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El Señor de los Anillos: La Guerra del Norte

Análisis de El Señor de los Anillos: La Guerra del Norte

Nace como action-RPG, pero pronto se revela como un hack and slash: el último juego de El Señor de los Anillos no cumple todas sus promesas, pero el resultado sigue quedando bien.

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Existe una línea muy fina entre el género de la acción y el hack and slash. En realidad, se podría decir que el segundo es un subgénero del primero. Pero cuando la acción se combina con el estilo RPG, la cosa cambia. Los action-RPG son juegos donde luchas sin pensar demasiado, pero al mismo tiempo invitan a considerar un millar de parámetros. El action-RPG está por delante del hack and slash, otorgando al jugador la profundidad necesaria para que crea que juega a algo más "serio", pero sin caer en la pesadez del RPG por turnos puro y duro.

El Señor de los Anillos: La Guerra del Norte se autodenomina un action-RPG, cubriéndose de ese aire de seriedad necesaria para resultar un juego creíble. En efecto, la presentación, los fuertes lazos con la historia de Tolkien u el carácter épico de la aventura lo separan de ofertas más sencillas o "casuales". Sin embargo, después de jugar atentamente, podríamos decir que La Guerra del Norte no es más que un hack and slash.

El Señor de los Anillos: La Guerra del Norte

No hay de qué avergonzarse, y la cuestión taxonómica no debe inhibir a los jugadores de considerar este título. Sin embargo, los elementos de rol parecen casi superfluos respecto a las características centrales del juego. Por supuesto, hay que gestionar el inventario, comprar equipo, hay un sistema de nivelación y hay que seleccionar entre diferentes opciones de diálogo; muy divertido. Pero lo que mejor hace este juego, en realidad, es el frenesí que se deriva de aporrear constantemente los botones. O, mejor dicho, de apretar un botón.

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El juego abre en la aldea de Bree, cuando Aragorn, bajo el disfraz de Trancos, espera la llegada de un pequeño hobbit llamado Frodo. La guerra comienza en el sur de la Tierra Media, pero el Señor Oscuro se ha quitado las legañas y el Ojo ya mira hacia las tierras del norte con la ayuda del malvado Agandaûr. Aquí es donde entramos en acción: nuestra primera tarea es mantener a raya a las fuerzas del mal en el norte, de modo que nos centramos en nosotros mismos, y no en el pequeño hobbit con la gran carga.

El Señor de los Anillos: La Guerra del Norte

La trama resulta plausible, y los personajes involucrados, creíbles. Los tres héroes encarnan el típico trío tolkeniano: un montaraz del norte de nombre Eradan, un enano llamado Farin y una mujer elfo, Andriel. Y aquí no existe el pique entre enanos y elfos: el grupo es compacto y decidido. Un tema clave, dado el fuerte componente multijugador que trataremos en breve. De todos modos, hay que decir que, salvo alguna escena y la presencia de doce localizaciones bien diversas, la trama nunca llega a los niveles que cabría esperar de una historia estrechamente ligada a la gran obra maestra de la literatura fantástica.

Los tres personajes hacen el rol, respectivamente, de ranger, bárbaro y mago. Sus habilidades están bien equilibradas, y de alguna manera reproducen los típicos clichés de los juegos de rol. Pero como hemos dicho, esto es básicamente un hack and slash. Con la excepción del uso de las habilidades y magias de Andriel, todo lo demás es pegarle a todo lo que se mueva. El sistema de adquisición de experiencia, de hecho, premia las masacres: pulsando un botón varias veces puedes ejecutar ataques rápidos, que luego se pueden concluir con un segundo botón, que determina la muerte segura del adversario. Una muerte rápida, con un golpe crítico o particularmente sangrienta, determina un bonus, crucial para seguir de nivel.

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El Señor de los Anillos: La Guerra del Norte

Casi siempre, el juego te enfrenta a numerosas hordas de enemigos, por lo que las batallas pueden durar varios minutos aunque el promedio para cargarse a cada enemigo no pase de los seis segundos. Cabe destacar que, a pesar de la gran cantidad de enemigos, el juego nunca pierde la tasa de refresco de la imagen. Un aspecto realmente importante, considerando el caos del combate.

En un solo jugador, el juego nos asigna la mayor parte del trabajo. Los compañeros son invencibles, pero muy torpes. Difícilmente logran vencer a un enemigo, por lo que hacen más de distracción que de unidad de ataque. Podemos asignarles tareas básicas (mantener posición, atacar, seguir, etc), pero su papel es en gran parte pasivo, lo que nos permite ocuparnos de casi todas las tareas.

El Señor de los Anillos: La Guerra del Norte

En el modo multijugador cambia el discurso. Ya lo advirtieron los desarrolladores en la Gamescom: La Guerra del Norte es un juego pensado para jugar en compañía. Después de probarlo, tenemos que confirmarlo. En red mejora significativamente, mejor aún si lo acompañas del chat de voz. Puedes crear estrategias, asignar tareas y colaborar realmente para triunfar en el campo de batalla. Por desgracia, el estudio no ha implementado un sistema para entrar o salir en cualquier momento, algo que habría sido interesante dada la orientación del juego hacia la diversión sin complicaciones.

En el aspecto técnico, como decíamos, encontramos una buena realización visual. Aunque muchos enemigos se repiten casi de forma obsesiva durante las batallas más pobladas, lo cierto es que el juego ofrece una buena variedad y una caracterización notable de protagonistas y antagonistas. El sonido es bueno, especialmente hablando de la música. Como suele suceder, el doblaje no es brillante (menos aún con los problemas de sincronización labial), pero nunca consigue arruinar la experiencia.

El Señor de los Anillos: La Guerra del Norte

El problema principal con El Señor de los Anillos: La Guerra del Norte coincide con la pega más común de los hack and slash: es repetitivo. Aplastar decenas de enemigos, intercalando las peleas con algún diálogo o alguna sección de exploración ligera, puede llegar a cansar. La modalidad multijugador representa en este caso una salida para aliviar el aburrimiento causado por aporrear el mismo botón constantemente. Si te gusta la acción trepidante y tienes un puñado de amigos con los que montar la "Comunidad" y compartir la experiencia, probablemente des en el clavo comprando este juego. Sin embargo, si buscas un RPG moderno ambientado en el universo de Tolkien, te verás profundamente decepcionado.

06 Gamereactor España
6 / 10
+
Mucho frenesí, buen multijugador, buen trabajo en personajes y entornos.
-
Repetitivo, básico en la dinámica RPG, problemas de sincronización de labios.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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