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Diablo IV

Diablo IV - impresiones desde BlizzCon 2019

El action RPG de Blizzard recupera su estilo más oscuro y tenebroso y nosotros ya hemos podido ponernos al ratón y teclado para descubrirlo de primera mano.

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Bajo tierra. Sucios, atrapados en la oscuridad. Una corriente de aire fresco se cuela por la grieta de la pared. Reunimos las fuerzas que nos quedan y nos abrimos paso entre las rocas. Delante de nosotros un túnel estrecho y completamente inundado. Gateamos para tratar de escalar por el pasadizo. Nuestras manos se hunden en el agua pantanosa, hasta que dan con algo que parece una raíz. En un instante recordamos que aquí no llega la luz, y nos recorre un escalofrío. Lo que hemos agarrado no es más que uno de los múltiples cuerpos en estado de descomposición avanzado que pueblan este lugar. Estamos en el infierno. O quizás esto solo sea su antesala. Porque nada más salir de esta cueva siniestra, el mundo que nos espera en la superficie es peor que cualquier pesadilla imaginable. Una tierra corrupta, podrida y llena de desolación y peligros. Es el Santuario. Esto es Diablo.

Luis Barriga, director del juego, lo dijo desde el primer momento: "Diablo IV es una especie de vuelta a los orígenes oscuros de la serie, a sus secretos, su violencia y su visión gótica y medieval del Infierno". De hecho, la inmundicia del mundo corrupto de Diablo IV queda patente en las primeras imágenes del juego. La tierra de Santuario es un lugar carente de luz, donde la desesperación ocupa el lugar de la esperanza y donde la gente no solo hace lo que puede por subsistir, sino todo lo posible para no volverse completamente locos.

Tras cruzar las primeras tierras de laberintos, nuestro viaje nos lleva al pueblo de Corbach. Este lugar es un asentamiento rodeado por una muralla, donde un atisbo de humanidad trata de sobrevivir a la hostilidad del mundo que les rodea, con un horror que les asedia constantemente. La desesperación recorre el alma de todos sus habitantes, y aquellos que han visto las múltiples caras de la muerte portan un mensaje inconfundible; Corbach no es un lugar seguro en medio del infierno, sino que es un infierno en sí mismo.

Diablo IV
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Nuestra tarea es conocer a Nora Corse, quien está al frente del pueblo. Nos comenta que hay unas campanas misteriosas que repican al norte de Corbach y que parecen ser una llamada para atraer todo tipo de abominaciones. Nos disponemos a investigarlo, y emprendemos nuestro camino hacia las puertas del pueblo. Pero no estamos solos. A nuestro alrededor están otros héroes que dejan la ciudad para dirigirse a una planicie al noroeste, en la región de Scosglen. Esto nos indica que la faceta multijugador de Diablo IV arrancará desde este punto temprano del juego. Los pueblos están llenos de otros héroes como nosotros, y en algunos momentos podremos encontrarnos con jugadores que estarán realizando distintas actividades en las tierras de Santuario. Pero no temas. La soledad y el abandono han sido siempre aspectos distintivos de la franquicia Diablo, y eso es algo que no se desatenderá aquí, pero sí que habrá ocasiones en las que los jugadores se unirán para hacer frente a eventos globales.

"La desesperación ocupa el lugar de la esperanza y la gente no solo hace lo que puede por subsistir, sino todo lo posible para no volverse completamente locos"

Eso mismo nos ocurrió a nosotros dado que nada más partir de Corbach decidimos seguir a un par de compañeros hasta la planicie. Enseguida nos vimos envueltos en una batalla de grandes proporciones, donde decenas de otros jugadores presentes en la BlizzCon 2019 intentaban parar a un monstruo gigante con hoces por brazos, capaz de tumbar a un personaje de nivel 20 de dos golpes.

Fue un bautismo de fuego, ya que puso a prueba nuestras habilidades sin miramientos y nos permitió conocer las habilidades de nuestro personaje. Para nuestro test decidimos jugar como el Druida, y nuestras habilidades se alimentaban de furia, algo así como el maná de nuestro héroe. Estas habilidades nos permitían convertirnos en un oso, invocar dos lobos, lanzar rocas pesadas que ruedan hacia los enemigos, saltar a los lugares donde la batalla era más intensa, y por último, invocar una tormenta de rayos. Este era uno de los movimientos Ultimate de los personajes de Diablo IV. Serán habilidades extremadamente poderosas, con un enfriamiento largo y que mostrarán una animación impecable. En general, los combates de Diablo IV tienen una apariencia de fluidez completa, además de resultar muy satisfactorios ya que los enemigos reaccionarán de manera diferente a cada uno de nuestros ataques. Esto nos permite a veces percibir el caos que estamos creando en las líneas enemigas. El sistema de combate de Diablo IV resulta muy gratificante, puesto que te hace sentir poderoso y capaz de responder de manera violenta a la dura realidad de Santuario.

Diablo IVDiablo IVDiablo IV
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Las habilidades están divididas en varias categorías. Además de la novedad del Ultimate comentada más arriba, el Druida puede desarrollar distintas habilidades: básica, espiritual, defensiva, colérica y de compañero. Por tanto tendremos seis habilidades que tendremos que asociar a determinados botones, pudiendo combinarlas para causar una verdadera tormenta de sangre sobre las criaturas de Diablo IV. Además, tendremos árboles de destrezas pasivas, divididas entre las que aumentan el daño realizado, la defensa o la regeneración. El jugador podrá por tanto esculpir los héroes a su gusto, decidiendo si quiere que sea más agresivo o táctico, una idea que seguro vendrá bien a la hora de jugar en el modo contra otros jugadores, también una novedad de esta entrega.

Tras derrotar al gigantesco enemigo pudimos recolectar algunos objetos legendarios que nos equipamos inmediatamente. Nos percatamos de que hay ciertas similitudes con el sistema de saqueo de Diablo II, un 'loot' que no tiene nada que ver con los objetos inútiles que caracterizaban a Diablo III en sus primeros días. También encontramos objetos con engarces y algunas runas. Sí, las palabras rúnicas de Diablo II vuelven, y no podemos esperar a conocer los tipos de mejoras que podemos aplicar a nuestros objetos combinando las runas de manera creativa. Para terminar, esta entrega incluirá monturas, haciendo posible que podamos explorar todo el mapa a caballo. Es algo lógico tras hacer que el mapa fuese abierto. Diablo 4 tendrá un mapa colosal, con unas dimensiones nunca vistas en ningún otro Diablo.

En el poco tiempo que nos dieron en la BlizzCon 2019 con el juego nos quedó clara una cosa: queremos más. La experiencia de juego fue extraordinaria, mucho mejor que cualquiera de nuestras expectativas más positivas, y pensamos que la idea de volver a los inicios de Diablo con el toque moderno de las últimas entregas es de más efectivo que podían hacer. Por ahora solo conocemos al Druida, la Hechicera y el Bárbaro, pero estamos seguros de que el resto de clases harán de la experiencia de juego algo rico y variado. Los desarrolladores han confirmado que Diablo IV llegará a PC, PS4 y Xbox One. Pero por mucho que las nuevas consolas se lanzarán en 2020, nos da que a este juego le quedan un par de años mínimo. Solo nos queda esperar, porque esta vuelta al infierno promete más de lo que podíamos imaginar.

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