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Dying Light 2 Stay Human

Análisis de Dying Light 2 Stay Human

La esperada secuela de Techland ya está aquí y, tras haber explorado su mundo a fondo, tenemos mucho de lo que hablar con este contradictorio juego.

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Han pasado siete años desde el lanzamiento de la primera entrega de Dying Light, de Techland. No ha sido poco el tiempo que ha transcurrido desde aquel título que cosechó una más que buena acogida y, como todos sabemos en la industria, cuando más tiempo haces esperar a los jugadores, más altas serán sus expectativas o más baja será su implicación. Aunque los responsables de la IP han sabido mantener el interés de la comunidad a lo largo de los años, los rumores de que el juego estaba en el "infierno del desarrollo" y los constantes retrasos de lanzamiento agriaron la actitud de muchos hacia el título. De todo esto hay algo que queda muy claro: cuanto más se espera, mayor es el riesgo de que el producto final no cumpla unas expectativas cada vez más infladas.

Dying Light 2 Stay Human

Mientras jugaba a Dying Light 2 Stay Human, a menudo tenía la sensación de que había llegado con varios años de retraso. Seamos sinceros, incluso el primer juego, a pesar de su genial sistema de movimiento, distaba de ser una obra maestra en cuanto a construcción de mundo o narrativa. Se esperaba que estos aspectos mejoraran de cara a la siguiente entrega, y los desarrolladores que han trabajado en ello lo han conseguido hasta cierto punto, aunque hay que señalar que el listón que se había puesto no era precisamente alto. Además, el esfuerzo por profundizar en el conflicto del juego y ampliar su narrativa parece haberse invertido sobre todo en añadir muchas cosas sacadas directamente de películas malas de ciencia ficción. Esto me ha complicado bastante la inmersión y la capacidad de creerme este mundo que aparecía por la pantalla.

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En Dying Light 2 encontramos todos los elementos de siempre: experimentos médicos, drama interpersonal y una historia de venganza. El resultado de todo esto, en el mejor de los casos, es una historia algo mediocre. Tengo que admitir que me he topado con un par de líneas interesantes que se me quedaron grabadas mientras avanzaba en el juego. En general, creo que Techland ha mirado en la misma dirección que Ubisoft a la hora de crear el bucle de juego y, aunque han logrado bien implementar esa "plantilla", no creo que sea el camino a seguir. Quise preguntarle al protagonista: "Dani, ¿eres tú?" tras solo unos minutos acompañándolo. De forma parecida al último protagonista de Ubisoft, Aiden se muestra desde el principio como un especialista bastante diestro en prácticamente todo y, aunque puede tener sentido argumentalmente (cosa que no voy a revelar por spoilers), es difícil simpatizar con él sin sentir cierta incomodidad. A pesar de los esfuerzos de los desarrolladores por hacer que la historia sea algo más agradable y conmovedora, sigue careciendo de un lado humano para su personaje, ya que parece cosido con diferentes tropos y trozos de otros medios. Nunca parece una persona con motivaciones y objetivos propios.

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Siguiendo aún más los pasos de Ubisoft, el juego de Techland ha perdido parte de su identidad por el camino y, en muchos puntos, se ha acabado convirtiendo en un sandbox suficiente, pero genérico, en el que vas tachando actividades repartidas por el mapa. Las influencias del juego son aún más claras cuando, después de conquistar molinos de viento (que sirven como asentamientos), podemos ver esa animación que seguramente recordaremos de títulos como Far Cry. Al cabo de un tiempo fui dudando de si estaba jugando o no a algo de Ubi. Los 'bugs' y 'glitches' que surgen a menudo no ayudan a disfrutar de la experiencia. He visto zombis que aparecían de la nada en mis narices, botones de interacción que desaparecían de repente y pequeños objetos que a menudo me imposibilitaban seguir bien un combate. Estos pequeños problemas se van acumulando y, lamentablemente, tengo que admitir que jugar al pequeño y más cohesionado Dying Light resultó ser una experiencia más fluida.

Sobre todo porque el juego analizado, aunque siga siendo agradable a la vista, no quiere despuntar en materia de rendimiento. Podemos elegir entre tres modos de configuración gráfica: Resolución (4K), Calidad (Ray Tracing) y Rendimiento (60 fps). Ya es bastante terrible que, como jugadores, nos veamos forzados a elegir entre estos tres, pero es que ni con la configuración más alta te vas a llegar a sorprender. Eso sí, hay que tener en cuenta que el mundo de Dying Light Stay Human está repartido en varias zonas enormes y, como muchas veces estaremos huyendo a toda prisa de las hordas de zombis, no tendremos tanto tiempo para pararnos a contemplar las vistas.

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Ya que lo menciono, el parkour, al igual que en la primera entrega, sigue siendo el punto más fuerte del juego. Aunque no comienzas con todo el abanico de habilidades acrobáticas desbloqueadas, a medida que avanzas en el juego vas desbloqueando más y más. Sin duda, todas hacen que el sistema de combate y movimiento por la gigantesca metrópolis sea mucho más agradable. Sin duda, y a pesar de lo mediocre que es la construcción del mundo, saltar de una azotea a otra e hilvanar los movimientos impecablemente con ataques contra los zombis es inmensamente satisfactorio. A pesar de ello, no es buena señal para el título que lo mejor que tiene sea precisamente una ligeramente mejorada herencia de su predecesor. Aparte del parkour, se obtienen un buen puñado de armas bastante interesantes que se pueden modificar libremente. Encontramos recetas y planos para objetos consumibles, como botiquines o granadas, que se pueden fabricar con las piezas que vas recogiendo. Todo esto construye unos pilares bastante sólidos para el gameplay y es bueno ver que Techland sigue sacándole partido.

Pero, ¿qué sería de Dying Light sin sus aventuras nocturnas? Por supuesto, están de vuelta, aunque el principal cambio que hay en esta mecánica es algo que la perjudica, en mi opinión. Tras ponerse el sol, siempre que no nos escondamos en habitaciones muy iluminadas, tendremos algo de tiempo para explorar la ciudad de noche. Podemos aumentar el tiempo disponible recogiendo ciertos objetos, así que no moriremos al cabo de cinco minutos; pero la mera presencia de ese cronómetro da un extra de presión que obliga a actuar mucho más rápido que en el primer juego. Como muchas otras decisiones que afectan al gameplay, la historia lo explica, pero sus razones no es que sean muy convincentes. A mi parecer, la mayor fortaleza de Dying Light era la sensación de quedar atrapado en entornos hostiles durante la noche, más allá de las murallas de seguridad. Aquí, en la segunda entrega, he tenido que cruzar la ciudad de noche con bastante frecuencia, pero rara vez porque quisiera. Al menos al comienzo, resulta bastante molesto.

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Las decisiones. ¿Realmente son influyentes? A veces sí. El mundo puede cambiar visiblemente en función de lo que hagas. No solo hay que pensarlo a gran escala, ya que nuestras decisiones influirán en las vidas de los PNJ que nos rodean. Todo esto deja más mella en nuestro protagonista que todo eso de salvar al mundo. Hay unas cuantas facciones y es difícil decir con seguridad cuáles son buenas y cuáles son malas. El sistema de creencia y la brújula moral del jugador juegan un papel muy importante a la hora de determinar la respuesta a esta cuestión. Cada facción tiene sus motivaciones y quiere, a su manera, sobrevivir en este brutal mundo que le ha tocado afrontar. No hay sitio para las medias tintas cuando la muerte se pasea tranquilamente por las calles. En el mundo de Dying Light 2 nada es gratis, ni fácil. Me ha gustado esa incertidumbre, esta escala de grises en las decisiones morales de los personajes de este oscuro mundo, sobre todo cuando vemos que otros juegos son mucho más radicales, más de blanco o negro.

Dying Light 2 Stay Human es un juego lleno de contradicciones. Por una parte, tenemos una historia que es, a lo sumo, suficiente; y sin embargo brilla por dar al jugador facilidades para responder a las preguntas que surgen. Al mismo tiempo, ofrece un sistema de movimiento y combate excelente, pero introduce mecánicas que restringen el tiempo para que el jugador disfrute de él. Ofrece un mundo interesante y original que luego estira para dar cobijo a todo lo que coge de otros títulos. Al final, he disfrutado mi experiencia con el juego, aunque no como esperaba inicialmente. Espero que Techland se apoye más en ideas propias de cara al futuro, porque el camino que se abre con Dying Light 2 corre el riesgo de hacer que se convierta en el Far Cry de los zombis.

Dying Light 2 Stay Human
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07 Gamereactor España
7 / 10
+
Excelente sistema de movimiento. Combate satisfactorio. Sistema de artesanía sólido. Mucha atención al detalle en las elecciones morales. Algunas líneas memorables.
-
La historia es mediocre. Muchos errores a pequeña escala. Un interminable océano de secundarias repetitivas. Tiene serios problemas de identidad.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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ANÁLISIS. Autor: Aleksandra Olszar

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