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Dirt 5

Análisis de Dirt 5

El estudio detrás de Motorstorm, DriveClub y Onrush, Codemasters Chesire, se marca la que es probablemente la decepción del año en los juegos de carreras.

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Creo que no se me ocurre ningún estudio que sea más irregular en la calidad de sus lanzamientos que Codemasters. Desde el impresionante Dirt Rally hasta el mediocre Onrush, pasando por la obra maestra que fue Dirt Rally 2.0 o el discretito Grid y, ahora, Dirt 5, que se lleva el oro a mayor decepción del año en el género.

Personalmente, no me entra en la cabeza cómo un estudio que lleva 30 años desarrollando juegos de conducción, además de haber demostrado en varias ocasiones que son líderes en el género (sobre todo en rally), ha podido meter la pata tan hasta el fondo tanto en este título como con Grid el año pasado. Una parte de mi quiere pensar que, en muchos de sus juegos, cogen unas cuantas cosas que habían descartado de otros títulos ya lanzados, las juntan, y sacan al mercado lo primero que pillan para hacer caja rápidamente. Al mismo tiempo, sé que defender esta idea es pasarse un poco de la raya, ya que está claro que el antiguo equipo a cargo de Motorstorm ha estado trabajando muy duro durante los últimos dos años para sacar al mercado este título de carreras. Sin embargo, es difícil que no se te pase por la cabeza, ya que la experiencia de conducción, que es el centro de todo, es pésima.

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Dirt 5 no tiene nada que ver con sus predecesores. Esta vez, los chicos y chicas de Motorstom, que hace no mucho crearon Codemaster Cheshire, han decidido basar su sistema de conducción en un motor de juego que ellos mismos han diseñado desde cero, pasando completamente del motor Ego, que ya demostró funcionar a las mil maravillas, y, esta decisión, es algo que de verdad no acabo de entender. A pesar de ello, la estructura de Dirt 5 recuerda un poco a la de Dirt 2, donde encarnas a un principiante en el mundillo del pilotaje con futuro por delante y cuentas con la ayuda de un mentor que te guiará durante la temporada de carreras todoterreno. Sin embargo, no hay ni rastro de todo aquello que hizo de Dirt 2 un título amplio y apto para todos. No contamos con esa molona y anticuada caravana llena de polvo, tampoco con un mapa con todas las competiciones del fin de semana, ni siquiera con personajes que nos hagan meternos de lleno en el mundo de la competición. En cambio, lo que se te ofrece es un horario rosa chillón dibujado a mano que te muestra todas las competiciones de la temporada y a Troy Baker (The Last of Us, Uncharted 4, Bioshock Infinite) en la piel de un profesional del motor, AJ, que intenta de todas las maneras posibles crear esa típica atmósfera de "eres mi hermano, tío".

No obstante, les ha salido el tiro por la culata con Baker. A la hora de la verdad, todo esto se siente plano, aburrido e introducido con calzador, ya que cuando AJ intenta ayudarte con cosas extremadamente obvias durante las distintas competiciones, sientes que es algo muy forzado que solo esta ahí para intentar darle a Dirt 5 algo de personalidad. La experiencia de conducción se divide en un par de disciplinas distintas, y aunque las clases de coches cambien un poco entre sí, al final todo se resume en llegar a base de golpes al primer puesto, consiguiendo así puntos para desbloquear nuevas carreras. Normalmente, las etapas tienen lugar en montañas y colinas, un tanto similar al título anterior del estudio, Onrush, lo que significa que o te la pasas escalando o bajando a trompicones por laderas llenas de barro, troncos y rocas. Teniendo en cuenta las simulaciones físicas y el comportamiento de los coches que los desarrolladores han creado, las pistas son demasiado estrechas, sobre todo las curvas. Todos y cada uno de los vehículos son subviran como locos y todos los coches se la pegan de lleno con cada curva que te cruzas, lo que hace que al llegar a una de estas os apelotonéis todos. La lógica que te pide la cabeza como piloto de rally es o pisar el embrague a fondo y frenar con el motor o tirar del freno de mano, ¿no?

¡Pues no!

Coger las curvas muy abiertas para así poder derrapar es algo clásico de las competiciones reales de rally, además de ser un elemento esencial de los juegos arcade de rally y, sobre todo, de Dirt en sí. Pues en esta edición este estilo de conducción se penaliza. Por supuesto que puedes hacerlo, pero pierdes mucha pero que mucha velocidad en la maniobra, lo que siempre acaba en que los pilotos de la IA te levanten las pegatinas a una velocidad que no tiene sentido alguno. A veces, te vuelves loco al ver cómo los pilotos de la IA tienen coches que parecen de juguete, ya que justo en la línea final llegan y te pasan a una velocidad espacial como si de una nave de Wipeout se tratase, o como si de repente sus coches recibiesen una inyección de 600 caballos más.

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No solo el tremendo subviraje es terrible, sino que también se echa en falta un buen empujón de par motor. El trabajo que ha hecho Codemasters Cheshire respecto a intentar ofrecer un balance entre el torque y la sensación de potencia máxima es horrible, lo que hace que la conducción en Dirt 5 sea estresante. En algunos coches clásicos de rally, que cuentan con una gran potencia, es casi imposible hacer que las cuatro ruedas giren sobre gravilla, lo que obviamente es una completa locura. En un título arcade, esto se debería exagerar más que nada, como en Dirt 2, pero el estudio ha decidido tirar todo por la borda para crear algo que nos ofrece un contraste muy extraño. Los circuitos son grandes, vertiginosos y llenas de florituras en los laterales, así como de espectadores/colores. Se supone que la conducción debería ser frenética y con una velocidad brutal, pero esto no ocurre, ya que los coches son demasiado lentos, rígidos y el subviraje da ansiedad.

Además, los gráficos en PS4 Pro (mirad las pantallas adjuntas) y PC también son pésimos. De verdad que quería enamorarme de Dirt 5, pero es que tiene muy pocas cosas buenas. Las pistas se ven borrosas, muy marrones, los modelos de los coches son muy normalitos y, aunque la obra cuente con algunos efectos ray tracing espectaculares en superficies congeladas y charcos, no llego a entender por qué se trataban los primeros vídeos de este juego como ejemplo de avance en los gráficos a la hora de hablar de la nueva generación de consolas (que analizaremos aparte más adelante). Dirt 4 lucía mucho mejor y Dirt 2 muchísimo mejor (ambos cuentan con el motor Ego de Codemasters), y estamos hablando de un título con dos años de antigüedad en el que la mayoría de la capacidad computacional se dedicaba a recrear físicas reales en los neumáticos... Vaya tela. Con esto ya hemos dicho todo, la realidad habla por sí misma.

Como ocurre con Grid, Dirt 5 es un título de carreras que, en mi opinión, no ofrece nada que impresione de verdad. Su presentación es exagerada, los tiempos de carga son un poco cansinos, la experiencia de conducción se hace aburrida y monótona, la colección de coches no sorprende a nadie, el sonido es mediocre y las simulaciones físicas de los coches se encuentran muy, pero que muy debajo de la media. Hay un modo de juego a pantalla partida que funciona bastante bien, pero por muy bueno que sea pierde todo el interés cuando la experiencia de conducción en sí aburre como una ostra. Lo más triste de todo es que Dirt, Dirt 2 e incluso Dirt 3 fueron obras brillantes dentro del género de la conducción rally arcade, y sabemos que Codemasters es un estudio que puede apuntar mucho más alto y hacerlo mucho mejor, simplemente necesitan ya de ya encontrar la manera de ser más regulares.

Dirt 5
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03 Gamereactor España
3 / 10
+
Menús ágiles. Buena selección de música. Un montón de coches clásicos de rally.
-
Coches lentos que sufren de subviraje, física penosa. Efectos de sonido pobres. Circuitos aburridos. La música solo se oye en carrera a través de un extraño sistema de megafonía. Gráficos espantosos. Largos tiempos de carga en la generación actual.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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ANÁLISIS. Autor: Petter Hegevall

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