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Gamereactor Análisis D4: Dark Dreams Don't Die
Análisis D4: Dark Dreams Don't Die

D4: Dark Dreams Don't Die

Hemos recorrido el confuso y ocurrente mundo del último juego de Swery65 haciendo gestos y dando voces a Kinect.
Jonas Mäki Plataforma 24 septiembre 2014

Apreciamos mucho los videojuegos que nos invitan a pararnos un momento a pensar. Títulos que aportan algo nuevo, nunca visto. A veces esa originalidad se puede pasar un poco, y quizá sea justo en ese punto donde se queda D4: Dark Dreams Don't Die. Se podría definir como el producto que saldría de una colaboración entre David Lynch y Telltale Games, pues todas y cada una de las escenas hacen que te detengas a pensar qué narices está pasando realmente.

Pero veamos de qué va. D4: Dark Dreams Don't Die es la historia del detective privado David Young, un nativo de Boston cuya amada ha sido asesinada. Él mismo también recibió un tiro durante el ataque, y aunque consiguió sobrevivir, ahora no es capaz de recordar qué pasó exactamente. Afortunadamente, y aquí está la clave, desde el terrible acontecimiento cuenta con la extraña habilidad de poder viajar en el tiempo, lo que aprovecha para ir recuperando destellos de lo que ocurrió al tocar objetos relevantes. Ahora espera poder resolver el misterio del crimen e incluso, si fuera posible gracias a esto de los viajes temporales, sueña con llegar a evitarlo.

Siempre es mucho más fácil decirlo que hacerlo, y lo único que pronunció su media naranja justo antes de morir fue "Busca a D... ", lo que nos deja con un montón de sospechosos. David (cuyo nombre empieza precisamente por 'D') sólo acepta, por lo tanto y a partir del incidente, casos en los que el sospechoso tenga un nombre que empieza por 'D'. Puede sonar raro, pero evidentemente tiene cierto sentido.

D4: Dark Dreams Don't Die está diseñado básicamente con Kinect en mente, y la verdad es que funciona sorprendentemente bien al jugar empleando este sensor con cámara y micrófono para Xbox One. Sin embargo, también encontramos algún problemilla de detección de vez en cuando, de esos que nos recuerdan lo rebelde que puede ser Kinect cuando se empeña. Aun así, en nuestra opinión, lo que ocurre es que el aparato y sus funciones no son lo más adecuado para la mayoría de tipos de videojuegos. El equipo de desarrollo de este original título, encabezado por el enigmático Sweary65, se ha concentrado tanto en el periférico de Microsoft que no ha implementado una compatibilidad con mando tradicional en condiciones.

El resultado es una experiencia en la que te sientas y al final terminas insultando a Kinect o al mando; tú eliges. Nosotros preferimos la primera opción, porque es verdad que supone un empleo bastante creativo del dispositivo, con diversas funciones sorprendentes. Si tienes paciencia y perdonas la frustración eventual, recibirás a cambio mucha diversión original mientras exploras los alrededores y te metes en combates cara a cara. Eso sí: da igual el método de control que elijas, es innegable que D4: Dark Dreams Don't Die tiene otros defectos bastante flagrantes.

Kinect se usa de muchas formas ingeniosas durante la aventura, pero también es capaz de hacer que las tareas más sencillas sean todo un obstáculo.
El más evidente tiene que ver con la 'stamina' (resistencia). Estás jugando a un juego de aventura que podría recordar a los The Walking Dead de Telltale Games en cuanto a estructura, pero tu capacidad para hacer point-and-click o explorar está muy limitada. Para estas prácticas hay que tener un ojo en el medidor de resistencia, lo que te obliga a comer algo para realizar tareas tan mastodónticas como leer el periódico o examinar una palmera. Es algo que definitivamente corta el punto del juego, y no poder revisar objetos que están ahí para que los examines es algo que aporta a la sensación de frustración.

Como resultado de esta extraña limitación, puedes hallarte en frente de una pista muy obvia, pero ser incapaz de inspeccionarla simplemente porque primero tienes que echar un tentempié. Es otra de esas cosas que ponen a prueba tu paciencia, y algo que provoca que D4 sea el juego más lento que hayamos probado. A su lado, el ajedrez parece que tiene el ritmo de la lucha libre. Está claro que hay mucha gente más paciente que levantará la mano con estas cosas, pero luego los diálogos, demasiado largos, tampoco nos han resultado demasiado atractivos.

La música es cremita, y no deja de sorprenderte con la elección de géneros.
Estas incomprensibles decisiones de diseño restan diversión al que es sin duda uno de los videojuegos más raros de los últimos años. No queremos estropearte la historia de D4: Dark Dreams Don't Die con 'spoilers', pero sólo 10 minutos después de empezar la aventura ya habíamos dejado que nuestra vecina se colara en nuestro piso y habíamos presenciado una "lucha de gatitas" entre una chica que se cree gato (pero que va vestida como una conejita de Playboy) y un felino de verdad, todo después de una de esas extensas discusiones, que además iba sobre caldo de almejas. No se nos ocurre otro juego como este.

En su interior reside una interesante historia que nos invita a seguir adelante, pero mientras que las rarezas son geniales, el juego se hace innecesariamente complicado de digerir. Al final nos habría encantado que Swery65 hubiera escrito el guión, y que luego otro estudio como los mencionados Telltale hubieran desarrollado lo que es el juego en sí. Es una obra que deberías considerar si eres fan de los juegos raros japoneses (hazlo naturalmente si te gustó Deadly Premonition) y si no pierdes los nervios facilmente, pero que no se te olviden los varios defectos y limitaciones de D4.

A la vecina de David Young le falta un verano.

Poder examinar ese objeto de la mesa depende de si has comido bien. Una mecánica de juego muy fastidiosa.

6
Regular sobre 10 · Gamereactor España
Pros Concepto original, historia interesante, geniales personajes, estupenda música.
Contras Restricciones incomprensibles, control cuestionable, ritmo demasiado lento.
Nota de la red Media de 3 ediciones de Gamereactor
6,0
Gamereactor 6
Gamereactor España 6
Gamereactor Italia 6
Editor Sweden Jonas Mäki has written for Gamereactor since 2002, becoming an editor in 2007. He covers the video game industry across news, releases and the business side, with a particular interest in sales figures and where the industry is heading.
Perfil completo Autor de Gamereactor desde 2007 · 8.281 artículos publicados
6
Regular Nota de la red en 3 ediciones
Datos del juego
Desarrollador Access Games
Editor Microsoft
Fecha de lanzamiento 19 septiembre 2014
Probado en Xbox One
Género Adventure
Plataformas
Xbox One PC
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