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Gamereactor Avances Call of Duty: Black Ops 4
Avances

Call of Duty: Black Ops 4 - impresiones E3

Ahondamos bastante más en la nueva entrega para responder las dudas que dejaron nuestras primeras impresiones.
Mathias Holmberg 4 julio 2018

Call of Duty viaja de nuevo adelante en el tiempo de la mano de Treyarch. Atrás queda el buen reencuentro con la Segunda Guerra Mundial que propició Sledgehammer Games con CoD: WWII. En realidad, quedan atrás muchas más cosas, como la estructura a la que ya estábamos acostumbrados de tres modos -historia, multijugador tradicional y Zombies- que ayudaba a delimitar el momento histórico. Call of Duty: Black Ops 4 es el primero de la historia sin un modo campaña tradicional, un movimiento arriesgado y quizá un poco decepcionante, pero muy lógico y comprensible. La rejugabilidad, que es la esencia de la franquicia, proviene de sus dos vertientes multijugador. Es innegable. Al menos nos promenten que vamos a encontrar algo de narrativa por los rincones de su multijugador y en unas misiones individuales contra bots de entrenamiento.

Deshacerse de la campaña ha permitido al estudio darlo todo en las opciones multijugador, y por eso habrá cantidad más que nunca. No hablamos solo de que en el modo Zombies se estrena con 3 campañas distintas pero relacionadas que ganas incluso retos semanales. Un viaje a la Antigua Grecia, otro a bordo del Titanic y un último a Alcatraz, al escenario de Black Ops 2. Pero lo más importante es el nuevo modo battle royale Blackout. Ya os hemos contado todo lo que sabemos de esta propuesta que mezcla contenido de varios años en un único mapa, que por desgracia no pudimos ver por nosotros mismos.

Porque nuestra toma de contacto con CoD: Blops 4 fue con su multijugador de toda la vida, que en realidad no es tal. El primer gran cambio viene provocado directamente por ese modo battle royale y una de sus reglas básicas: la salud es finita. Adiós a la regeneración automática de salud de toda esta década, ahora para recuperar puntos de vida hay que inyectarse adrenalina y además hay que hacerlo de forma manual.

Este diseño implica un cambio total en la forma de afrontar las partidas, tanto en ataque como en defensa. Ya no tiene sentido salir a lo loco, recibir un poco de daño y cubrirse tras un muro a esperar a que el mal pase. Ahora hay que asegurarse, primero, de disponer de un momento de calma para hacer uso de la jeringa y, segundo, cantidad de adrenalina suficiente. Como se agota y hay que recargarla de nuevo antes de su siguiente uso, no se puede interpretar como algo libre e infinito. El objetivo de Treyarch es que el proceso sea semejante al de recargar munición tras un enfrentamiento y sin duda hemos comprobado que añade una capa táctica extra a la partida.

El resultados nos ha gustado porque este sistema de salud obliga a pensar pero no interrumpe prácticamente la acción frenética como los viejos kits médicos de otros títulos. Además, ahora caer en la batalla es un poco menos amargo si al menos has logrado impactar al enemigo, porque sabes que tus balas servirán harán un buen servicio a tus compañeros, que se van a enfrentar a un rival debilitado o, al menos, con un poquito menos de jugo mágico en sus reservas.

Lo cierto es que Black Ops IIII (que es como se escribe realmente) se comporta como un heredero directo de la subsaga a la que pertenece en muchos sentidos. Para empezar tienes que crear tu propia clase escogiendo las ventajas, las rachas y el equipamiento que prefieras entre todo lo que tengas desbloqueado y encaje en el gasto, y a antes de empezar la partida se le asigna un tipo de especialidad. Los especialistas son personajes únicos que actúan como avatar del jugador y le aportan habilidades y armas concretas. Algunos de los Black Ops III vuelven, como por ejemplo Ruin, pero también hay otros nuevos. Hemos conocido a Torque, que puede desplegar una barricada instantánea que además provoca microondas letales que abrasan a los enemigos.

Otro de los que han hecho ya acto de presencia es Crash, el médico. Hasta ahora no tenía mucho sentido tener a alguien curando en un juego en el que se muere casi al instante o la salud se recupera de forma automática. Sin embargo ahora llega este personaje que tiene como habilidad disparar packs de curación a distancia. Hemos de decir que al probarlo fue un poco 'ni fu, ni fa', pero es que tampoco estábamos jugando en equipo como se debe, sino en una partida aleatoria con gente que iba a su bola. Esperamos que en un equipo que trabaja coordinado sí tenga sentido.

De hecho, su mera presencia es una prueba de que Treyarch quiere que la gente empiece a jugar de forma compenetrada a este nuevo Call of Duty. De hecho, en Black Ops 4 solo puede haber un especialista de cada tipo en cada equipo, y como cada uno de los diez disponibles tiene sus pros y sus contras que se complementan entre sí, se va a parecer un poco más a un hero shooter a lo Overwatch o Paladins. Puede que quede bien, pero no lo sabremos hasta que echemos partidas en grupo real.

El trabajo gráfico y, especialmente, el detalle de sonido es algo de lo que os hablamos con más detalle en nuestras primeras impresiones, así que no vamos a entrar de nuevo. Aquí nos despedimos dejando esa última duda abierta a vuestra interpretación. A pesar de sus muchos modos para equipos, CoD siempre nos ha parecido un título individualista, en el que cada uno demuestra su habilidad a los mandos. Sin embargo, Call of Duty: Black Ops 4 introduce novedades muy importantes en el terreno de la cooperación. Y eso nos devuelve a la pregunta de todos los años: ¿será suficiente para encender la llama o hablaremos de nuevo de esa decadencia recurrente? Hasta que no veamos Blackout poco podemos juzgar, pero estas son las bases.

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