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Dirt Rally

Análisis de Dirt Rally para PS4 y Xbox One

Codemasters lleva desde navidades adaptando su excelente simulador de ralis a las consolas. ¿Qué tal le ha quedado con los ajustes y novedades?

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Los jugadores de PC ya llevan cuatro meses (o más, si empezaron con el Acceso Anticipado) disfrutando del regreso de Codemasters a la cima de los videojuegos de rallies, con un Dirt Rally que salió en versión final el pasado diciembre. Mirando atrás, en realidad el estudio inglés instauró los primeros cimientos para esta entrega más ajustada y realista hace muchos años, con un mítico Colin McRae Rally que por aquellos tiempos suponía toda una simulación. Desde entonces, quizá a causa del éxito comercial, el equipo fue virando la serie más y más hacia una interpretación más arcade del deporte extremo sobre ruedas. Así fue hasta su último trabajo, Dirt Showdown, y entonces un reducido y valiente equipo en el estudio, liderado por Paul Coleman, decidió volver a los orígenes e intentar ofrecer el rally más auténtico, sin los retoques desenfadados arcade y aprovechando las posibilidades de hoy en día. El resultado que salió el año pasado fue una magnífica obra de programación, y el producto que ahora llega a consolas, ampliado y mejorado (con novedades que también se añaden a PC sin coste alguno) es aún mejor. Sí, cabía.

Ya en las pantallas de carga queda claro que este es el Dark Souls del automovilismo. Unos paneles de texto plano explican la esencia del juego, centrada en el realismo tal cual. El modo carrera presenta poca información, pero lo cierto es que la interfaz, simple y basada en la escritura, rara vez deja una pregunta abierta a varias interpretaciones posibles. Los mejores tres pilotos al final de cada temporada se clasifican para la siguiente liga, donde va aumentando el nivel de los rivales. Con el dinero ganado se van pudiendo comprar vehículos de diversas clases, y también hay que rascarse el bolsillo para las reparaciones y piezas añadidas. Incluso se puede hacer algo de gestión del equipo.

Pero en Dirt Rally no ganarás nada si no te lo has currado con esfuerzo, tensión y trabajo duro. Ya habíamos pasado unas buenas 75 horas con la versión de PC, y todavía puede ocurrir que salgamos disparados en una curva o salto y nos estrellemos contra un árbol o nos precipitemos por un abismo, si no prestamos atención. Las distintas superficies, desde asfalto hasta gravilla, pasando por el barro, la nieve o el hielo, y de una recreación sin parangón en el modelo de físicas, deben tratarse con agresividad y precisión. Es la única forma de lidiar con esa simulación inédita, un sistema tan bueno que hasta las irregularidades más pequeñas pueden tener efecto sobre tu línea de trazada en el terreno. Por suerte todo se puede configurar para adecuarse a las necesidades y estilo de conducción de cada uno. Nosotros corremos casi siempre con volante, cómo no, pero lo cierto es que el mando funciona bastante bien -mejor que en muchos otros juegos del género, quizá por la experiencia de Codemasters en consolas- y con ambas opciones tienes un control estupendo sobre el coche, de modo que esto se puede reducir al gusto (y el presupuesto) personal. Dicho esto, y aunque pueda parecer lo contrario, sin el force feedback y las señales que te va transmitiendo un buen volante de Thrustmaster, Fanatec o Logitec, la curva de aprendizaje es más empinada.

El hecho de que el modo carrera arranque con una de las etapas más exigentes, "Koryfi Dafni" en Grecia, puede entenderse como una declaración de intenciones o un bautismo de fuego. O un guante lanzado a la mejilla del jugador de parte de Codemasters. El abanico de tramos incluidos es amplio y muy variado. Cada país cuenta con dos circuitos más largos, que consisten en ocho segmentos. Y para multiplicar la diversidad, solo cuatro de estos segmentos suelen coincidir, y siempre se pueden jugar en ambos sentidos. El territorio más fácil es Finlandia, seguido de Suecia, donde, cuando lleves un rato rodando, podrás pisar a casi a fondo. Alemania presenta terrenos sólidos con la opción de derrapar, en Monte Carlo las carreteras son peligrosas, pero al menos suelen consistir en pasos de montaña pavimentados. Escocia está naturalmente embarrada, llena de obstáculos y cuestas, y puede terminar frustrando, peor quizá sea Grecia, con sus caminos de grava bordeando precipicios, el país que mejor demuestra la naturaleza de Dirt Rally.

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Cuando estás rodando a toda velocidad, atravesando un bosque o levantando el polvo, la calidad de los gráficos llamará tu atención visual una y otra vez, casi despistándote. Los distintos paisajes están diseñados con detalle, una vez más resaltando la variedad. La calidad de los gráficos en consola se sitúa más o menos sobre la configuración media de la versión PC, lo que aun así significa un buen conjunto en líneas generales. En PS4 el juego corre a 1080p60, igual que en Xbox One salvo en algunas situaciones sobrecargadas en las que baja la resolución a 900p. Ambas máquinas suelen mantener el framerate objetivo para la mayor suavidad, y si bien hemos detectado alguna caída puntual, es difícil advertirla y por tanto que afecte a la conducción.

Porque tiene que ir súper suave y fluido, dado que, donde un fallo menor puede resultar en un parabrisas roto, un error más grave se cargará toda la carrera, arruinando una crono decente y un posible récord personal. Y lógicamente si te devuelven el coche al camino te aplican una penalización. Igual que si sales antes de tiempo. O si revientas el neumático. Y si te pasas girando el volante en una curva, o la interpretas mal y terminas en un barranco, ya no te sorprenderá que te pongan otra multa de tiempo. Volver a empezar sólo se permite en cinco ocasiones, y las multas también cuestan dinero del juego.

Suena duro, porque lo es. Dirt Rally puede ser implacable, y el modo carrera es todo un reto, pero la verdad es que merece la pena, las penalizaciones y las penalidades. Una vez te hayas hecho con tu coche, sea de la clase que sea, empezarás a escalar las clasificaciones. Luego, cuando desbloquees las clases más avanzadas en la campaña, te pondrán verdaderamente a prueba, pero siempre es justo pese a la gran dificultad.

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Los modos adicionales que completan el paquete incluyen eventos de Hillclimb, e incluso Rallycross Championships. En los segundos se puede jugar en multijugador simultáneo, con varios coches compitiendo en circuitos más breves y normalmente sinuosos. Es caótico, pero todo un gran añadido y un refrescante cambio de ritmo. En las carreras privadas puedes elegir la clase del coche y el número de rondas preliminares y principales, por lo que puede ser una modalidad genial para disfrutar con amigos amantes del motor.

Otra fuente de diversión viene en la forma de los eventos online, de los que suele haber finco o seis disponibles en cualquier momento que te conectes. Con las etapas diarias cada jugador cuenta con un único intento para marcar un tiempo en condiciones. Además, durante estos eventos puedes probar vehículos para los que quizá no tienes el dinero suficiente en la campaña, pero esto no se aplica a los eventos semanales y mensuales, donde suele ser estricto requisito tener un coche particular en propiedad, o al menos de una clase concreta. Con todo, estos modos se pueden ver como accesorios, si bien apreciamos y agradecemos su inclusión.

El juego se ha ido ampliando, mejorando y refinando desde su lanzamiento para Acceso Anticipado de Steam el año pasado. Y desde que recibió todas sus características y contenido principal, Codemasters ha estado trabajando para llevarlo a consolas. El estudio no ha añadido una barbaridad de contenido nuevo a esta versión -principalmente son coches míticos, el circuito Pikes Peak de gravilla, los Rallycross y unos curiosos y muy útiles tutoriales en vídeo- pero, por otro lado, el camino que ha seguido Dirt Rally hasta ahora (Early Access con respuesta de la comunidad, lanzamiento en PC y luego adaptación, novedades y aún más ajuste para consola) garantiza que el producto que llega hoy al mercado es un juegazo redondo, muy bien equilibrado y con una calidad que sólo los mejores pueden ofrecer.

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Tenemos una buena guarnición y una contundente selección de modos, pero el corazón de este juego es su incomparable simulación de ralis. Es el nuevo exponente del género, el nuevo Colin McRae o Richard Burns, con todo lo que se puede hacer en 2016. Y por supuesto se convierte automáticamente en uno de los mejores juegos de carreras en general que hay para PS4 y Xbox One. Quizá podamos desear más coches y tramos, porque nos encanta, pero con una experiencia tan rica, detallada y repleta de sensaciones nunca sentidas al volante, Dirt Rally merece el mayor de nuestros reconocimientos.

Para un análisis algo más técnico del juego, consulta nuestro análisis de Dirt Rally para PC publicado en diciembre en español, firmado originalmente por nuestro propio expiloto y experto en el género Petter Hegevall, quien, coincidentemente, también ha puntuado a la nueva versión con la nota máxima 10/10 en Gamereactor Suecia.

10 Gamereactor España
10 / 10
+
El mejor simulador de rallies y uno de los mejores simuladores de conducción de la historia. Desafiante pero gratificante y divertidísimo. Impresionante a nivel técnico.
-
No nos importarían unos cuantos coches y trazados adicionales.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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ANÁLISIS. Autor: Petter Hegevall

Codemasters ha aprovechado la larga fase del juego en acceso anticipado para definir, retocar y pulir al extremo y parece que le ha dado resultado.



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