El Papa León pronunció un mensaje inusualmente mordaz el domingo, diciendo que Dios ignora las oraciones de los líderes que hacen la guerra y tienen "manos llenas de sangre". Sus comentarios se produjeron mientras miles de tropas estadounidenses llegaban a Oriente Próximo, días después de que el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, rezara por "una violencia abrumadora" contra los enemigos de Estados Unidos.
Durante la misa del Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro, el Papa describió el conflicto Irán-Israel-EEUU como "atrocious", subrayando que Jesús rechaza la guerra y no puede utilizarse para justificar la violencia. Citó las Escrituras: "'Aunque hagáis muchas oraciones, no os escucharé: vuestras manos están llenas de sangre".
El sermón de Hegseth en un servicio religioso del Pentágono, en el que pedía una acción decisiva contra los adversarios, llamó especialmente la atención debido a su afiliación nacionalista cristiana. Mientras tanto, el Papa Leo reiteró sus llamamientos al alto el fuego y a la prohibición de los ataques aéreos en Líbano, Israel y los países del Golfo, advirtiendo de que los cristianos de la región podrían no celebrar la Pascua con seguridad.
Las declaraciones coincidieron con tensiones en Jerusalén, donde la policía israelí impidió temporalmente al cardenal Pierbattista Pizzaballa entrar en la Iglesia del Santo Sepulcro. Posteriormente, las autoridades israelíes permitieron el pleno acceso, mientras que dirigentes de Estados Unidos, Francia e Italia criticaron la restricción inicial.