Donald Trump ha despedido a los 22 miembros del consejo asesor de la Fundación Nacional para la Ciencia (NSF), una de las agencias más importantes del gobierno dedicada a la investigación, la educación y la financiación de todos los campos no médicos de la ciencia y la ingeniería. Esta agencia independiente se fundó en 1950 y sus miembros son nombrados por el presidente de EEUU en mandatos de seis años de forma escalonada, y a todos ellos se les exige que sean eminencias en sus campos científicos.
Pero la semana pasada, todos los miembros recibieron un correo electrónico en el que se les comunicaba que sus cargos habían sido cesados con efecto inmediato. Según Nature, es otro caso más de despidos masivos en asesores científicos federales: el año pasado se puso fin a los 17 miembros del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización, que desempeñó un papel crucial en la política estadounidense sobre vacunas, así como a 14 comités asesores de la NSF, para reducir el gasto público.
Esta medida deja temporalmente descabezada a la NSF, una agencia con 1.532 empleados en 2025 y un presupuesto anual que ascendió a 8.280 millones de dólares en 2020, dedicado en su mayor parte a financiar proyectos de investigación en universidades y centros, pero muchos esperan que se produzcan más recortes, ya que Trump está atacando más a la investigación académica.
Según El País, se rumorea que la Casa Blanca nombraría al inversor financiero Jim O'Neill como nuevo director de la NSF, una figura criticada por muchos porque carece de formación científica y trabajaría para desmantelar la organización.