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State of Mind

State of Mind - impresiones E3

Pronto todos viviremos en la nube, pero antes de eso vamos a poder probar State of Mind, el nuevo título de Deadalic.

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Estamos ante el renacer de los videojuegos de aventura narrativa, ya que, aunque puede que nunca hayan llegado a irse del todo, en los últimos cinco años hemos podido asistir a un verdadero resurgimiento en este género, del que nunca se fueron estudios como Péndulo. Teniendo esto en cuenta, State of Mind de Daedelic es el último proyecto en sumarse a esta nueva ola de títulos.

A diferencia de otros juegos de aventuras modernos, State of Mind cuenta con una historia en la que el jugador no tiene demasiado margen de elección ni va a cambiar mucho el curso de los acontecimientos con sus decisiones. Lo que buscan los desarrolladores de State of Mind es crear una sola narrativa que sea coherente y relevante, ya que, nos contaron, el objetivo es conseguir la inmersión de los jugadores en un relato interactivo que cuenta con personajes con mucha personalidad y que está hecho con mucha dedicación.

En el poco tiempo que estuvimos con los desarrolladores nos enteramos de que todo se centra en una idea principal que gira en torno al concepto postmoderno de una sociedad distópica fragmentada y a la terminología relacionada con el transhumanismo. Este último se refiere a la idea de que los seres humanos puedan subir sus mentes a una base de datos en la nube y transferirla por tanto a un mundo digital. Por esta razón, uno de los puntos principales de la historia será la dualidad entre lo real y lo digital, de forma parecida a lo que hizo Enslaved: Odyssey to the West de Ninja Theory en la pasada generación de consolas.

State of Mind

La aventura está ambientada en la ciudad de Berlín en el año 2048. La sociedad está al borde del colapso y escapar al mundo digital es la única forma de huir de los horrores que han generado los conflictos humanos por las nuevas tecnologías y el poder. El protagonista, Richard Nolan, es un periodista que está atrapado entre los dos mundos por culpa de un accidente en el que ciertas partes de su mente se perdieron en la nube, y desde entonces tiene problemas cognitivos a la hora de recordar sucesos o detalles. Mientras tanto, en el espacio digital ha nacido un nuevo personaje basado en su yo fragmentado que no es consciente de que en realidad pertenece al mundo exterior. En cierto sentido, State of Mind se separa en varios niveles diferentes. En primer lugar, tenemos el estado yuxtapuesto en el que coexisten los seres reales y sus semejantes digitales, que se mueven en mundos dispares. Después, habrá que afrontar también la necesidad de Richard de recuperar su mente perdida. Por último, también nos encontramos ante la fragmentación del estado en sí mismo.

Seguimos hablando de fragmentación porque se trata de un concepto esencial en esta entrega, tanto en la historia como en el apartado visual. State of Mind no es una superproducción AAA, por lo que Deadelic no tiene los recursos y las herramientas para competir con pesos pesados como Assassin's Creed, The Witcher o Final Fantasy. Sin embargo, se las han apañado para ser uno de los títulos con un aspecto más interesante del E3 gracias al uso tan inteligente que hacen del motor Unreal Engine 4. Todos los habitantes de Berlín en State of Mind parecen estar rompiéndose en pedazos poco a poco, deteriorándose a la vez que su papel en la sociedad y su estado mental. Más allá de eso, el Berlín distópico y futurista ambientado alrededor de 2048 tiene un aspecto impresionante. Desplazándonos nos encontramos con varios puntos de referencia, tales como la Torre de telecomunicaciones o la Puerta de Brandeburgo; así como con una atmósfera de oscuridad que nos envuelve gracias a los imponentes e inquietantes edificios y a las luces taciturnas. El contraste lo encontramos en el mundo digital, lleno de colores brillantes y con un paisaje urbano de ciencia ficción.

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El control de Richard y de su homólogo digital es tal y como cabe esperar en una aventura de este tipo, lo que quiere decir que se parece más a Jodie en Beyond: Dos Almas y menos a Nathan Drake en Uncharted. Habrá muchos diálogos en los que podremos ir atando todo tipo de cabos para encontrar todo el sentido a la historia, a los personajes y al mundo que los rodea. Además de a Richard, veremos a otros personajes a través de flashbacks, los cuales nos ayudarán a entender mejor todo lo que ocurre en Berlín. Por suerte, el mundo de State of Mind está muy bien elaborado, así que, aunque hay una gran cantidad de conversaciones y de escenas de exploración, no debería resultarnos pesado ni aburrido.

En el E3 2018 hemos podido ver varios títulos AAA impresionantes, tales como Cyberpunk 2077, Sekiro: Shadows Die Twice o Resident Evil 2, por citar algunos. Sin embargo, el mundo de State of Mind tiene algo que nos ha dejado totalmente intrigados, así que para nosotros puede competir perfectamente con muchos de los mejores juegos que hemos tenido la suerte de probar en la feria de este año.

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