Una de las historias más legendarias y fantásticas de la industria de los videojuegos es la del crash de 1983. Según se ha relatado durante tres décadas, Atari decidió machacar y enterrar copias sin vender de videojuegos como E.T. o Pac-Man, junto a algunas videoconsolas, en un vertedero de Nuevo México.
Alamo Gordo Daily News informa ahora de la obtención por parte de Fuel Industries de un permiso para excavar la zona y desenterrar lo que quiera que encuentre en un espacio donde se cree que descansan bajo tierra una buena cantidad de juegos perdidos.
¿En busca del tesoro perdido o algo que mejor debe quedarse en el desierto?