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Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido

Dragon Quest XI S - primeras impresiones

DQXI se hace más portátil y más grande en Switch. Por fin podemos probarlo.

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Resulta curioso, pero Dragon Quest XI fue uno de los primeros juegos en confirmarse para Nintendo Switch, de hecho, Square Enix ya hablaba de esta versión incluso antes de que se conociera el nombre oficial de la consola, cuando los debates sobre NX todavía trataban de averiguar si sería una portátil, una sobremesa o esa híbrida que ya se comenzaba a rumorear.

Con mucho misterio, hasta que por fin la pudimos ver en movimiento, esta versión se ha acabado convirtiendo en algo que tiene a todos los fans de la obra de Yuji Horii más que expectantes. Switch no recibe el Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido que hemos visto en PS4 o en PC, lejos de quedarse en una adaptación recortada, lo que llega a la consola de Nintendo es Dragon Quest XI S: Ecos de un pasado perdido - Edición definitiva. Un nombre tan largo como la lista de novedades que trae con respecto a la versión original.

Ya hemos podido tener una toma de contacto con él, probando un poco qué tal se adapta este enorme JRPG a la consola de los Joy-Con y tanteando algunas de las nuevas funciones que incluye, aunque no hemos podido ver ni una décima parte de lo que traerá cuando salga a la venta a finales de septiembre. Aun así, nos ha sorprendido mucho, y para bien.

Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido

Quizá uno de los aspectos que más nos sembraba de dudas, más allá de la adaptación de sus mecánicas, que se conservan exactamente igual que las del juego base (combates por turnos con toda la parafernalia propia de la saga), era ver cómo se mueve y cómo luce este Dragon Quest XI para Switch, si realmente se le hace justicia a la belleza de los paisajes de Erdrea y las criaturas que los recorren, y debemos dejarlo bien claro: es sorprendentemente bueno.

Sí es cierto que se han tenido que realizar sacrificios por el camino en cuanto a iluminación, texturas, resolución y distancia de dibujo; pero dar un paseo por xxx es todo un gustazo. Este "falso mundo abierto" se ve genial funcionando en una circuitería mucho menos capaz que la de PlayStation 4, y es la clara muestra de que, cuando se quiere, se puede.

Nos quedamos con las ganas de ver cómo se mueve en Modo Portátil, ya que solo tuvimos ocasión de disfrutarlo en Modo TV, aunque eso no le resta interés alguno. Sabemos que tiene que ir como la seda en este modo también, porque Square Enix está haciendo una inversión brutal en un proyecto de este calibre y no va a descuidar ni el más mínimo detalle. Esperamos que así sea, porque la idea de tener esta enorme aventura en una portátil es demasiado bonita para ser cierta.

Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdidoDragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido
Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido

Dragon Quest XI S, como se conoce popularmente a esta versión, se puede catalogar casi como un juego completamente nuevo. La historia principal sigue siendo la misma, y nosotros hemos podido recordar una pequeña parcela viajando por los alrededores de Puerto Valor a la vez que combatíamos y nos perdíamos un poco por la zona. Teníamos que buscar el remedio de un joven que sufría una maldición enmudecedora; pero, tras tanto tiempo esperando a probar este juego en Switch, decidimos dedicar nuestro tiempo a ver y probar lo que nos ofrecía.

Hemos dicho que es casi un nuevo juego, y no exageramos. Aunque el hilo principal del argumento es el mismo, se van a incluir nuevos episodios en los que manejaremos a cada uno de los diferentes personajes del grupo principal, junto con compañeros completamente nuevos. Una mejor manera de explorar a un reparto que cuenta con algunos de los mejores protagonistas que hemos visto en el género, como también de ver con qué más puede sorprender Square Enix en un juego del que pensábamos que ya lo habíamos visto todo.

Esta entrega no cambia las formas (o sí, como veremos ahora), pero sí que cambia el contenido para aportar mucho más. El sistema de combate sigue manteniéndose exactamente igual, con los comandos propios de cualquier juego del género y con esa opción para moverse que no tiene ninguna finalidad práctica, la ambientación sigue siendo la misma y el carisma de los personajes sigue siendo arrebatador. La pluma de Toriyama es obvia en los diseños, tan divertidos y memorables como siempre en esta versión.

Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdidoDragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido

Aparte de todo eso que sabemos que está por venir en cuanto a la historia principal, y que no pudimos ver, sí que pudimos probar uno de los grandes alicientes de este Dragon Quest XI, sobre todo para los nostálgicos y más puristas de la franquicia: el modo 2D.

Cambiar todo el aspecto del juego y su mundo tridimensional para volver a los tiempos de SNES es uno de esos puñetazos de nostalgia para los que nunca estás preparado. El proceso puede ser algo engorroso, ya que obliga a ir a cualquier iglesia, pedir el cambio, guardar partida, etcétera; pero este viaje al pasado vale su peso en píxeles.

Unos segundos y, ¡puf! Estás frente a un Dragon Quest que parece sacado de Super Nintendo y que, de hecho, coge el estilo de otro juego de la saga con el que está mucho más conectado de lo que parece (no diremos número ni motivos por spoilers). De no ser porque decidimos dejar la música orquestal en nuestra breve partida, otra de las novedades de esta entrega, podríamos haber pensado que estábamos ante un juego de hace más de 20 años.

Es un cambio que se nota tanto en lo bueno como en lo malo. Los combates se activan de forma aleatoria, como antiguamente, y la cámara en estos pasa a ser en primera persona, con enemigos estáticos y viendo los efectos de los hechizos y los ataques con un despliegue sacado directamente de principios de los 90. Es un baile de sprites muy sugerente para el viejo fan de la saga, aunque dudamos que los más novatos se lancen de lleno a la aventura del Luminario con esta opción.

Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido
Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdidoDragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido

Su valor es altamente nostálgico, de hecho S-E lo sabe y, por eso, ha hecho que esta sea la única forma de acceder a mundos de Dragon Quest anteriores, como el castillo de Trodain de DQ8. Solo por esto, y por lo que conlleva revisitar otros mundos con este nuevo aspecto, sabemos que será motivo más que suficiente para que los más fans lo exploten al máximo. Aun así, se nos hace difícil pensar en completar el juego principal de esta forma, más aún viendo lo rico y bien construido que está su universo en tres dimensiones.

Hay ciertos elementos que no se han cambiado, y que se nos antojan imposibles de modificar a estas alturas, pero desde luego nos ha quedado claro que Dragon Quest XI S es mucho más que una adaptación. Mantiene todos esos elementos que hacen una buena experiencia Dragon Quest, esos efectos de sonido sin los que ya no podemos imaginar una nueva entrega, esas mecánicas de combate tan tradicionales y tan efectivas y ese innegable carisma en todos y cada uno de sus monstruos; pero también mantiene esas viejas costuras que cada vez flojean más.

No nos pilla de nuevas, porque sabemos que esta versión para Switch no viene a reinventar la rueda. Los que para muchos son ya problemas de base para DQXI van a seguir presentes; sin embargo, otras cuestiones como la musical se han mejorado exponencialmente (un sencillo paseo nos sirvió para comprobarlo), los contenidos van a ser mucho más amplios y la nostalgia mucho más contundente con el Modo 2D.

Nuestra toma de contacto con DQXI S ha sido justo lo que esperábamos, pero ahora necesitamos comprobar de primera mano cómo ha quedado el resultado final y si realmente estamos ante una edición definitiva. Pronto volveremos a sumergirnos en la odisea del Luminario para comprobar si vale la pena hacer el viaje en Nintendo Switch, aunque algo nos dice que va a ser un sí rotundo.

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