El bloque de centro-izquierda de Mette Frederiksen no ha conseguido una mayoría parlamentaria en las elecciones generales de Dinamarca, lo que sienta las bases para unas complejas negociaciones de coalición.
Con todos los votos escrutados, los socialdemócratas y sus aliados (el llamado "bloque rojo") obtuvieron 84 escaños, por debajo de los 90 necesarios para la mayoría en el Parlamento de 179 escaños. El "bloque azul", de tendencia derechista, tampoco alcanzó los 77 escaños.
Esto deja a Lars Løkke Rasmussen, líder de los moderados centristas, en un papel fundamental de "hacedor de reyes", con 14 escaños. Ha instado a ambas partes a acercarse al centro político, aumentando la probabilidad de una amplia coalición.
El partido de Frederiksen siguió siendo la fuerza más importante, pero superó las expectativas, lo que suscita dudas sobre sus posibilidades de conseguir un tercer mandato. Se espera que las conversaciones sobre la coalición duren semanas.