La saga del desarrollador de MindsEye, Build a Rocket Boy, continúa. Tras el muy problemático lanzamiento del título, el estudio ha pasado por todo tipo de reestructuraciones y, en este punto, vuelve a repetirse la misma situación.
En una declaración en LinkedIn, el director ejecutivo Mark Gerhard explica que el desarrollador está sufriendo más despidos, sin hacer referencia directa al número exacto de personas que pierden su trabajo.
Lo que se ha acreditado como motivo de estos despidos, además del fracaso del juego, son incidentes que se consideran "más allá de los retos operativos normales y de un entorno competitivo". Para quienes se pregunten a qué alude esto, Build a Rocket Boy lleva tiempo denunciando ser objeto de "espionaje organizado y sabotaje corporativo", como se describe esta vez, una situación de la que el desarrollador afirma tener ahora "pruebas abrumadoras" a su favor que no puede compartir debido a que "avanza hacia el procesamiento".
Volviendo a hablar de los despidos, Gerhard añade que el "prolongado impacto del difícil lanzamiento" también contribuye al recorte de personal y que esta última decisión es un "paso brutal y desgarrador" que "garantizará el futuro a largo plazo de la empresa y de los proyectos que seguimos construyendo".