Dick Cheney, que fue vicepresidente durante dos mandatos del presidente George W. Bush y desempeñó un papel fundamental en la configuración de la política exterior estadounidense posterior al 11-S, ha fallecido a la edad de 84, según anunció el martes su familia.
Cheney murió "debido a complicaciones de pneumonía y enfermedad cardiaca y vascular", dijo su familia en un comunicado, añadiendo que su esposa Lynne, sus hijas Liz y Mary, y otros familiares estaban a su lado.
Nacido en Nebraska y criado en Wyoming, la larga carrera política de Cheney incluyó el cargo de jefe de gabinete de la Casa Blanca, congresista por Wyoming y secretario de Defensa con el presidente George H. W. Bush, supervisando la Guerra del Golfo de 1991.
Figura controvertida de la política moderna estadounidense
Como vicepresidente de 2001 a 2009, Cheney fue ampliamente considerado como una de las figuras más influyentes y divisivas del gobierno estadounidense, ayudando a dar forma a la respuesta a los atentados del 11-S y abogando por la invasión de Iraq de 2003.
Sus partidarios alabaron su liderazgo y su profundo conocimiento de la seguridad nacional, mientras que los críticos le acusaron de ampliar el poder ejecutivo y justificar el uso de la tortura en la llamada "guerra contra el terror".
En su declaración, la familia Cheney lo describió como "un hombre grande y bueno que enseñó a sus hijos y nietos a amar a nuestro país y a vivir vidas de valor, honor, amor, bondad y pesca con mosca". La hija de Cheney, Liz Cheney, ex congresista republicana y crítica abierta de Donald Trump, citaba a menudo a su padre como su modelo político.