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¿Polis y cacos del futuro? Nada de eso, pues Splash Damage (Quake Wars) pone algo nuevo sobre la mesa FPS. Prepárate para capturar el territorio, al estilo olímpico.

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El estudio encargado de Brink, Splash Damage, está situado en Bromley. Es un municipio de Londres, a unas diez millas del centro de la capital.

Menciono este dato para acordarme yo y para informaros a vosotros. Porque el gusto y entusiasmo que se desprendió durante la hora de demostración de Brink fue tal, que estoy convencido que los miembros del estudio presentes habían sido sustituidos por el Team America. O por un escuadrón de conejos de Duracell.

Comenzó con una charla energética y entusiasta, y cuando llegó el tiempo de prueba no sabíamos qué sonaba más alto: los disparos que venían de las diversas HDTV dispuestas o el comentario continuo del equipo. Emocionados, describían mecánicas en la jugabilidad, posibles estrategias y el eventual grito de placer cuando algo chulo ocurría en la pantalla.

Podría ser que alguien hubiera puesto algo raro en su café mañanero, pero es más justo decir que el estudio está muy contento con su juego, y su tiroteo de comentarios deriva de cómo han conseguido introducir o modificar mecánicas establecidas en un género tan asentado. Están encandilados con su diseño, y quieren que tú también lo estés.

Incluso sin la participación del director, es probable que ese entusiasmo persistiera, juzgando por la hora de juego. Porque es muy fácil que te mole Brink.

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Los bandos del juego están divididos entre las fuerzas de Seguridad y las de Resistencia.
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La clase Operativo puede asumir el papel de un enemigo caído... pero que no te pillen.

Programado para llegar en mayo, el FPS centrado en el multijugador se ha construido sobre los mismos pilares que los trabajos previos del estudio en la franquicia Enemy Territory: jugabilidad basada en equipos y objetivos, dos lados, sistema de clases, defender o atacar.

En lugar de la acción bélica de estilo realista que puedes encontrar en, por ejemplo, Battlefield, Brink toma la línea enérgica y brillante de un Team Fortress o Borderlands. Nos encontramos en un futuro lejano, con una "utopía estrellándose en la anarquía" que da un giro a la historia, y con una jugabilidad que ofrece una ración de personalización de personaje y armas, así como una pizca del parkour de Mirror's Edge.

Justo ese elemento de carrera libre es lo que dota a Brink de su gran vitalidad y, al menos parcialmente, lo que lo hace único. La dinámica estándar de hacerse con el territorio recibe una fluidez con mucho ritmo, con las paredes convirtiéndose en pasillos cuando los combatientes las sortean con sólo mantener un botón, mientras otros corren a toda velocidad entre puntos de cobertura o se deslizan a través de trampillas con una pulsación. Para entender tus propósitos direccionales, el juego programa todo al vuelo empleando SMART, acrónimo del sistema de Splash Damage, Smart Movement Across Random Terrain, que se encarga de que nunca sientas que fallan cosas como sincronizar un salto en el momento justo. Toma carrerilla e inténtalo.

Es un factor importante del juego, pues significa que el éxito puede cambiar entre ambos mandos en el momento que parpadees. Dibujar las diversas rutas en el mapa de cada nivel y mantener un ojo en el radar significa que puedes atravesar una tropa enemiga completa sin disparar una sola bala. Todo se mueve muy, muy rápido en Brink.

El tiempo del juego refleja esta velocidad. En nuestros vistazos al reloj en los dos mapas que jugamos (el ya conocido Ciudad Contenedor y uno sin nombre), peleábamos durante diez minutos o cuarto de hora. Durante ese tiempo pasan un montón de cosas, y Splash ha incorporado múltiples objetivos que surgen unos de otros. La misión original de Ciudad Contenedor por volar las puertas abre un complejo construido completamente con cadenas de contenedores que llegan constantemente, luego hay que dar cobertura a un robot que se aproxima a las siguientes puertas, reparar una grúa para salvar una franja y reconstruir puentes para ofrecer rutas alternativas para tu equipo por el nivel. Todo, mientras procuras que no te vuelen los sesos.

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Los que llevan cuerpo Heavy pueden manejar las armas más grandes, como aquí el amigo Ol'Painless.
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La caracterización del personaje es enorme, y ofrece algunas opciones muy interesantes.

Existen objetivos múltiples en cualquier momento, y puedes marcar tu camino con un botón que activa la rueda de objetivos. Noté que la mayoría de objetivos requerían completar la clase ingeniero, una de las cuatro ofrecidas, cada una con sus propias mejoras. Puedes cambiar de clase en las estaciones remotas cercanas a cada uno de tus puntos de reaparición, y el juego lleva la cuenta de cuántas clases estaban participando en el momento concreto para que puedas escoger la que viene mejor a tu equipo.

El trabajo en equipo es una parte esencial de Brink. En la entrevista con el autor Edward Stern, que ya puedes visualizar en GRTV, Stern asegura que Brink sustrae la mayoría, si no la totalidad, de las molestias del multijugador de los FPS, con sus propias mecánicas forzando a los jugadores a cooperar.

Los médicos, por ejemplo, pueden revivir a los aliados lanzándoles una jeringuilla que recarga la salud cuando se están desangrando. Los ingenieros pueden potenciar las armas de los compañeros de equipo para que hagan más daño, así como las suyas propias. Los puntos de experiencia son mucho más sustanciales con actos solidarios. Splash Damage lo lleva hasta tal punto que marca los egocéntricos de tu grupo: se indicarán los médicos de tu equipo, y cuáles están intentando llegar hasta ti o están ignorando su GPS del HUD que marca tu posición. Un dial en pantalla te indicará cuántos usos de tu habilidad especial quedan antes de necesitar un tiempo de recarga.

El juego en equipo comienza a formarse sorprendentemente rápido. Según nos colamos para comenzar a reparar el robot andante dañado, los compañeros toman posición en puntos de cobertura circundantes. Mientras estás reparando algo durante el juego puedes moverte hasta cierto punto, procurando esquivar el fuego. Ve tocando izquierda y derecha y el ingeniero irá bailando alrededor del andante mientras trabaja. Considerando su tamaño, puedes esconderte durante unos segundos cruciales hasta que termine el trabajo.

Terminado el calentamiento y comprendido el hecho de que el trabajo en equipo es completamente necesario, pasamos al siguiente mapa, un gran complejo de oficinas con varios pisos y escaleras. Una vez más, hacer de Michael Caine y volar las puertas es el primer objetivo, pero inicialmente el pequeño patio se convierte en un baño de sangre según vamos entrando y tenemos un momento Agárralo Como Puedas cuando se abre el fuego entre ambos bandos... agachados tras la misma barrera.

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Ilustraciones sobre personajes y diseño de ropajes.
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Deslizarse por el suelo es una buena forma de que no te vuelen los sesos.

Hay una buena razón para esto, y no es un diseño de niveles pobre. En un paréntesis tras la partida, Splash Damage trataba el recién liberado Body Type, otra parte personalizable para tu personaje. Alcanza el nivel cinco en experiencia y podrás escoger jugar como Heavy (una musculosa esponja de balas humana que tiene acceso a las armas más grandes del catálogo), pero perderás la facilidad de correr ágilmente. Los Heavy son unos tanques de cabo a rabo, y el patio estaba repleto de ellos.

En el otro lado del espectro, sujetando el Body Type de nivel Medium, está el Light, desbloqueado con el nivel 7, un corredor veloz con poca habilidad para sobrevivir algo de fuego enemigo. La elección entre los tres diversifica el campo aún más, y será interesante comprobar la disposición en el escenario de los otros catorce niveles que se ofrecen (divididos equitativamente entre las campañas de los dos lados), y si hay alguna ventaja por jugar con un tanque en lo que parece una lluvia constante de granadas.

Hay una historia en Brink y se va contando con una producción derrochadora pero manteniendo el escándalo al mínimo desde la intro del juego, con una fantástica secuencia en stop motion cuando se recuerda la trama mientras se monta un diorama del tamaño de una ciudad. El mundo del futuro yéndose al infierno, la ciudad flotante autosostenible en cuarentena respecto al resto del mundo, suelta en el océano. The Ark se convierte en un campo de batalla de dos frentes, uno intentando salvar la ciudad del poblado de chabolas en el que se está convirtiendo, otros intentando escapar de ella. Trazados para bocetar el trasfondo y el diseño, así como el reparto multi-cultural a disposición, con apariencia y acento diferenciadores cuando personalizas tu personaje para comenzar.

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Container City es un mapa con múltiples rutas pequeñas.

Cada lado tiene ocho misiones, pero hay una preocupación: si estos niveles son suficientes para sostener una comunidad online durante mucho tiempo. Durante nuestro tiempo de prueba, sentimos que ya hemos probado un buen bocado de lo que pueden ofrecer los dos niveles que probamos. No estamos seguros si es algo bueno o no, pues son los mapas, tanto como las armas y la caracterización, lo que necesita ofrecer mucha variedad en diseño y profundidad para garantizar partidas repetidas.

Los NPC irán reemplazando a los jugadores cuando haga falta, pero este es un juego que prosperará en el mercado online si consigue su audiencia. Y esa es otra preocupación. Hemos visto lo que viene ocurriendo con nuevas series que se meten en mercados a reventar en el pasado, y considerando cómo está el terreno FPS, una nueva idea como esta es algo que podría ser ignorado con facilidad. Si le ocurre a Brink, será estúpido. Es un giro fresco y seguro en un género y un mercado que debe celebrar y acoger la diversidad.

Estaré encantado de comprobar si Splash Damage lo consigue, pues la experiencia jugando a Brink es extremadamente positiva. Y no hace falta que un miembro del estudio se entusiasme al lado de mi oreja para saberlo.

Según parece, Brink es uno de esos juegos con los que empujarás a tus colegas a comprárselo cuando llegue el lanzamiento. No solo porque es una experiencia FPS refrescante que pone sobre su estilo sobre la mesa y pasa de la moda de la guerra moderna. No, lo harás más porque temerás que acabe ignorado y termine en las cajas de rebajas. Así es el poder y la maldición de una nueva IP intentando cosas nuevas.

Nota: Estás avisado. Parpadea (blink), y te lo perderás.

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