Tras el tercer día de ataques israelíes contra fuerzas gubernamentales en el sur de Siria y contra el ejército de defensa sirio en Damasco, Estados Unidos espera poner fin a la violencia entre Israel y Siria.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, declaró que el ejército estaba "trabajando para salvar a nuestros hermanos drusos", mientras que el presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, acusó a Israel de "escalada a gran escala".
Los ataques israelíes en la provincia de Suweida, de mayoría drusa, comenzaron el lunes, después de que las fuerzas de seguridad sirias se desplegaran en la ciudad y comenzaran los conflictos entre las milicias drusas y las fuerzas de seguridad. Desde el domingo se ha informado de la muerte de unas 350 personas, según la BBC, y, sin embargo, hay esperanzas de que el gobierno ponga fin rápidamente a la violencia.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, escribió lo siguiente en las redes sociales: "Nos hemos comprometido con todas las partes implicadas en los enfrentamientos en Siria. Hemos acordado medidas concretas que pondrán fin esta noche a esta preocupante y horrible situación. Para ello será necesario que todas las partes cumplan los compromisos que han asumido y eso es lo que esperamos plenamente que hagan".
Actualmente se desconoce si las partes implicadas cumplirán las expectativas estadounidenses, pero hasta que lo hagan, parece que continuará la violencia, ya que Netanyahu intenta apoyar a los drusos, pues mantienen vínculos con los que viven en Israel y en los Altos del Golán ocupados por Israel.
