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Bugsnax

Análisis de Bugsnax

Efectivamente, eres lo que comes.

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La primera vez que se dejó ver Bugsnax hubo una respuesta entre el buen rollo y la confusión, porque claro, claro, el tráiler no era muy claro. Allí lo que se veía era una especie de fresa caminante con ojos saltones que acababa cazada y engullida por una foca antropomórfica vestida de exploradora. Y en ese momento, su brazo se convirtió en fresa, ¡y le encantó! Una rareza total, pero no se puede esperar menos de los creadores de Octodad: Deadliest Catch.

Es imprescindible arrancar este análisis de Bugsnax explicando de qué va para después valorar si es tan maravilloso como parece. De primeras parece una aventura dulce, colorida e inocente, pero por debajo esconde un tono bastante más turbio. No es un juego de terror, pero a medida que vas descubriendo la realidad de esta isla se te va quitando la cara de felicidad del principio de la partida.

Te metes en la piel de un periodista de visita en la isla Snaktooth que tiene una cita con Elizabert Megatig (Lizbert para los amigos), esa exploradora del tráiler que investiga estas criaturas mitad bicho, mitad snack. Pero no aparece por ningún lado, su campamento está patas arriba y todos sus seguidores andas dispersos por la zona, solos y muertos de hambre. Te pones a buscarla, pero con te encuentras es con Filbo, que está confuso con todo lo que está ocurriendo. Al menos se decide a llevarte a Sanxburg, un paseo que da para descubrir un montón de bugsnax por el camino. Porque esta isla está repleta de estos seres.

Lo que está casi vacío es la propia ciudad. Se nota que en otro tiempo debió haber vivido allí mucha gente por los nombres de familia en los buzones, pero ahora está en decadencia. De hecho, parece que solo queda Filbo, que resulta ser el alcalde y cuyo único propósito es conseguir que todos vuelvan. ¿Dónde están y por qué se fueron? La trama de misterio está servida.

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Aquí es donde empieza realmente Bugsnax, en una serie de misiones que consisten en encontrar a los lugareños y convencer a cada uno de que retorne a su hogar, aunque todos tienen motivos de sobra para no hacerlo: su ansia de bugsnax. Hay quien quiere comérselos para cambiar de aspecto, otros quieren criarlos. Hasta nos hemos encontrado con un tipo que estaba intentando sembrarlos. ¡Oiga, que no son plantas! Las misiones que encargan consisten casi siempre en capturar criaturas para ellos, independientemente de cuál sea el uso que vaya a hacer del ser.

La otra parte del juego consiste en conseguir información para averiguar dónde está Lizbert. Una vez que han vuelto a sus casas, se prestan a responder unas preguntas que van acercando cada vez más a su paradero. En realidad, esta mecánica de salir a buscar personajes, aceptar sus recados de captura y volver a por unos cuantos datos se vuelve repetitiva. Sobre todo porque, con contadas excepciones, la mayoría de misiones tienen muy poca sustancia.

Para dar caza a un bugsnax dispones de unas cuantas herramientas que van llegando poco a poco. Comienzas con una trampa para snacks en la que solo caen los que sea más pequeños y lentos, y de la que se pueden escapar; después van llegando otros artilugios que sí te permiten hacer cosas más creativas por el camino. Para que este proceso funcione, antes que saber más sobre su comportamiento y para eso está el escáner. Por ejemplo, si les gusta el chocolate, el ketchup o la salsa picante, si son asustadizos, si se pelean con facilidad contra otros de su especie...

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Lo más divertido del juego es pensar y definir un plan de captura para cada uno. Hay 100 especie en total a las que dar caza y sumar a la Bugapedia, pero no es necesario tenerlos todos para poder pasarse el juego. En realidad, la gracia está aquí, así que hacerlo es casi imprescindible. Y para dar con todos hay que explorar bien e investigar todos los rincones de Snaktooth y entender bien los espacios y biomas de la isla.

Por cierto, otro detalle de gran calidad es el de los actores y actrices que han puesto sus voces (en versión original en inglés). Han conseguido que cada PNJ tenga personalidad y todas ellas son encantadoras, con unos giros vocales que te sorprenden cuando compruebas que hay personas dando vida a varios personajes distintos. Hay mucho diálogo en esta aventura, pero no te cansas de escucharlo.

En cuanto a la parte negativa, y no va con segundas, en Bugsnax hay bastantes bugs. Por ejemplo, la típica misión en la que no salta el mensaje de trabajo terminado aunque ya lo tienes todo y por tanto no puedes avanzar. Esto ocurrió más de una vez y es un fastidio tener que reiniciar y repetirlo todo, sabiendo ya cómo se hace. Esperemos que el día de lanzamiento haya un parche para solventarlo, porque hemos jugado antes del estreno.

Pero, con todo, me lo he pasado bien con Bugsnax. Al principio y raro y simpático, pero después va sacando esa historia densa que esconde y se va enturbiado a base de giros y sorpresas. También es entretenido encontrar y dar captura a estos seres que tienen un diseño de lo más original. Hasta hay Legendarios, algo que más que un plagio suena a bromita, que actúan como jefes. Aunque falla en una estructura muy plana con misiones repetitivas y en el apartado técnico. Otra forma de hacerse con todos, pero ahora en PlayStation 5.

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07 Gamereactor España
7 / 10
+
100 Bugsnax para capturar de las formas más creativas. Un gran trabajo de voz del reparto para dar vida a personajes entrañables. La historia es curiosa.
-
Se vuelve repetitivo por su estructura. Más bugs de los que se toleran.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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