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Bayonetta 2

Bayonetta 2 - Impresiones E3

Le damos caña a nuestras manos y casi rompemos un Gamepad de Wii U (de nuevo) al probar la nueva demo de tres capítulos de la bruja de Platinum.

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Tres niveles, veinte minutos y muchísimo dolor. La nueva demo de Bayonetta 2 presenta tres fragmentos del juego que representan las dificultades fácil, normal y difícil. Una versión muy mejorada de Mundo Caótico (el capítulo 1) dio paso a un breve paseo por las paredes de una catedral que culminó con los lagos de Ciudad del Génesis, antes de visitar el capítulo IV y disfrutar de un gran final de demo en el que nuestros cerebros se quedaron pasmados ante la brutal mezcla de absurdez y genialidad que se nos mostraba en pantalla.

Es difícil que no se nos escapen exclamaciones de emoción al disfrutar del regreso de la bruja guarrilla de Platinum. El primer juego mezclaba con mucho acierto el combate preciso con surrealistas diseños de enemigos, con un montón de dobles sentidos y con unos gráficos celestiales; todo esto se traslada con maestría a esta segunda entrega. ¿Sabes cuál es la definición de locura? Que Platinum Games sea capaz de conseguir que Wii U mueva todo esto sin arder. El ayudante del stand, que está ahí para ayudar a los novatos a acostumbrarse al sistema de control, es el mismo tipo que nos vio quemar el GamePad de Wii U con Bayonetta 2 durante el evento del año pasado. "Habéis venido a por más, ¿eh?", dice antes de dejarnos con el juego. Es como si quisiese alejarse antes de que empecemos a jugar. Crujimos los nudillos y nos ponemos manos a la obra.

Es normal que te avergüencen las escenas excesivamente sexuales de las escenas de vídeo de Bayonetta. A nosotros nos avergüenzan. Siguen presentes, con la cámara moviéndose por las curvas de su cuerpo y con una imagen de una entrepierna que consigue que levantes las cejas unos milímetros más de lo que ya las tenías levantadas ante el contexto que se te presenta. En este juego, hay una fina línea entre las bromas y los tiroteos; Bayonetta usa esa línea como barra en la que menearse como si no hubiese un mañana.

Bayonetta 2
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Las comparaciones con Sarah Palin se ven minimizadas, ya que la bruja armada ha abandonado su látigo castaño para lucir un peinado con el pelo más corto. Sin embargo, su voz sigue recordándote esos anuncios nocturnos de los viernes por la noche. Esta vez se enfrenta a un mago de un metro de altura, que lanza cartas (no es un niño, tal y como destaca durante un enfrentamiento verbal, pero es obvio que pertenece a la misma escuela de actores que Bob Hoskins en sus primeros años). Ambos viajan hacia el mismo lugar.

Pero el viaje estará cargado de ataques de ángeles, los cuales demuestran que, pese a haber dado a luz diseños espectaculares en un juego, los artistas del estudio todavía no se han quedado sin ideas. Jefes finales con la cabeza incrustada en las espadas que portan, centauros alados, querubines siameses e incluso un primer vistazo a todo un nuevo libro (demoníaco) de tipos de enemigos. Parece que, para esta segunda entrega, Platinum se está adentrado en las profundidades del Infierno.

Todavía tenemos dos pares de armas que se cambian con los botones superiores. Los botones frontales son para saltar, disparar, pegar puñetazos y pegar patadas. Las cadenas de golpes se modifican para adaptarse al arsenal que estés empleando. En la demo probamos un par de katanas y el arco.

Las katanas tienen una gran área de impacto cuando pones a Bayonetta a girar como un tornado, mientras que el arco ofrece disparos a larga distancia que se lanzan más rápido de lo que puedas pestañear (y con Bayonetta dedicándonos poses ridículas con cada tiro). Volvemos a disfrutar del sencillo placer de mantener pulsado el botón de patada al final de un ataque para descargar una sarta de disparos de nuestros tacones en la cara de un ángel, o del placer de hacer malabares en el aire con un enemigo al aporrear repetidamente los gatillos de las armas de nuestras manos.

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Pero el combate no tiene nada que ver con todos los problemas de sexualización exagerada de la protagonista. Bayonetta es pionera en el género y la mejor en el campo de batalla, y la cámara se esfuerza en no perderte la pista en ningún momento y ofrecerte un campo visual claro de lo que hay a tu alrededor inmediato. Esto provoca que sea muy fácil no saber qué estás haciendo, dónde estás o qué opciones tienes ante el próximo ataque; son golpes y decisiones que tienen lugar en milésimas de segundo y el juego podría verse arruinado por todo esto de no ser porque está todo pulido con un nivel de detalle casi enfermizo.

Cuando algo es tan, tan bueno como este juego, se notan demasiado los aspectos negativos. Y hemos visto uno en Bayonetta 2: en el primer juego, la cámara siempre se alejaba para ofrecerte una visual amplia de la zona que te rodea. Pero en esta segunda entrega, han sido varias las ocasiones en las que la cámara casi se enterraba en el cuero de Bayonetta. Esta cercanía parece estar provocada por los entornos pequeños en los que estamos luchando o porque nos enfrentamos a un jefe final de más de 6 metros, por lo que el estudio decidió poner un mayor énfasis en su tamaño en vez de ver las posibilidades de huida que tenemos. Aunque esto no es un gran problema (todavía), ya que no nos hemos sentido obligados a ajustar la cámara manualmente. El ángulo de la cámara funciona, es solo que las posiciones de la misma no son tan idóneas como en el capítulo original. Tendremos que jugar mucho más tiempo para ver si esto puede llegar a afectar al combate.

Bayonetta 2

Eso sí, si echamos la vista atrás vemos todos los grandes saltos hacia adelante que da este juego. La franquicia siempre ha destacado por su belleza (aparte del diseño de los personajes), pero al ver la primera entrega (que vendrá incluida como juego gratuito en Wii U) te percatas de lo marcada que es la diferencia en la mejora HD. Hemos jugado una breve partida en una demo del juego original y hemos recordado cómo brillaban los gráficos. La jugabilidad sigue siendo excelente y estamos convencidos de que haremos sesión doble con ambos juegos en cuanto se lancen. (Además, Platinum ha añadido trajes inspirados en personajes de Nintendo, cada uno de ellos con sus propios ataques especiales. Por ejemplo, si jugamos como la princesa Peach, en vez de un enorme pie con tacón elevado, lo que usaremos será una gigantesca pata de Bowser).

Otro detalle que hemos notado es que tendremos desde el principio los poderes de transformación de Bayonetta, que le permitían transformarse en una pantera al correr o convertirse en un montón de murciélagos al usar el Tiempo Brujo. En una sección de Ciudad del Génesis, entre correr por paredes y destruir ciudades, nos caemos en un lago circular. Con un salto doble podríamos haber salido sin problema, además de que hay varias escaleras para salir. Pero si pulsas dos veces la esquiva estando en el agua, Bayonetta se convierte en una serpiente acuática de cola larga, con la que puedes moverte libremente por el agua. Puede que tenga más uso en un nivel acuático posterior, pero de no ser así, destaca el cariño y el mimo que le está poniendo Platinum a este juego, que hasta diseñan una forma extra simplemente por diversión.

Ese fue un descubrimiento pequeño pero muy satisfactorio. En cambio, el titánico enfrentamiento contra el jefe final del capítulo IV es tan alocado que llamamos a toda la gente que conocíamos que estuviese cerca para que viese lo que estaba pasando.

Empieza de forma brillante, con un guerrero que lleva una lanza y que tiene los mismos movimientos de combate de Bayonetta (con habilidades de teletransportación a mayores). De repente, hay una pausa en el combate y el caballero llama a un jefe final, cuya materialización nos hace gritar de decepción por primera vez. Es uno de los primeros jefes del primer juego y, por un momento, nos tememos que vayamos a tener que enfrentarnos a sucesivas oleadas de jefes finales, algunos de los cuales ya habíamos derrotado hace años. Tememos que Platinum haya usado atajos para solventar los enfrentamientos contra jefes finales.

Pero nada más lejos de la realidad. Aunque la entidad se transforma en otra cara familiar, no nos enfrentamos a ella. En vez de eso, Bayonetta invoca a sus propios demonios infernales (que se siguen creando a partir del tejido de su ropa) y las bestias se ponen a luchar en el fondo mientras nuestra lucha se desarrolla en el cielo, donde tendremos que esquivar puños y brazos gigantescos.

Cuando por fin derrotamos a nuestro oponente, la cámara se aleja de Bayonetta para centrarse en el demonio infernal al que ha invocado: una mujer de color morado y ojos rojos que responde al nombre de Madame Butterfly. En ese momento, el sistema de control cambia y se simplifica: durante 20 gloriosos segundos, participamos en un impresionante combate de boxeo entre las dos criaturas. Es algo ridículo, pero brillante. Acabamos con una enorme sonrisa en la cara, aunque nuestras manos se quejen del abuso al que las hemos sometido.

Bayonetta 2 es uno de esos juegos tan particulares que nos hacen perder nuestra fachada de profesionales mientras los jugamos. Pero somos grandes amantes del juego original, así que valoraremos esta segunda entrega con mucho cuidado. Nos esperamos lo mejor y tenemos fe en que Platinum no nos defraudará. Aunque eso signifique que tengamos que comprar otro Gamepad porque el nuestro acaba hecho polvo al final del juego.

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