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Análisis de Brink

Nos lo pasamos genial haciendo cosas nuevas (y muy rápido, y con amigos) en Brink. El Ark necesita mucha gente para salvarla, así que mejor será que vayas reclutando colegas...

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Jugar por fin a Brink es toda una alegría. Una señal de que hay futuro en el género FPS y de que a ese futuro se llega por varios caminos, no sólo por el que señalen EA y sobre todo Activision cada año. Llevamos meses llamándolo original, innovador, refrescante y adjetivos similares, y todos le hacen honor aunque tenga sus fallos.

Todo lo que pone sobre la mesa resulta estimulante con que quieras escapar un poco de la norma. La historia, el estilo, el diseño, el manejo, el combate. Pero es muy importante que cojas el mando con la mente abierta y que seas capaz de entender la diferencia, porque como esperes algo a lo que estás acostumbrado, no lo aceptarás.

Para conseguir "colar" este tipo de propuestas en el mercado casi siempre hace falta alguien con experiencia. Muchas veces las nuevas ideas las ponen equipos pequeños o con poco bagaje, y así es fácil que pasen desapercibidas. En este caso, por el contrario, la trayectoria de Splash Damage queda patente, y hay personalidad suficiente como para hacer las cosas como quieren y no como suelen querer los jugadores.

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Pero tampoco te asustes. Si juegas a Brink en solitario, algo que recomendaríamos como máximo durante una hora, te das cuenta de que todo está montado como un juego por equipos. Pero no el escuadrón de tu Call of Duty anual, en el que todo está programado y aunque te toques las narices avanzan los eventos, sino como un enfrentamiento constante entre dos bandos, que sea cual sea la misión, el lugar o las ideas, deben cooperar para triunfar. La realidad de equipo de Brink es su mayor ventaja, pero también provoca su mayor defecto.

Este defecto es que está tan pensado para los equipos que la consola nunca está a la altura de los humanos. Por eso cuando juegas la campaña pierde fuelle muy rápido, porque todo está abierto, pasan muchas cosas a tu alrededor... pero los monigotes manejados por la IA no saben pensar. Entorpecen todo y te sacan de quicio, así que directamente te recomendamos que pases de Brink si no quieres jugar online. Y que lo pruebes obligatoriamente si el online es lo tuyo. Además, también es fácil disculpar este problema: sólo tienes que imaginarte qué harían Soap o Price en Brink, con tantas cosas que hacer en lugar de ir de A a B. Efectivamente: el resultado sería vergonzoso, porque este planteamiento es mucho más complejo.

Esa misma campaña se puede recorrer aceptando la entrada de jugadores en línea, y entonces empiezas a descubrir las posibilidades reales del juego en equipo. Los objetivos se van sucediendo uno tras otro con mucha más lógica, competitividad, estrategia y emoción cuando los humanos se organizan e intentan adelantarse al rival.

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Tu clase es tu forma de jugar: ayudando a los demás repartiendo salud o munición, infiltrándote, desactivando bombas o activándolas, dedicándote plenamente al combate... Hemos encontrado un equilibrio considerable entre clases, más cuando el equipo realmente funciona como un todo y cada uno desempeña su papel para triunfar antes de que se agote el tiempo. Las consolas repartidas por el escenario sirven para cambiar de clase, pero hay que capturarlas y así también sirven para sumar puntos de experiencia.

Es una de las cosas más agradables: las animaciones de las puntuaciones, casi como en una tragaperras, invitan a hacer de todo para ver cómo crecen esos XP que luego servirán para progresar en nivel y equipamiento. Con cada disparo, con cada ayuda, con cada proceso, con cada habilidad especial. Se trata de un sistema muy variado pero a la vez muy bien presentado, como todo el juego en general.

Brink sabe distanciarse en esa presentación como en los otros apartados. Los menús, iconos y animaciones como la que hemos descrito "huelen" a Ark, a una cosa muy distinta a las guerras habituales. Grafismo, guías e información encajan perfectamente con lo que ocurre en pantalla, con los escenarios, los efectos o los personajes. Tanto colorido o los rasgos exagerados parecerían elecciones arriesgadas, pero creo que hay que destacarlas y saber apreciarlas. No me importaría encontrar una peli de animación con este diseño, y casi da "palo" cargarse a estos monigotes tan simpáticos.

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Cierto es que los personajes hablan un español que deja algo que desear, con bastantes desincronizaciones entre el sonido y los gestos. Pero al final, la historia de la ciudad flotante, aunque original, no es excesivamente trascendente, sino más bien una excusa/premisa muy sólida para montar esta guerra civil y los constantes enfrentamientos entre bandos, con sus misiones. Quizás decepcione a más de uno tras la enorme introducción (esa sí con una voz femenina soberbia, que recuerda a Animatrix), pero como ocurre con la campaña en solitario, es lógico que la narrativa se resienta en un montaje dedicado al juego en grupo.

Pero estamos hablando de frenesí y de una gran sensación de actividad con tantas tareas en medio del combate y aún no hemos mencionado el manejo, sin el que todo esto perdería muchos enteros. El sistema desarrollado por Splash Damage trabaja con bastante soltura para que te sientas más ágil que en la mayoría de FPS. Depende de tu personaje, pero es fácil notar esta facilidad de manejo con echar un vistazo en medio del campo de batalla. Uno se desliza, otro rebota, otro escala una pared y otro te dispara pegando un salto tras una carrerilla. El control es muy accesible y ágil, más de un súper-héroe que de un soldado, pero como decimos forma parte de la propuesta de diversión de Brink: "hay que moverse más que disparar". De hecho, puede que descargues un cargador y no mates a tu rival como en otro FPS, por mucho que disfrutes del efecto de los XP.

Aún así, es verdad que algunas zonas de los mapas limitan esta libertad, por ejemplo con pasillos y secciones cerradas que agobian al practicante de parkour que llevas dentro. También puede ocurrir que algunos lugares sean demasiado ventajosos para un equipo, según la misión actual, por generar cuellos de botella. Pero eso es el pan de cada día.

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Como última mención al tema técnico, más allá de la presentación y diseño geniales o de esas voces mediocres, hay una música que también suena como la imaginarías en este mundo casi de dibujos animados. Y una ejecución técnica en el apartado visual decente para la actividad y velocidad en pantalla, pero que suele presentar algún tembleque, efectos defectuosos o texturas que tardan en aparecer, amén de alguna zona con poco detalle o demasiado lavada. Suponemos que es lo que hay que pagar para desplegar el espectáculo.

No le hagas caso a la carátula de Brink, con ese héroe tan solitario. Esto es una guerra por equipos, con un diseño novedoso en todos los apartados y una acción estratégica y sin respiro. Si quieres algo nuevo, apoya a la Resistencia o a la Seguridad conectándote online para demostrar que queremos más cosas como esta.

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08 Gamereactor España
8 / 10
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El diseño y la presentación lo hacen agradable y destaca entre todos. Trabajo estratégico en equipo online estupendo. Manejo ágil y veloz.
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No se puede jugar con los tontos de la IA. Alguna limitación gráfica y con el doblaje. La historia se queda en menos de lo esperado. Objetivos repetitivos.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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ANÁLISIS. Autor: David Caballero

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