El líder supremo de Irán, Alí Jamenei, ha muerto a los 86 años, según han anunciado los medios de comunicación estatales iraníes, después de que ataques aéreos estadounidenses e israelíes destruyeran su complejo en Teherán. Su muerte se produce tras semanas de escalada del conflicto relacionado con la larga disputa sobre el programa nuclear iraní, que los sucesivos esfuerzos diplomáticos no habían logrado resolver.
Jamenei gobernaba desde 1989, sucediendo a Ruhollah Jomeini, y transformó Irán en una fuerza central opuesta a Estados Unidos e Israel en todo Oriente Medio. Respaldó a las milicias aliadas desde Líbano hasta Irak y Siria, amplió el poder de la Guardia Revolucionaria y mantuvo la máxima autoridad sobre las instituciones militares, judiciales y estatales de Irán. Los críticos le acusaron de aislar al país internacionalmente y de aplastar por la fuerza la disidencia interna.
Durante su mandato, se agudizaron las tensiones con Washington, sobre todo después de que Donald Trump se retirara del acuerdo nuclear de 2015 en su primer mandato. Jamenei rechazó las negociaciones que limitarían el enriquecimiento de uranio y denunció lo que calificó de injerencia estadounidense. Su muerte deja a Irán ante la incertidumbre en el exterior y la creciente presión en el interior, especialmente entre las generaciones más jóvenes, frustradas por las dificultades económicas y la represión política....