Blizzard Entertainment ha decidido deshacerse de hasta 600 empleados como resultado de sus últimas revisiones internas. El movimiento no afectará prácticamente al desarrollo de videojuegos: la mayoría de los equipos quedarán como están y sólo un 10% del recorte tiene que ver con las secciones de desarrollo.
El consejero delegado de Blizzard, Mike Morhaime, comentó que la "constante evaluación de los equipos y de los procesos es necesaria para la salud al largo plazo de cualquier negocio".
"Durante los últimos años, nuestra organización ha crecido enormemente y ha realizado grandes inversiones en su estructura para servir mejor a la comunidad global. Sin embargo, como Blizzard y la industria han evolucionado, también tenemos que tomar algunas decisiones complicadas para atender las desafiantes necesidades de nuestra compañía".
Morhaime confesó que no ha sido una decisión sencilla y agradeció su aportación a los afectados, deseándoles lo mejor a partir de ahora.
Blizzard cuenta en estos momentos con una plantilla total de entre 4.000 y 6.000 empleados a nivel mundial.