Llevamos varias semanas hablando del coronavirus porque, tras su impacto en la salud de las personas, el más importante, viene el que tiene en la economía. China es el epicentro de esta enfermedad y el estado ha tomado todas las medidas posibles para evitar su propagación, aunque no lo esté consiguiendo. Entre ellas, paralizar la educación y el trabajo hasta cierto punto. Y si para la fábrica del mundo, se hace notar.
En el sector de la tecnología son varias las compañías que están sufriendo problemas de abastecimiento de componentes o ensamblaje (o los dos a la vez), por lo que las unidades disponibles de productos como consolas Nintendo Switch o móviles iPhone se está viendo afectada. Menos producción industrial, reducción drástica de la movilidad de las personas y, por fin algo positivo, reducción significativa de la contaminación atmosférica.
Los niveles de óxido nitroso registrados en torno a las grandes ciudades chinas se han desplomado en las últimas semanas, como se puede comprobar gracias a las imágenes distribuidas por la NASA y por la Agencia Especial Europea. El organismo americano explica que es habitual que se dé un descenso tras el Año Nuevo chino, pero la propagación del virus está provocando que la de este 2020 sea especialmente acusada.
Fei Liu, del centro especial Goodar de la NASA ha explicado que "es la primera vez que veo una caída tan dramática en una área tan amplia por un evento concreto". Recuerda reducciones anteriores con causas como la crisis económica de 2008 o en la zona de Pekín con motivo de los Juegos Olímpicos, pero no de estas características.
Estas imágenes corresponden al mes de febrero y permiten comprobar cómo la región en torno a Wuhan no ha sido la única en la que se ha producido una mejora de las condiciones del aire.