La histórica compañía de videojuegos Atari se ve más apurada que nunca y se dispone a declararse en quiebra, después de prácticamente desaparecer del sector y ver cómo caían sus beneficios de forma drástica (hasta el 34%) durante el año pasado.
Las páginas del periódico the L.A. Times revelan que la firma que antaño fue esencial para definir la industria videolúdica solicitó acogerse al Capítulo 11 de las leyes estadounidenses de bancarrota ayer mismo, en Nueva York. Según la publicación, el movimiento se realiza para intentar ayudar a la compañía a romper lazos y liberarse de su socio francés Atari S.A. (anteriormente conocido como Infogrames).
Pero Atari es polígama, pues también se le conoce relación con BlueBay Asset Management, empresa de la que depende completamente su soporte económico. Tras finalizar el pasado 31 de diciembre el crédito concedido por BlueBay, Atari ha sido incapaz de reunir los fondos necesarios para lanzar los juegos que tiene actualmente en desarrollo.
Pese a abandonar las grandes producciones y reducir operaciones y alcance, los juegos para web y móviles, el re-lanzamiento de clásicos y la venta de licencias sirvieron para que la rama norteamericana, lejos de desaparecer, se mantuviera con relativa salud durante los dos últimos ejercicios fiscales, dentro de los números verdes.
La compañía buscará ahora inversores, pero sólo si consigue finalmente declararse insolvente. Si se posicionan con cautela, cabría siempre la posibilidad de emerger de nuevo con poca o ninguna deuda, lo que convertiría a la legendaria marca en una proposición mucho más atractiva para cualquier inversor interesado.