La Vuelta a España terminó el domingo tras protestas diarias contra Israel desde la quinta jornada, la contrarreloj por equipos, en la que todo el equipo Israel-Premier Tech se vio detenido cuando manifestantes propalestinos bloquearon la carretera. El punto culminante se produjo en Madrid, cuando decenas de miles de manifestantes bloquearon la carretera y hubo que abandonar la carrera 60 km antes de la meta.
Javier Guillén, director de La Vuelta, se mostró muy crítico con los manifestantes en una rueda de prensa celebrada el lunes, y defendió su postura de no expulsar a Israel-Premier Tech. "No hay ni una sola federación internacional que haya vetado la presencia de atletas o equipos israelíes, ni ningún país o institución", dijo, explicando que se guían por los principios de la Federación Internacional de Ciclismo, UCI (vía RTVE).
"Al igual que respetamos el derecho a manifestarse, pedimos y exigimos que se respete a quienes compiten, trabajan y asisten a la competición", añadiendo que los ciclistas siempre reafirmaron su deseo de continuar con la carrera.
"Las imágenes hablan por sí solas. Lo ocurrido es inaceptable. No podemos sacar nada bueno de lo que ocurrió ayer, y lamento profundamente la imagen que dio. No creo que deba repetirse", declaró, lamentando que "podríamos haber combinado las manifestaciones pacíficas con la práctica del deporte".
Por su parte, Jonas Vingegaard, ciclista danés del equipo Visma, mostró su simpatía por los manifestantes, a pesar de haber perturbado su gran día. "Los que protestan tienen sus razones. Buscan mayor visibilidad, y lo entiendo".
