Los largometrajes basados en videojuegos suelen ser bastante bochornosos. Quizás una de las razones sea que los encargados de los juegos desean que su creación se convierta en film con tantas ganas que acaban comprometiendo todo el concepto.
Alguien que no quiere que esto pase a su "bebé" es Ken Levine. En declaraciones a Industry Gamers, Levine compartió sus ideas claras respecto a la congelada producción de la adaptación de Bioshock:
"Estamos muy cerca de conseguir que la hagan, tenemos un acuerdo y un director. Pero para nosotros no es que estemos ardiendo en deseos por que se haga una película así porque sí".
"Hay diferencias entre las pelis y los juegos, sin duda, pero la peli debe beber del mismo ADN hablando del mundo o de la historia. Pero, ¿sabes?, no sentimos la necesidad de que la hagan", concluyó Levine.
Aunque es bueno descubrir que no hay prisas, muchos fans desearán que el proyecto de la película de Bioshock siga adelante.