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Los Red Hot Chili Peppers, Sevilla y un Amor Ilimitado

Los Red Hot Chili Peppers, Sevilla y un Amor Ilimitado

Etiquetado como: RHCP, Música, Rock, Funk, Conciertos

Los que me conocéis sabéis que soy un longevo fan de los RHCP. La banda californiana me conquistó como a toda mi generación, terminando los años 90 con Californication y luego empezándolos otra vez con Blood Sugar Sex Magik. Su mezcla única de funk, rock, rap, pop y otras influencias me marcó a mí y también a mi forma de entender la música, tanto de estudio como en directo, lo segundo tras verles en tres ocasiones de su alargada línea temporal.

Ahora, cuando yo me acerco a los 40 y ellos a los 60, acaban de lanzar un álbum doble de "vuelta a su esencia" y se preparan para iniciar una nueva gira mundial, la primera pospandemia. Coincidencias de la vida, ese tour no arrancará en Estados Unidos, sino en Sevilla, el próximo 4 de junio, en el Estadio de La Cartuja. Allí estaré de nuevo, en el "Golden Circle", que aunque todavía pueda dar saltos y pegarme empujones, la vista me lo agradecerá. Ya os contaré.

Los conciertos de RHCP nunca han sido muy "de álbum" por dos razones. La primera, porque es inevitable que den un repaso a por lo menos una decena de sus clásicos, algunos de ellos de casi cuatro décadas de antigüedad, dejando espacio solo para las 3-4 novedades de turno. La segunda, porque siempre, siempre, transforman sus temas en vivo, ya sea cambiando los punteos, alargando algunas secciones o improvisando una jam para decorar o enlazar los más míticos.

Estos sesentones sí que ya no tienen la capacidad física para pasarse toda la actuación pegando brincos y Anthony Kiedis ya perdió la voz que refinó en los 90 y en los 2000, pero el cantante se empeña en mantener sus complicadas letras y hace mucho de nexo entre, ojo, un batera, un guitarrista y un bajista que ya nunca se bajarán del top 5 mundial. Así es más fácil que el lenguaje espontáneo surja de forma natural entre ellos, que el espectáculo esté mas en esas conversaciones musicales sobre el escenario que en el despliegue gimnástico o vocal.

El nuevo álbum se llama Unlimited Love e incluye 17 temas llenos de amor. Salió apenas hace cuatro días y ya me voy haciendo a él. Os lo recomiendo encarecidamente. La discográfica le hizo un buen trabajo de promoción y preparación del terreno desde un mes antes, lanzando el tema principal Black Summer junto al primer videoclip y seguido de otros tres en la recta final hasta el estreno. Más enérgica en el resultado y más discreta en la experimentación, la canción se presentaba claramente como la Dark Necessities de este álbum, dejando una pista sobre el retorno a las raíces que anuncia el disco. Aunque más pegadiza, si cabe.

La declaración de intenciones continuó con esa Poster Child que no se acaba, cargada de funk y rap junto a su videoclip de dibujos animados ochenteros psicodélicos. Y luego con una preciosa Not the One que parecía blanda en intenciones pero que al final se hace un hueco para siempre en el corazón. Junto a Black Summer, me parece todo un atrevimiento por parte de Kiedis, que luego tendrá que resolver los tonos más altos en directo.

Coincidiendo con el estreno del álbum el pasado viernes también se lanzó el cuarto sencillo, These Are the Ways, junto con el videoclip más ambicioso y peliculero, que sorprende por ese riff mucho más rockero que permanece en la mente y por su toque más gamberrete, con guiños claros a By the Way.

Pero la verdadera joya es... escuchar el álbum de una sentada. He hecho referencias a The Getaway y By the Way, pero este trabajo doble se parece mucho más a Stadium Arcadium. En continuidad, en expresión, en humildad, en narrativa. Tiene más de lo que se dicen en directo que de lo que preparan en el estudio para que sea un éxito. Por supuesto, esto tiene mucho que ver con el retorno del legendario productor Rick Rubin tras el hiato del disco anterior (de Danger Mouse) y más aún cuando ha significado el otro retorno, el más esperado por los fans, el de John Frusciante a la guitarra, tras 14 años de separación.

Rick Rubin decía que lloró cuando vio a Frusciante volver a la banda. Yo también, aunque siempre recordaré el toque que le dio Josh Klinghoffer a muchos de mis temas favoritos. Su vuelta no son solo sus punteos, sus solos, su voz casi femenina para los coros. Es una cuestión familiar, es algo que va a cambiar mucho la gira por lo que decía antes de la comunicación y la improvisación. Es algo que ha transformado ya la composición, hasta el punto que The Heavy Wing, penúltimo tema del nuevo trabajo, suena como una canción de Frusciante en solitario.

Es algo que, más que nunca, eleva a un Flea que se había convetido en el líder a la fuerza de la banda en la última década. Además, Rubin y la forma de grabación levantan la calidad del producto a otro nivel: el disco suena rematadamente bien y hace gala de una gran riqueza musical.

Aquatic Mouth Dance con su bajazo y su trompeta, o It's Only Natural también con su bajo pero con esa guitarra tranquila y su ritmo al estilo Meet Me at the Corner o Hey van acumulando más reproudcciones en mi lista, pero es que cuando The Great Apes se desmelena es la más emocionante y Watchu Thinkin' me cambia el mood por las mañanas con su rollito...

Qué alegría que otra banda llegue así a los 60. Que repartan Unlimited Love en su próxima gira y que lo reciban de vuelta, a ver si les da cuerda para rato.

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