tomar el timón y navegar a través de una tormenta para conseguir acabar en aquel trozo de tierra. En realidad ellos acabaron sus rutinas y nosotros seguíamos currando, así que se pusieron a incordiar con sus acordeones y a restregarnos el mapa en la cara. Porque si alguien sabe como trolear en un juego es quien lo ha creado.

En cuanto llegamos a la isla desembarcamos con un cañón y nos pusimos a explorar por las buenas. Error, tardas poco en darte cuenta de que lo importante es usar el sentido de la orientación, porque no hay minimapa que te haga el trabajo. Como en la vida real, hay que marcar el punto de destino, tomar referencias y usar la brújula para no perderse. Al final resultó que lo que hacía falta para dar con el tesoro, sino la inteligencia para resolver un acertijo encontrando las pistas. Eso, y algunas técnicas de esas propias de las películas de piratas, como medir con pasos.

Sea of Thieves

Así que una vez que dimos con el punto en el que estaba enterrado el cofre, nuestros compañeros excavaron y lo cargaron. Todo bien, ¿no? Pues no, porque en un juego como Sea of Thieves siempre hay que contar con que surjan problemas. Como por ejemplo que aparezcan monstruos (esqueletos en este caso) que tienes que derrotar con trabucos, pistolas y espadas para poder llegar de nuevo a la costa.

Si los muertos eran un incordio, los vivos ni os contamos. Mira que hay islas, pues allí tuvo que llegar otro barco repleto de jugadores que atacó nuestro bote de vuelta hasta hundirlo. Y no solo eso, había quitado nuestra ancla y saqueado nuestro barco, desatendido. Pagamos muy caro el precio, o al menos todos los que perecimos en la emboscada.

No tenemos muy claro qué ocurre cuando mueres, pero en este caso fuimos a parar a un 'barco fantasma' con el resto de almas errantes. Es básicamente un sitio en el que matar el tiempo hasta que se abre una puerta y te permite volver al mundo real, reencarnado y a bordo de un nuevo barco. Es decir, que es como el tiempo de espera hasta que se forma y asigna una nueva partida.

Sea of Thieves
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