Como cualquier aficionado a los videojuegos sabe, Sony lanzará su nueva consola portátil, la PS Vita, en los mercados europeo (y español) y americano mañana mismo, 22 de febrero.
Muchos posibles compradores llevan un tiempo intentando decidir si deben hacerse con la versión básica (que incluye conexión Wi-Fi) o invertir una suma adicional para adquirir la versión compatible con redes 3G. Es una pregunta similar a la que le plantean constantemente a los diseñadores de Sony.
Shuhei Yoshida, de la compañía, habló con Gamesindustry.biz sobre el asunto: "es una cuestión que nos preguntamos unas 200 veces durante el desarrollo. Pero desde el arranque del proyecto a comienzos de 2008 teníamos un objetivo muy alto y contemplamos toda la tecnología que podíamos y los avances útiles que se podían emplear en un sistema nuevo".
"3G siempre estaba entre las cinco cosas que queríamos hacer. Por la forma en la que la gente usa las redes sociales y cómo están conectados, vimos la oportunidad de mejorar los juegos empleando el 3G y la posibilidad de estar siempre conectados".
Aunque el nipón está contento de hablar de los posibles beneficios por incorporar el 3G en la PS Vita, también está al tanto de sus pegas: "es una carga tener 3G, porque no es algo barato, es una inversión para los consumidores y en ocasiones deben hacer un compromiso dependiendo de su país".
"También hay más planes pre-pago, pero aun así se trata de dinero adicional que la gente debe gastarse, aparte de lo que gastan en el contenido. Queremos que la gente invierta más en el contenido, no en la conectividad, si te soy sincero. Hay un equilibrio".
El tiempo dirá si la gente se encuentra a gusto pagando un extra para contar con la conexión 3G. ¿Necesitan las videoconsolas portátiles este nivel de conectividad para competir con smartphones iOS o Android? Esperamos vuestra reflexión en los comentarios.