En una jornada sacudida por las detenciones realizadas por el FBI contra miembros de la mafia y en la que estaban implicados algunos antiguos y actuales jugadores de la NBA, la liga de baloncesto continuó con normalidad, o con toda la normalidad posible, en una repetición de las Finales de la temporada pasada, entre Oklahoma City Thunder e Indiana Pacers, que se fue a una doble prórroga que terminó 141-135 para los actuales campeones. Los Pacers se quedaron sin revancha.
El actual MVP de la liga, Shai Gilgeous-Alexander, anotó 55 puntos, la máxima anotación de su carrera. Es un recordatorio de que el triunfo de Oklahoma City Thunder el pasado junio no fue una coincidencia, a pesar de ganar en lo que muchos expertos denominan una era inusualmente abierta en la NBA, sin claros favoritos para ganar la liga. Oklahoma ganó, pero Indiana aguantó sin su estrella, Tyrese Haliburton, lesionado tras romperse el tendón de Aquiles, y sin su escolta Andrew Nembhard.
Otra prueba de lo imprevisible de la liga y de la falta de un verdadero dominador es que Oklahoma ha ganado sus dos primeros partidos de la NBA tras una doble prórroga: el miércoles, los Thunder derrotaron a los Houston Rockets también tras dos prórrogas, en las que SGA también resultó decisivo. Es la primera vez en la historia que un equipo llega a dos dobles prórrogas en sus dos primeros partidos de la temporada.