Tras 15 años de profundas inmersiones técnicas en juegos, hardware y todo tipo de curiosidades frikis, Digital Foundry, con su fundador Richard Leadbetter al timón, ha recuperado el control total de toda la operación, archivos pasados incluidos, y se ha separado definitivamente de Eurogamer y de su propietario actual, IGN.
Siguen los pasos de medios como Giant Bomb y Aftermath, alejándose del panorama mediático tradicional para dirigir su propio barco.
La noticia se anunció en su último podcast, donde el equipo declaró:
"No respondemos ante nadie más que ante vosotros, el público".
Esta nueva independencia marca un cambio importante, por supuesto, pero el lado positivo es que Digital Foundry ya es una operación rentable. Su Patreon genera unos 200.000 dólares al año, el canal de YouTube cuenta con 1,5 millones de suscriptores, y el equipo quiere aprovechar ese éxito sin encerrar el contenido tras muros de pago.
De cara al futuro, el equipo dice que sueña con lanzar un sitio web propio, iniciar un podcast de juegos retro y tal vez contratar a más redactores para mejorar la cobertura de PC. Pero en el fondo, la misión de DF sigue siendo la misma: análisis retro y de hardware, con cobertura tecnológica en profundidad y sin concesiones para los más entusiastas.
Enhorabuena al equipo. Puedes ver el episodio especial de su podcast de la independencia a continuación.
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