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Bugsnax - Partida de aperitivo

Qué te puedes esperar de los creadores de Octodad: Deadliest Catch.

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Como un soplo de aire fresco le vino a la presentación de juegos de PlayStation 5 la existencia de un título como Bugsnax, completamente distinto a todo lo que va a ofrecer la consola en sus primeros días y probablemente meses de vida. Esta aventura va de conseguir unas criaturas cuyo diseño empieza como un monstruo y termina en comida. Es otra rareza del estudio responsable de Octodad: Deadliest Catch, que parece inspirarse en Pokémon Snap y evolucionar con más puzles. Además de haberlo probado ya, lo hemos hecho en compañía del presidente de Young Horses, Philip Tibitoski.

En Bugsnax, te metes en la piel de un periodista con afición por lo raro y lo impactante, que se ha ido a la Isla Snacktooth en busca de estos seres. Al llegar debe verse con Elizabert Megafig, su contacto en la zona, pero como no aparece por ningún lado hay vía libre para explorar sin guía alguna o conocimiento. Aunque pronto te topas con Filbo, un bichín inofensivo que apenas se tiene en pie. Será el compañero hasta la ciudad de Snackberg y un enlace a medida que otras criaturas entre bicho y comida van dejándose ver.

En total hay más de 100 especies de bugsnaxs. No había uno de todos los que me topé que no fuera tierno y artístico, pero hay dos que me dejaron enamorado: Crapple, este gracioso cangrejo a base de trozos de manzana, y Fryder, la araña de patatas fritas y un cubilete para salsas que veis en la imagen. Aunque el más impactante fue un trozo de pizza gigante que surcaba los cielos a lo lejos. Pregunté a Tibitoski si habrá más de este tamaña para capturar y dijo que sí, que los que íbamos a ver en la sesión no eran más que un muestrario. Bestias esperan en la versión final y espero que detrás haya una mecánica de captura ingeniosa.

Bugsnax

Me pasé la mayor parte del tiempo de juego capturando. Cada proceso es como un sencillo puzle que hay que resolver. Primero hay que escanear al Bugsnax que te aparezca para aprender sus patrones de comportamiento y de movimiento, de ahí que me haya recordado al pokémon de fotografía. Después, antes de lanzarse a la captura, hay que echar un vistazo a la mochila para ver qué herramienta es la más adecuada. Estamos hablando de una trampa manual, un cazamariposas y un tirachinas en el que la munición hace mal a la luz por la vía del colesterol.

Con lo primero que me crucé fue con un Strabby, una fresa con gafas que se asusta y se esconde si alguien se le acerca demasiado. Sabiendo eso, puse una trampa y me escondí detrás de una roca esperando el momento oportuno para activarla. Esta rutina tan sencilla luego se va volviendo más compleja y exige el uso de más herramientas y aplicar más pasos. Por ejemplo, los Bungers son adictos al ketchup y no se les puede atrapar de la forma anterior, así que en este caso tuve que hacer que dos se chocaran entre sí usando salsa rica como cebo.

A partir de aquí empezó a enturbiarse la cosa, en el buen sentido. Tanto por los diseños locos de Bugsnax que iban a saliendo como por las frasecitas con doble intención que iban soltado. Lo que me dejó loco y fue tronchante es lo de la transformación de las extremidades de los personajes PNJ en comida en función de a qué otra criatura se hayan comido antes. Es lo que ellos llaman Snackificación, ¡pero por qué van a querer desfigurarse a propósito por comida! Trasladamos la inquietud pero el CEO dijo que todavía no es momento de explicarlo.

Los comienzos de la aventura son bastante lineales y me empecé a preocupar cuando llevaba un rato de que te encajonara demasiado, pues no pega ese planteamiento para un juego así, pero afortunadamente el juego te deja rienda suelta en cuando llegas a la ciudad. De repente, me encontré haciendo recados para una docena de personajes para convencerles de que se quedaran allí a vivir, unas misiones que se podían resolver en cualquier orden. Lo mejor es que también abrieron el repertorio de tareas más allá de la propia captura de Bugsnax. En una ocasión me tocó dirigir a uno dentro de una bola por una carrera de obstáculos, y en otra incuso tuve que espiar a un vecino para después trasladar el cotilleo a otro PNJ.

Bugsnax

La partida se desarrolló en la versión PC utilizando un DualShock 4, pero Tibitoski no dudó en explicar qué han pensado para la versión PlayStation 5, que se estrena en noviembre. Para empezar, con el SSD los tiempos de carga por pantalla se reducen a tres o cuatro segundos. Del mando DualSense han sacado sensaciones táctiles por caminar por distintas superficies y la transmisión de los sonidos de efectos y de las onomatopeyas de cada criatura a través de su altavoz.

Esta aventura tan mona va teniendo pinta de ser tan rara como estupenda, ideal para dar color a un catálogo de lanzamiento como el de PS. Tengo ganas de volver a Snackberg y de encontrarme con esos monstruos-comida gigantes que de momento permanecen ocultos. Será en las misiones y en las mecánicas donde pongamos la lupa para saber hasta dónde puede llegar. Bugsnax se estrena el 12 de noviembre.

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