El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, lleva siete años acusado en su país de corrupción, en el que se le señala directamente por cargos de soborno, fraude y abuso de su confianza. El caso comenzó a instruirse en su país en 2019, y han mantenido una sombra sobre su cabeza a lo largo de cinco rondas de votaciones en el país desde entonces, dividiendo a la opinión pública sobre su valía para dirigir el país.
El primer ministro niega las acusaciones por las que se le juzga, y ha solicitado el indulto en varias ocasiones al Presidente del país, Isaac Herzog. Una maniobra extraña, ya que no existe la posibilidad de un indulto si todavía no hay una sentencia en firme.
En cualquier caso, y como recoge Reuters, ayer el Presidente de Israel declaró que hasta que no se agoten todas las vías legales previstas por la legislación del país, no contempla su decisión de indultar o no al primer ministro. Así mismo, el presidente expuso en un comunicado su deseo de que se llegue a un acuerdo entre las partes sin su injerencia.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha pedido también al presidente de Israel que conceda el indulto a Benjamin Netanyahu en varias ocasiones, la última de ellas el pasado mes de marzo, coincidiendo con el comienzo de la guerra con Irán y la invasión de Líbano, cuando el juicio a Netanyahu se suspendió. Según el medio, Netanyahu deberá comparecer nuevamente ante el tribunal esta semana, ya que el juicio, que lleva ya más de seis años en la sala del tribunal, se reanuda.